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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Hablando de la Red (hablando de libertad, dicen)

Lorenzo de Ara
Redacción
martes, 28 de diciembre de 2010, 15:48 h (CET)
La Red lo llena todo. El escritor se acomoda en ella. Lo mejor posible. ¿Escritor? Mejor autor. Échate un pedo y que paguen por ver. ¿Por oler?

Dicen los sabios que la Red es libertad total. Ay, las dudas. A mí plin, yo sigo sin dormir ocho horas seguidas sobre cualquier colchón.

Lo único que podemos hacer los mortales arruinados y con tarifa de la luz a la europea, es leer en los periódicos que muchos escritores -autores- están mosqueados con la piratería. Y los piratas, gente (gentuza) que pasea por las ciudades modernas y democráticas (jajaja) rechazan tener que meter la mano en el bolsillo para costear caprichitos intelectuales a otros hermanos. ¿Qué piensa el Gran Hermano de todo esto?

Lo que sorprende es que se pague por escribir. Que Vargas sea millonario, pero no lo consiga el albañil, el barrendero, el sepulturero, el pescador, el minero, el camionero.

Lo que sorprende es que la calle acuse al político de llevárselo crudo, y esa misma calle, a veces asfaltada y a veces llena de polvo (del malo), agite banderas y enseñe los dientes ante la pretensión de que se pague por usar la Red.

En una emisora de radio asquerosa un loco de mierda pretendía que los escritores tuvieran un sueldo como cualquier hijo de esquina. O sea, atención: que el Estado pague el sueldo, pero que luego el autor de los cojonees no cobre nada por derechos y otras cosas. Así se consigue el amén total. Se elimina el purgatorio, el infierno, la lucha con el Ángel. Mierda. Me suena

La izquierda en España, la que siempre manda y juega a gobernarnos, pontifica que el autor también tiene derecho a comer, beber, vivir. Mierda. Me suena.

Ahora que tanto se inventa, ahora que tanto se sabe, seguro que algún sabio descubre una pastilla que, amén de adelgazar, también hace comestibles los libros, los discos duros, los musicales, las obras de teatro, la ópera, la poesía (aunque los poemas nacen para morir de hambre, y está bien así). Todos comiendo en igualdad.

Hola creador, hola lector. Hoy me comí el juntacadáveres de Onetti. Yo me estoy comiendo mi último libro, aún sin título y sin editor. Buen apetito.

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