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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

Los animales del pesebre, un símbolo

José Vicente Cobo
Vida Universal
miércoles, 29 de diciembre de 2010, 08:00 h (CET)
Precisamente la época navideña nos inspira veneración y respeto por la majestad celestial que vino a nosotros y que en la cruz trajo la Redención. Al fin y al cabo gracias al acto Redentor está asegurado para todos nosotros el camino de regreso al hogar eterno. Sin embargo la Navidad parece estar construida más sobre arena que sobre roca, ¿o no es acaso evidente que muchos actos relacionados con los días de Adviento y Navidad ya no tienen nada que ver con el gran acontecimiento del nacimiento y llegada de la Luz a este mundo?

La pequeña familia de José fue abandonada a su suerte en un cobijo provisional, un establo de animales donde un asno y un buey daban calor al pesebre de Belén y donde en la paja de estos se instaló la cuna del niño recién nacido. Los animales lo acogieron y dieron calor, un acontecimiento que tiene un gran mensaje para los cristianos. Ciertamente por Navidad junto al pesebre las personas colocan al buey y al burro como símbolos del establo de Belén. ¿Pero cómo les va a los de su especie precisamente en la época navideña?

En Navidad para los animales se suceden unos días llenos de sufrimiento, pues esta se ha convertido en una fiesta de matanza en la que son sacrificados millones de animales, aunque apenas nadie percibe este sufrimiento. Si los animales pudiesen levantar su voz nos dirían: “Dios, el Eterno, os dio el mandamiento que dice «No matarás». Habéis tenido entre vosotros al Hijo de nuestro Creador y fuisteis instruidos por Él pues vivió dando testimonio de que Dios es vuestro Padre celestial y nuestro Dios creador.

Habéis sido advertidos:”Lo que le hagáis al más pequeño de los Míos, me lo hacéis a Mí. Así habla el Señor, nuestro Dios, el Creador. Pero, ¿qué se ha hecho en los 2000 años transcurridos desde el nacimiento de Jesús? ¿Dónde ha quedado el corazón misericordioso y la compasión para con nosotros, vuestros hermanos animales? ¿No fluye por nuestras venas también sangre o no tenemos la misma respiración vivificante?

El Asno y el buey daban calor a Jesús, el hijo del Eterno, que vino a este mundo para traer a todas las criaturas la paz y la conciencia de unidad. Compartieron su cobijo con Él cuando las personas le rechazaron, ¿y cómo agradecemos esto a nuestros hermanos los asnos y las vacas? El asno y la vaca y muchos otros son servidos en nuestras mesas como embutidos, filetes y asados. Carne ricamente preparada para nuestros banquetes navideños. Esta es nuestra conmemoración del nacimiento del Hijo de Dios y nuestro agradecimiento al creador.

La Navidad de muchos cristianos se ha convertido en la fiesta de la matanza ¿Pero quién introdujo y fomentó la fiesta de la matanza, acaso el buey o el asno del pesebre? El amor de los animales del pesebre debería ser un símbolo para nosotros los cristianos, un símbolo de verdadera unidad entre el ser humano, la naturaleza y los animales.

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