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Un par de verdades (con perdón)

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
jueves, 23 de diciembre de 2010, 23:00 h (CET)
Ahora que toda la sociedad y el país está manga por hombro, tal y como he preconizado insistentemente, el PP le tiende una mano al PSOE para salir de la crisis, dando inicio a un idilio que en estas Navidades del 2011, unidas al turrón y todo eso, nos pueden producir una hiperglucemia de hospitalización de urgencia. Nada hay ya que reprocharle al partido que ha perpetrado supuestamente al conjunto de la sociedad y del país los mayores daños de la Historia contemporánea, y todo está tan ricamente: el golpe de Estado encubierto que es ese Estado de Alarma, el aborto, las leyes y más leyes coercitivas, la condena preventiva del macho a petición de la hembra, la corrupción globalizada, el atraco a las clases más humildes, la corrupción y conchabeo existente, el desmadre de políticos que sólo miran por su interés y por dónde trincan, la prolongación de la esclavitud laboral hasta los últimos días de vida para la gran borregada que es el pueblo, el desastre de país que tenemos, el desafío catalán, etcétera. Y es un etcétera muy largo, que conste, y no menos pavoroso. La cuestión, cómo no, es que, pelillos a la mar, todo es bueno ya y se trata ahora de construir un porvenir en el que durante los próximos cinco añitos a pachas PP y PSOE nos van a acabar de poner la cadenita y el chip a todos, o quién sabe si nos tatuarán el numerito de identificación como chicos buenos o malos. Todos los políticos son santos ya -¡muac!, ¡muac!-, todos contentos y todos enamorados. ¡Que suenen los violines!

Sin embargo, déjenme proclamar para la galería –ya que es inútil en su más absoluta inutilidad- un par de verdades. Una: la crisis no existe ni ha existido nunca. Ya dije, y reitero, que todo esto es nada más que un invento de los muy poderosos para conseguir exactamente esto que están consiguiendo. A mis hijas, cuando se compraron casa a una burrada de años les dije: “Pero, ¿y cómo puedes estar medianamente convencida de poder pagar algo a 40 años, si en ese tiempo la sociedad se pone del revés una docena de veces?... Mira que hace cuarenta años no había siquiera calculadoras, hacíamos las operaciones matemáticas con regla de cálculo (que es un ábaco modernizado), nadie en su sano juicio cuestionaba la dictadura y una casa costaba algo menos de cinco años de salario y un traje, por ejemplo, 0, 16 euros.” Pero no me hicieron caso, como casi todos los demás conciudadanos, y, a pesar de las advertencias de lo que en realidad iban a hacer, en esa fiebre del oro artificial ellas y todos los demás se pusieron voluntariamente una cadena al cuello que ya las impide hablar, protestar o quejarse. Una maniobra del poder que, junto con la compra a la baja de los sindicatos (no pensarán que las subvenciones millonarias son gratis, ¿verdad?) y con los contratos basura impuestos “coyunturalmente” por Felipe González y que se han quedado para siempre, han sido las cadenas y las mordazas de la sociedad para que sean dóciles y estúpidas. Una vez todos pusieron el cuello en el lazo, el poder tiró de la cuerda con una crisis inventada, apretó los gañotes y, ¡hale hop!, tenemos la sociedad actual. Ya se puede decretar un injusto Estado de Alarma y hacer lo que se quiera, como se quiera y donde se quiera, que la peña, ¡chitón!, que te echo y no puedes pagar la hipoteca o te quedas sin trabajo y sin más horizonte que Cáritas.

Dos: el PSOE y el PP son brazos de la misma bestia. Lo he dicho miles de veces, pero lo repito una vez más. Todo esto, sencillamente, es trampa. Verán, si lo que ha hecho el PSOE (falaz izquierda) en España en los últimos seis años lo hace el PP (falaz derecha), la que se lía es parda; pero como lo ha hecho la izquierda y los progres están en el delirio de que el PSOE tiene algo que ver con ella, pues eso, que todos calladitos, y listo. El PSOE, en fin, para quien quiera saberlo, es el invento de los poderes muy poderosos para destruir la izquierda desde dentro: el caballo de Troya, en fin. Vean sus actos en cualquier país, aten cabos, y no hay más que decir. Baste decir, como apunte, que en un periodo muy cortito de tiempo el Primer Ministro francés se pegó un tiro en la cabeza, Betino Craxi, Primer Ministro italiano, tuvo que huir a Túnez perseguido por la Justicia, y que aquí Felipe González y sus rojo-boys hicieron la que hicieron: corrupción institucionalizada, GAL, ¿23F?, Galerías Preciados, Rumasa, Jet-set, Boyer, Altos Hornos, Filesa, Times Sport, BOE, etcétera. Vamos, que el PSOE está para bajarle la cresta al gallo social sin que haya tumultos o algaradas, y el PP para demostrar a continuación lo buenos que son, aunque, eso sí, sin cambiar ni un ápice lo que ha hecho el otro: nadie va a la cárcel (salvo un bindundi o dos para que parezca que sí), las leyes injustas siguen donde se quedaron, el empleo precario en su sitio, todos siervos de los bancos (gran capital), y tal. Y cuando haya que dar otra vuelta de tuerca, pues eso, que el PSOE, a pesar de su patética historia, ganará de nuevo las elecciones. Esto, parabólicamente, no es sino un redoble de tambores que, al ademán unificador del director de orquesta (dígase OCDE, UE o cualquier otra agrupación de la Logia internacional), aúna cuerda y metal en una apoteosis sinfónica.

