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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

A vueltas con ZP

Mario López
Mario López
miércoles, 29 de diciembre de 2010, 07:59 h (CET)
Mucho se conjetura sobre el futuro de Rodríguez Zapatero y quién ha de ser su sucesor como próximo candidato socialista a la presidencia del Gobierno, si es que ha de haberlo. La debacle del PSOE en las próximas generales de 2012 parece que va a ser sonada. La presentación de una nueva cabeza de lista tampoco induce a pensar que se pudiera evitar el desastre; y a nadie le gusta jugar a caballo perdedor. Se dice que Alfredo Pérez Rubalcaba puede ser el candidato, pero no creo que un político tan veterano y curtido como él esté dispuesto a repetir la experiencia de Joaquín Almunia, candidato que cosechó en 2000 el peor resultado electoral de su partido ofreciendo al PP la mayoría absoluta en bandeja de plata. Ciertamente Rubalcaba y Almunia tienen varias cosas en común: son calvos, carecen de carisma, están acostumbrados a encarnar papeles secundarios y no les importa bailar con la más fea, pero son dos grandes profesionales de la política, honorables y brillantes. En un mundo menos frívolo que este en el que vivimos, hombres como Rubalcaba y Almunia estarían llamados a ocupar los puestos de mayor responsabilidad en la administración del Estado, pero vivimos en un mundo devorado por la imagen; un mundo en el que el escaparate tiene más valor que la mercancía que en él se exhibe. En cualquier caso, el PSOE va a recibir el castigo mayúsculo de un electorado consumido por una crisis sistémica en la que poco ha tenido que ver la gestión del actual Gobierno, pero a la que el actual Gobierno no ha sabido darle una respuesta socialmente aceptable. No creo que Alfredo Pérez Rubalcaba esté por la labor de ponerle rostro a la mayor debacle electoral de la historia reciente del PSOE, por muchas ganas que pueda tener de abandonar la política.

Por otro lado, es más que probable que la ejecutiva del PSOE no quiera arriesgar otro candidato y prefiera acabar de amortizar a Rodríguez Zapatero, ofreciéndolo como chivo expiatorio en el último acto de una legislatura siniestra. Quizá don José Luis, con su indomable optimismo antropológico, aún abrigue la esperanza de vencer sobre sus adversarios y augures; en ese caso no hay duda de que será él el candidato. Muchos grandes personajes han sido pasto del fracaso al perder la confianza en sí mismos. ZP no es seguro que sea un gran personaje, pero de lo que no hay duda es de que jamás perderá la confianza en sí mismo, para tranquilidad de unos y desesperacion de todos los demás.

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