Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El BCE convertido en el vertedero de la deuda

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 23 de diciembre de 2010, 23:00 h (CET)
Cuando los españoles dirigimos nuestra mirada hacia los países situados al norte de nuestra nación, experimentamos la sensación de que tenemos muy poco que ver con ellos en cuanto a idioma, costumbres, carácter y forma de pensar; sin embargo, no es del todo cierto ya que, en tiempos pasados, recibimos en la península la visita de otras etnias, como fueron los godos, los celtas, los árabes, fenicios, franceses y especialmente los romanos que fueron los que nos dejaron el idioma y toda una civilización, de cuyas raíces continuamos dependiendo.

Lo que ocurre es que, cuando hemos querido volvernos a integrar en algo parecido a un súper estado, han surgido las dificultades, si es que se tiene en cuenta el hecho de que, la mayoría de naciones que hoy en día formamos el puzzle europeo, llevan varios siglos de identidad propia; se han establecido recelos mutuos debidos a viejos agravios y existen rivalidades étnicas, religiosas y, principalmente, de índole financiera y económica, que dificultan el entendimiento común y el sometimiento a una autoridad supranacional capaz de establecer un orden, unas leyes y una fiscalidad común para toda Europa.

Es por ello que nadie se debe llevar a engaño respecto a la posibilidad conseguir un entendimiento internacional que sea beneficioso para cada una de las partes del gran mosaico de naciones europeas y, si es que se pretende alcanzar un punto de acuerdo respecto a la formación de este estado único; va a ser preciso que haya muchas renuncias, cesiones, generosidades, limitaciones y concesiones, por parte de todas las naciones, para conseguir ahormarse a un destino común, con unas leyes unificadas y un sistema fiscal que permita igualar las cargas de los distintos colectivos o países, incluidos dentro del ámbito de la CE. Claro que, una cosa es predicar y otra dar trigo, porque, como se ha venido demostrando hasta ahora, la tarea de unificar no es fácil y esto lo hemos visto cuando se ha tratado de aprobar una Constitución europea. Ni tan siquiera hemos conseguido que exista una sola moneda para Europa porque existen naciones, como el Reino Unido e Irlanda, que no pertenecen a la zona euro. Todo ello ha provocado que, con la llegada de la crisis de las sub prime y la consecuente recesión derivada de la caída de la confianza en el sistema financiero; haya pillado a los europeos con el trabajo a medio hacer y, por consiguiente, cada nación se ha visto obligada a afrontar las turbulencias económicas, según haya sido el estado en el que se encontraba su situación interna; sus propios problemas sociales, su fortaleza financiera y económica y, para mí, esto es esencial: según fuera el tipo de gobierno que estuviera al frente de ella.

El hecho es que, en Europa, no existe quien maneje el timón común, al menos, mediante una estructura lo suficientemente coordinada que mire, por igual y desde un punto de vista verdaderamente solidario, las necesidades de países ricos y pobres. El ECOFIN, Bruselas, el BCE e, indirectamente, el FMI, se mueven al ritmo que le van marcando los mercados que, cuando afectan a las naciones con más dificultades para enfrentarse a la crisis, se ven obligados a actuar para evitar que alguno de ellos, especialmente España, sea incapaz de afrontar sus embates y se vea obligada a tirar la toalla. En realidad, lo que está sucediendo hoy en día es que, la deuda de diversos países, especialmente la privada, (como ocurre en el caso español) se ha convertido en una bomba de relojería, una preocupación primordial para sus tenedores que, a mayor abundamiento, se les ha advertido de que, es posible que deban de asumir aplazamientos y quitas en el hipotético caso del incumplimiento de los pagos, que llevaran a una posición de peligro de quiebra soberana y requiriera el apoyo de la UE, mediante la utilización del Fondo de rescate, especialmente, a partir del 2013. El hecho es que el BCE, desde principios de mayo pasado, lleva adquiriendo más de 67.000 millones de euros de deuda pública y sigue adquiriéndola en fuertes cantidades.