Ni siquiera voy a entrar en el asunto de que esto de la democracia es una impostura nominal políticamente correcta de lo que se debería llamar dictadura a plazo fijo (cuatro años) del capital en gordo. Ni más ni menos. Sin embargo, para todos esos rojillos o azulillos que están tan contentos con esta situación, quisiera hacer un par de apuntes adicionales para recalcar ciertos aspectos de la realidad política que con tanto fervor defienden: El salario mínimo español es sólo comparable a Chipre en todo el mundo occidental, siendo en la mayoría de los países con los que habitualmente nos comparan (Alemania, Francia, Bélgica, Holanda o Irlanda) menos de la mitad y frecuentemente menos de la tercera parte. Los precios en España, sin embargo, son prácticamente los mismos. En cuanto a la cosa de las hipotecas, es bueno que se diga que es el único país de Occidente en el que aunque por impago le quiten la casa a quienes tenían la hipoteca, no por eso desaparece la deuda: se quedan sin casa y con la deuda. Como que hay Dios, vaya. Las leyes coercitivas están destinadas exclusivamente a desunir los posibles grupos de oposición a la implantación de N.O.: compra de sindicatos, ninguneo de colectivos pensantes, listas negras de los enemigos intelectuales, promoción de otros colectivos perversos (la ceja, los de las subvenciones del cine, y tal), estupidización masiva de la juventud, sexualización exacerbada, corrupción de la moral y ataque a la religión mayoritaria, trabajo eventual mal pagado, misereo de la sociedad, alargamiento artificial de la vida laboral, bajada de sueldos y pensiones, etcétera. Las otras leyes coercitivas y contrarias a los derechos civiles, tales como el aborto, el Estado de Alarma, la prohibición de fumar, el control estatal de Internet con la excusa de perseguir a la piratería (ya hay leyes para perseguir la delincuencia), la culpabilización preventiva de toda la sociedad con la imposición del canon para los de la ceja, el adoctrinamiento escolar, la prohibición de que los papás eduquen a sus niños fuera del sistema impuesto o que siquiera les den un educador cachete, no son sino pequeños tirones que van cerrando la soga en torno al cuello social, estrangulándola al tiempo que se implanta la dictadura a la que vamos derechitos ahora que el conjunto de la sociedad está desarmada, desorientada y sin líderes que puedan hacer oposición. Etcétera, claro, que también en este caso es un etcétera muy, pero que muy largo.

Podría extenderme mucho y desarrollar con más que sólidos argumentos cada uno de los puntos aportados y aún los que por cuestión de espacio omito, pero, como ya he dicho en muchas ocasiones, no escribo ni para ignorantes ni para comodones que quieren que se lo den todo masticados. Basta con que los pocos pensantes capacitados a los que me dirijo echen un vistazo a nuestros últimos años, treinta y dos para ser exactos, y que los contemplen con objetiva perspectiva, como tratando de colegir el dibujo que forma este puzle en el que todas las piezas expuestas encajan con una precisión de relojero, incluidas la huida del Sahara, el 23F y el 11M… y hasta la actividad de ETA. Actores todos, en fin, que han interpretado un papel imprescindible en esta obra de teatro que vivimos para derivar en orden de señores y esclavos, y sin un mal Espartaco que muestre rebeldía. ¿Acaso alguien puede llegar a pensar que una sociedad tradicionalmente combativa como la española de repente se ha vuelto idiota y ha convertido en sus modelos sociales a estúpidos, putas, frikis, pedófilos, asnos y entes de esta vulgaridad que nos asola y sonroja, así, porque sí?... Piénselo estas Navidades cuando hagan su balance de fin de año, considérenlo con cierta frialdad intelectual y díganse a sí mismos si todavía quieren votar o tener su dinerito en el banco. Recuerden a Argentina.

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