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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

Los animales del pesebre, un símbolo

José Vicente Cobo
Vida Universal
martes, 28 de diciembre de 2010, 08:05 h (CET)
Precisamente la época navideña nos inspira veneración y respeto por la majestad celestial que vino a nosotros y que en la cruz trajo la Redención a todas las almas y hombres. Al fin y al cabo gracias al acto Redentor está asegurado para todos nosotros el camino de regreso al hogar eterno. Sin embargo la Navidad parece estar construida más sobre arena que sobre roca, ¿o no es acaso evidente que muchos actos relacionados con los días de Adviento y Navidad ya no tienen nada que ver con el gran acontecimiento del nacimiento y llegada de la Luz a este mundo?

La pequeña familia de José fue abandonada a su suerte en un cobijo provisional, un establo de animales donde un asno y un buey daban calor al pesebre de Belén y donde en la paja de estos se instaló la cuna del niño recién nacido. Los animales lo acogieron y dieron calor, un acontecimiento que tiene un gran mensaje para los cristianos.

Ciertamente por Navidad junto al pesebre las personas colocan al buey y al burro como símbolos del establo de Belén. ¿Pero cómo les va a los de su especie precisamente en la época navideña?

Ya antes de la fiesta de Navidad para los animales se suceden unos días llenos de sufrimiento, pues la Navidad se ha convertido en una fiesta de matanza en la que son sacrificados miles de millones de animales, aunque apenas nadie percibe este sufrimiento. Si los animales pudiesen levantar su voz y nosotros estuviésemos dispuestos a escucharlos, ellos nos dirían: “Dios, el Eterno, os dio el mandamiento que dice «No matarás». Habéis tenido entre vosotros al Hijo de nuestro Creador y fuisteis instruidos por Él pues vivió dando testimonio de que Dios es vuestro Padre celestial y nuestro Dios creador. Ningún gorrión cae del cielo, sin que Dios lo sepa; ni hay cabello de la cabeza del hombre que Él no haya contado. ¿Creéis que es diferente con nuestro pelaje o con nuestras plumas?

Habéis sido advertidos: ”Lo que le hagáis al más pequeño de los Míos, me lo hacéis a Mí. Así habla el Señor, nuestro Dios, el Creador. Pero, ¿qué se ha hecho en los 2000 años transcurridos desde el nacimiento de Jesús? ¿Dónde ha quedado el corazón misericordioso y la compasión para con nosotros vuestros hermanos animales? ¿No fluye por nuestras venas también sangre o no tenemos la misma respiración vivificante?

¿Por qué sois tan insensibles y celebráis la fiesta del amor con nuestros cadáveres sobre vuestros platos? Os alegráis de ver los ojos irradiantes de vuestros hijos y nietos, pero ¿nos habéis mirado alguna vez a los ojos a nosotros, los animales? Son verdaderas tragedias las que se producen en nuestro entorno. ¿Por qué nos quitáis a nuestros hijos para encerrarlos, engordarlos y descuartizarlos, arrancarles la piel, asarlos y coméroslos mientras escucháis melodías navideñas a la luz de las velas? ¿Dónde ha quedado vuestra compasión? ¿Es esto lo que os ha enseñado Cristo? Reflexionad sobre cuánto amor habéis desarrollado si sois capaces de actuar de ese modo contra vuestros pequeños hermanos.

“Tenemos una piel, tenemos plumas, somos diferentes a vosotros, pero llevamos el mismo aliento, nuestro corazón palpita como el vuestro y el de vuestros hijos. No os entendemos. Quisiéramos poder levantar nuestras miradas hacia vosotros llenos de confianza, pero nos golpeáis, nos encerráis, nos engordáis y envenenáis para matarnos y comernos. ¿Tiene todo esto realmente un sentido en la celebración de la verdadera Navidad? Nosotros los pavos, peces, corzos, terneros, cerdos, asnos y caballos, los animales os decimos: “sufrimos lo indecible, pero no escucháis nuestro clamor”.

El Asno y el buey daban calor al pesebre de Jesús, al hijo del Eterno, que vino a este mundo para traer a todas las criaturas la paz y la conciencia de unidad en toda la creación. Compartieron su cobijo con Él cuando las personas le rechazaron, ¿y cómo agradecemos esto a nuestros hermanos los asnos y las vacas? El asno y la vaca y muchos otros son servidos en nuestras mesas como embutidos, filetes y asados. Carne ricamente aderezada y preparada para nuestros banquetes navideños. Esta es nuestra conmemoración del nacimiento del Hijo de Dios y nuestro agradecimiento al Dios creador.

La Navidad de muchos cristianos se ha convertido en la fiesta de la matanza ¿Pero quién introdujo y fomentó la fiesta de la matanza, acaso el buey o el asno del pesebre de Jesús? El amor de los animales del pesebre debería ser un símbolo para nosotros los cristianos, un símbolo de verdadera unidad entre el ser humano, la naturaleza y los animales.

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