Nadie pone ya en duda que, quien corta el bacalao en la UE, son Alemania y Francia y resulta que ambos países tienen mucho que perder si España sucumbiera. Y no sólo por la catástrofe que ello podría producir en cuanto al euro, que también, sino por el hecho de que, la primera, posee 216.000 millones de dólares y la segunda 201.300 millones de dólares, de deuda española. Inglaterra las sigue con 136.500 millones y EE.UU. con 172.800 millones. No parece que muchos de nuestros conciudadanos se den cuenta de que España, entre deuda pública y privada, tiene una deuda total que llega a los 989.800 millones de dólares, según los últimos datos del Banco Internacional de Pagos. Alguien ha dicho que los acreedores de España ¡tienen un billón de razones para tener miedo! Es posible de que una de las razones de que Rubalcaba haya asumido, en los últimos tiempos, tanto protagonismo en el Gobierno; se deba a que ZP y su ministra Salgado se hayan visto obligados a dedicarse en exclusiva a intentar conseguir apoyos para que España siga aguantando, vendiendo deuda al BCE, ya que los inversores habituales huyen de ella o, si la compran, lo hacen a intereses prohibitivos, no sólo la a medio y largo plazo (10 y 15 años), sino incluso la a corto.

El problema de la deuda española ha dado lugar a que, la UE, haya tenido que mover ficha y haya decidido crear un nuevo fondo de rescate para el 2013. Sin embargo, ZP debiera ponerse las pilas para que, nuestro país, no tuviera que acudir a tal ayuda, para lo cual apenas le quedan dos años, si quiere estabilizar nuestro déficit y mantener la deuda dentro de los límites establecidos por la normativa europea. Porque, la señora Merkel y el señor Sarkozy, no están dispuestos a sangrar sus tesorerías por más tiempo, para dotar fondos de rescate dedicados a rescatar unos países que se fían de que lleguen los otros a sacarles las castañas del fuego. Y, por ello, Bruselas ha promovido que los rescates se llevarán a cabo por un sistema de quiebras ordenadas, a partir del 2013, que vendrán acompañados de severas medida de control de las condiciones que se le impongan al país al que se rescate; consistentes en severas reformas estructurales y fiscales, supervisadas desde la propia CE. No cabe duda de que, el problema de las PIIGS, acompañadas, posiblemente, por Bélgica; implica un freno a naciones que, como Alemania, se ven obligadas a hacer un sacrificio de tesorería para apoyar al BCE y dotar su parte del Fondo de rescate, en un momento en que se está expansionando su economía y crecen, de una forma espectacular, sus exportaciones. No es raro que la Merkel tenga problemas con sus conciudadanos, que ven con desconfianza el que, su país, sea el que asume la mayor carga y esfuerzo, para ayudar a aquellas naciones que no se ocuparon, a tiempo, de tomar las medidas precisas para enfrentarse a la crisis.

Lo que los profanos no acabamos de ver con claridad, es cual será el final de toda esta operación de rescate que, para salvar a naciones cuyas economías y finanzas están en cuestión, se utilice al BCE para que vaya comprando una deuda, pública y privada, para monetizar a bancos e instituciones públicas, que son incapaces, a causa de sus problemas internos (como es el caso del desempleo, la atonía del mercado interno, el estancamiento de la economía y la disminución de la recaudación de impuestos, como es el caso de España) de generar confianza y de promover la iniciativa privada. ¿Qué será del euro si el BCE, la máxima institución de la CE, se convierte en un receptor de valores basura a costa descapitalizar a los países mejor situados dentro de la UE? Claro que, para explicarlo, están los grandes gurús de la economía. Confiemos en ellos.

Noticias relacionadas

Amigos para siempre

¡A saber cómo vamos a salir de esta!

Que viene, que viene. El ministro Catalá

Y llegó el ministro Catalá, con Lesmes, al desayuno de Nueva Economía Fórum en el hotel Ritz

El olvidado crimen de lesa patria

Entre el PP y JxSí están haciendo de este país un total desastre

El progreso de estos tiempos

18/10/2017 00:00:23

¿De qué depende la auténtica calidad de vida en la vejez?

La esperanza de que las cosas podrían mejorar alguna vez, va esfumándose sobre todo entre los jóvenes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris