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¿Subempleados o sobreeducados?
Mario López
Las encuestas sobre población activa cada vez se van pareciendo más a los caligramas surrealistas de Apollinaire, pero al revés. Nos muestran, entre un sinfín de datos inescrutables, a cientos de miles de trabajadores con licenciaturas, idiomas y varios máster de posgrado, subempleados. Pero, claro, como esto no resulta literario, en lugar de decir que tenemos a cientos de miles de trabajadores subempleados, decimos que tenemos a cientos de miles de trabajadores "sobreeducados".
Al margen del aspecto literario, decir una cosa por la otra conlleva una manera de abordar el problema absolutamente perverso. Porque si admitimos la realidad, que no es otra que nuestros universitarios están explotados en empleos basura, abordaríamos el problema alentando políticas tendentes a mejorar la calidad de los empleos. Sin embargo, si lo que enunciamos es que nuestros trabajadores están sobreeducados, la consecuente respuesta al problema sería rebajar la cualificación de nuestros universitarios, lo cual es la mejor manera de destrozar toda perspectiva de futuro. En fin, que sería recomendable que a las cosas se las llamara por su nombre.
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