Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Internacional

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Internacional

No volvamos a la guerra civil

E. J. Dionne
E. J. Dionne
miércoles, 29 de diciembre de 2010, 08:07 h (CET)
WASHINGTON - La Guerra Civil está a punto de causar gran preocupación en el imaginario popular. Haremos bien en ser sinceros con sus causas y no permitir las distorsiones de la política contemporánea y los longevos mitos que eclipsan nuestra interpretación del motivo de que la nación se derrumbara.

El próximo año se cumple el 150 aniversario del inicio de las hostilidades, que normalmente se remontan al 12 de abril de 1861, fecha en que los cañones Confederados abrieron fuego a las 4:30 de la mañana contra la los efectivos federales que ocupaban Fort Sumter. Los efectivos de la Unión se rindieron al día siguiente, tras 34 horas de fuego.

La Guerra Civil ha capturado para siempre la imaginación estadounidense (vea la popularidad de las recreaciones) por la camaradería y el heroísmo de aquellos que lucharon y cayeron, pero también por la carnicería inclemente y la destrucción que dejó tras de sí. Los aniversarios aumentan esa implicación, y yo todavía me acuerdo del centenario de la guerra en 1961 como una época en la que los chavales sin interés anterior en la historia americana cambiaban cromos de la Guerra Civil junto a los cromos de béisbol.

A mi amigo en el vecindario Jon Udis le regalaron una suscripción a Civil War Times Illustrated, y nuestras conversaciones regulares de los héroes deportivos Bill Russell, Johnny Unitas o Carl Yastrzemski fueron brevemente interrumpidas por intercambios sobre Grant y Lee, Sherman y "Stonewall" Jackson.

Pero nuestras conversaciones, como tantas acerca de la guerra, se centraban en personajes y batallas, no en el motivo de que arrancara la confrontación. Sigue habiendo una importante negación del hecho de que la causa central de la guerra fue nuestra discrepancia nacional a tenor de la raza y la esclavitud, no los derechos de los estados ni nada más.

Cuando empezó la guerra, los líderes de la rebelión del Sur eran totalmente claros en este punto. El 21 de marzo de 1861, Alexander Stephens, el vicepresidente de la Confederación, pronunciaba lo que se conocería como "Cornerstone Speech", discurso en el que dejaba claro que "la posición que le corresponde al negro en nuestra forma de civilización" constituía "el motivo inmediato de la tardía secesión".

Thomas Jefferson, según Stephens, se había equivocado al creer "que la esclavitud del africano es violación de las leyes básicas del ser humano".

"Nuestro nuevo gobierno se fundamenta precisamente en la idea diametralmente opuesta", insistía Stephens. "Sus cimientos se asientan, su piedra angular descansa, sobre la gran verdad de que el negro no es igual al blanco; que la subordinación esclava a la raza superior es su condición natural y normal. Éste, nuestro nuevo gobierno, es el primero de la historia del mundo basado en esta gran verdad física, filosófica y moral".

Nuestro historiador contemporáneo de la Guerra Civil más importante, James McPherson, ha destacado que el Presidente Confederado Jefferson Davis, importante esclavista, "justificó la secesión en 1861 como acto de legítima defensa contra la administración entrante de Lincoln". La política de expulsar de los territorios la esclavitud emprendida por Abraham Lincoln, decía Davis, haría "tan insegura la posesión de esclavos como para carecer comparativamente de valor... liquidando así en la práctica propiedades por valor de cientos de millones de dólares ".

La declaración de la causa de la secesión de Carolina del Sur en 1860 menciona la esclavitud, los esclavos o los esclavistas en 18 ocasiones independientes. Y como señala el historiador Douglas Egerton en "Year of Meteors", su soberbia obra nueva acerca de la forma en la que las elecciones de 1860 catalizaron la Guerra Civil, el Sur dividió al Partido Demócrata y más tarde al país no en nombre de los derechos de los estados, sino porque aspiraba a tener garantías de la administración federal de que la esclavitud se iba a practicar en los estados nuevos. "Los esclavistas", destaca Egerton, "cambiaban de forma rutinaria de orientación ideológica en nombre de proteger a la mano de obra no libre".

Tras la guerra, en uno de los grandes esfuerzos por orientar el sentido de nuestra historia, tanto Davis como Stephens se pusieron a insistir, a pesar de sus propias palabras, en que la guerra no tenía nada que ver con la esclavitud, sino con la soberanía de los estados. Para entonces, por supuesto, la esclavitud era "una institución muerta y desacreditada", escribía McPherson, y "reconocer que la Confederación había roto los Estados Unidos e iniciado una guerra que costó la vida a 620.000 estadounidenses en un vano intento por conservar a 4 millones de esclavos no iba a conferir honor a su perdida causa".

¿Por qué importa esta cuestión? Como demuestran las recientes dificultades del Gobernador de Mississippi Haley Barbour con la historia de los derechos civiles, hay en la actualidad demasiada evasión de la forma en que la raza, el racismo y el conflicto racial forman parte integral de nuestra historia nacional. Nos podemos enorgullecer de nuestra lucha por superar la herencia de la esclavitud y la segregación. Pero no deberíamos esterilizar lo polémico y sangriento que ha sido el camino a la justicia. Deshonraremos la Guerra Civil si nos negamos a confrontar el motivo de que se librara.

Noticias relacionadas

Bullrich se impone a Fernández de Kirchner en las elecciones legislativas parciales en Buenos Aires

Cambiemos contará con 108 diputados tras imponerse en trece provincias

Mueren dos militares de India en un enfrentamiento con hombres armados en Cachemira

Medios internacionales se hacen eco de la manifestación en Barcelona a favor de la unidad de España

Las palabras de Rajoy acompañan la información sobre la movilización

La reconstrucción de México tras el terremoto costará cerca de 1.600 millones de euros

Escuelas y patrimonio cultural, objetivo prioritario

Las proyecciones confirman la victoria de Merkel y la irrupción de AfD en el Bundestag

El Partido Socialdemócrata (SPD) ha obtenido un 20,6% de los votos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris