Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Subastas

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
jueves, 30 de diciembre de 2010, 23:00 h (CET)
Siempre hubo oportunistas y carroñeros, cazadores de gangas y corsarios de lo ajeno, quiénes se sortean las túnicas de los crucificados y quiénes acumulan haberes con la miseria de sus prójimos. Cosa del mundo y de la naturaleza humana, sin duda, que suma y compendia en su estructura a todas las demás especies. Los diarios de compraventa e Internet están atravesados por mil aullidos desesperados entintados por el pánico: «Vendo hogar que se derrumba», «Vendo moto de un hijo muerto», «Cambio riñón por alimentos», «Alquilo cuerpo para uso esporádico». La amargura se desborda por los márgenes, urgente chorrea entrepáginas con eco de mil lamentos: «Es la vida que me pudo, es la suerte siempre adversa, es la desgracia de la incertidumbre de creer que era libre..., es la inútil fe del consumo que me lió en su maraña....»

A la puerta de los juzgados, en las salas de subasta o al otro lado de las pantallas, las mafias juegan a los dados mientras la funcionarial justicia pasiva mira distraída hacia otro lado: la liturgia del fracaso propicia la tenebrosa misa del dinero. Sentenciados a golpe de martillo (jueces y subasteros firmemente los sujetan) tras el ofertorio engullirán la carne y la sangre del ajusticiado en unas hostias tintas de amargura. Buena leña se recoge del árbol cuando ha caído, y con ella se caldearán las heladas almas del bestiario.

Pasear por esos diarios o esas páginas de Internet es un viaje a la catástrofe, una excursión a la tristeza. Son ventanas a la desgracia que impávidamente nos asuela desde la rutina; son paisajes ordinarios de una sociedad construida y cimentada en los haberes. No todos reímos el mismo día ni se nos saltan las lágrimas a la misma hora; nuestra indiferencia de hoy será la apatía que nos cerque mañana, y el mañana es una bestia paciente que siempre alcanza su presa. Hoy estamos a salvo, pero nos ha puesto sitio el lamento, nos rodea la desdicha, nos pretende el infortunio, la calamidad alquiló la casa de al lado. Nadie estará a salvo por siempre, y, entonces, ni los amigos o los parientes soportarán la adversidad a pie firme mucho tiempo. La solidaridad tiene un esqueleto efímero que por breve lapso soporta la catástrofe y una carne evanescente que gasifica la nobleza: «Mala suerte, ánimo», «Lo lamento, chico, hoy no puedo», «No está, ha salido». La amistad y el cariño, hoy, sólo es convergente al éxito o la fortuna. La desgracia tiene vocación eremita, voraz sólo carne adentro. «Vendo niño para lo que quieran», «Alquilo alma en buen estado». Sólo lo que pesa, vale; sólo lo que mide, cuenta; sólo lo que se puede transmutar en dinero, sirve. Así es la sociedad que hemos andamiado: unos venden riquezas de saldo y otros compran pecios de sueños naufragados. Las fortunas son tan grandes cuantas miserias y tristezas han acopiado.

Pasear por estas páginas, ya digo, es sumergirse en lo patético, es darse un baño de ignominia, es navegar en lo abyecto; pero no nos sobrecoge, quién sabe si porque olvidamos que hace tiempo también subastamos nuestros credos, quizás por baldíos o por falta de uso, o porque nos vimos forzados por el fracaso a cambiarlos por un poco de reconocimiento. Tal vez, sí, los vendimos, o nos los expropiaron o la supervivencia nos obligó a desprendernos de ellos, como liquidamos nuestra Fe y renunciamos a Dios, o como quebramos nuestra ideología en el canto de una urna amañada. Nos fuimos desnudando al mismo ritmo que nos vestíamos de patrimonio, coches, casas, televisores..., y nuestra emoción la condensamos en videos, nuestras esperanzas las enlatamos, nuestros anhelos los revestimos de carne o los invertimos en la bolsa. Todo, todo lo fuimos transformando en réditos, intereses, atrezos..., y dejamos la criatura que éramos corita y sola, sin más recurso que subastar lo que ya no servía. Tal vez también la vendimos, o nos la expropiaron o la alquilamos a otra fe más de la tierra, más de mundo y su concierto, más del placer y el dinero. Tal vez sea ella la que no reconocemos en esos anuncios que urgentemente imploran, la que se ofrece como ganga, la que salda sus haberes en subastas a la baja.

«Oportunidad: vendo mi alma, buen estado, ideología sin estrenar, credo de sólo palabras, exenta de utopías y capaz de albergar cualquier dios o a ninguno..., o la cambio por supervivencia mínima, vacío confortable o nada más que un pasar sin quebrantos.» Los quioscos de prensa tienen un tinte macabro, una pornografía de almas desnudas que buscan comerciantes de la carne que las disfrute; Internet, tiene un bemol de indecencia sin clasificar, aplaudido por los cibernautas que anhelan llenar con lo ajeno el vacío que les conforma. En todas partes hay anuncios como esquelas, encíclicas urbi et orbi de almas en quiebra. A la puerta de los juzgados los desolladores y los corsarios esperan a sus víctimas; ya no se esconden en callejones oscuros ni acechan en descampados con navajas o pistolas: a quien la desgracia le señala, la justicia le vacía los bolsillos y les reúne en las salas todos los haberes de sus víctimas. Las sombras ya no son un parapeto al hurto o el latrocinio; hoy se celebra con toda la liturgia: con sotanas y birretas, con testigos, con taquígrafos y lámparas. Las lágrimas no sirven, ni las fes, ni los credos: Dios mismo no es más que una ilusión para levantar los ojos al cielo cuando nos alcanza la catástrofe, un último recurso a nuestra tibieza.

Noticias relacionadas

¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo!

“Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden” Blas de Lezo y Olavarrieta. Almirante español (1689-1741)

García Albiol, el sheriff de Badaolna

Perfiles

Los políticos catalanes optan por enfrentarse a la Justicia

El todo vale, el no me da la gana o el me rebelo contra la autoridad española, se han convertido en el leitmotiv del separatismo catalán. El anarquismo se impone

Críticas a refranes (I)

El objetivo de este artículo de opinión es efectuar una crítica a determinados refranes

Hedonismo de Epicuro

El epicureísmo es una escuela filosófica helenística
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris