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Etiquetas:   La delgada línea roja   -   Sección:   Opinión

Oliver Twist y la reforma laboral

Antonio Pérez Omister
Antonio Pérez Omister
@esapo1
miércoles, 22 de diciembre de 2010, 08:04 h (CET)
La OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, exige al Gobierno español ampliar y profundizar en las reformas estructurales, entre las que destaca la necesidad de reformar el mercado laboral, así como las políticas de pensiones por jubilación, subsidios por desempleo e impuestos directos e indirectos.

La OCDE cree que el sistema de pensiones español es uno de los más generosos de la OCDE, por lo que considera que la propuesta de incrementar de forma gradual la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, o más, “generará un significativo descenso en el gasto futuro en pensiones”. Lo que algunos no acabamos de entender es a dónde irá a parar ese dinero o, mejor dicho, ¿a qué bolsillos irá a parar todo el dinero que se ahorren en pensiones y recauden de más con el incremento de los impuestos? Disculpen mi supina ignorancia.

La torticera OCDE cree que esta mezquina reforma orientada a la drástica reducción del gasto público destinado a pensiones y subsidios, debe ser “una prioridad máxima” y combinarse con otras medidas para contener el gasto dedicado a obras y ayudas sociales. De suprimir las ayudas a la banca privada, o las generosas exenciones fiscales a las multinacionales, la OCDE no ha dicho ni media palabra. Según estos cínicos burócratas, apoltronados en cómodos asientos que les reportan unos ingresos multimillonarios por decir semejantes jeremiadas, a más largo plazo, considera la OCDE que los requisitos para acceder a una pensión por jubilación deberían estar ligadas a la esperanza de vida. Es decir: Si la esperanza de vida en España es de 80 años; la edad de jubilación debería retrasarse hasta los 79. Y aún mejor si se retrasase a los 81. Así no la cobraría casi nadie.
Según estas recomendaciones de la OCDE, que constituyen toda una declaración de perversas intenciones contra la clase obrera, el Gobierno español debería introducir también de forma progresiva una fórmula de cálculo de la pensión que refleje la vida laboral completa de los participantes para ligar la relación entre las contribuciones y las pensiones.

Por otro lado, la siniestra OCDE también defiende que, en la medida en que las mujeres jóvenes y de mediana edad se incorporan al mercado laboral, los requisitos para combinar las pensiones por viudedad, que suponen una parte sustancial de gasto en pensiones, deberían limitarse o, incluso, suprimirse. Una canallada que ya prevé a largo plazo la reforma del Gobierno español con la absoluta anuencia de la siempre melindrosa Oposición.
Asimismo, la OCDE estima que el pago ampliado de los subsidios de desempleo para los trabajadores de mayor edad deben ser “gradualmente recortados y finalmente eliminados”, al igual que las subvenciones para los planes de jubilación parcial. También cree la OCDE que un incremento en el periodo mínimo de cotización para lograr la pensión completa, actualmente en los 35 años, mejoraría los incentivos al trabajo, especialmente si se alarga el periodo para el cálculo de la prestación. De ahí, a proponer que los ancianos y pensionistas sean “eliminados” por el Estado para ahorrarle el oneroso gasto en pensiones y subsidios, sólo nos separa un paso.

No se puede proclamar nadie católico, estar contra el aborto y la eutanasia, y estar a favor de semejante indecencia. Como tampoco puede alardear nadie de ser socialista y progresista, y apoyar este hediondo abuso contra la clase obrera y los más desfavorecidos.
La OCDE también destaca lo “ambicioso” del plan de consolidación fiscal adoptado por las autoridades españolas, aunque subraya que el Gobierno debe estar preparado para adoptar “medidas adicionales” si los resultados no alcanzan los objetivos previstos. Según la OCDE: “Una vez que se haya alcanzado la suficiente consolidación fiscal, se podrá reformar el sistema impositivo de manera que pueda estimular el crecimiento mediante el cambio de la carga fiscal desde el trabajo al consumo y la propiedad”. Lo que traducido al lenguaje de las mariposas significa que se les rebajarán los impuestos a las grandes empresas multinacionales (sólo a ésas) y se trasladarán esos tramos impositivos a las pequeñas empresas, autónomos, asalariados y, consumidores en general. Luego, si aumentan los impuestos sobre el consumo, éste descenderá. En cuanto a gravar más la propiedad y el sector inmobiliario, si de lo que se trata es de “gripar” definitivamente este viejo motor económico español; las recomendaciones de la OCDE nos muestran el camino hacia el desastre con meridiana nitidez.

Si la crisis nos ha llevado al borde del precipicio; las recomendaciones de la OCDE nos ayudarán a dar el paso decisivo para saltar al vacío y despanzurrarnos.

La impertinente OCDE cree que unas nuevas subidas de impuestos “bien seleccionadas” podrían tener un impacto “relativamente más benigno” en la actividad que algunos recortes del gasto. Es decir: no tienen ni la más remota idea sobre lo que están hablando. No se puede llevar a todo colectivo social al borde la indigencia argumentando condicionales como “podría” o “relativamente”. Además, la OCDE recuerda que “la presión fiscal en España sigue siendo ‘relativamente baja’ en comparación con la de otras economías europeas de ‘altos’ ingresos. Lo que sucede es que España no es un país de “altos” ingresos, todo lo contrario; es un país de salarios paupérrimos. ¿Qué pretenden ahora?, ¿acaso quieren ponernos al mismo nivel salarial de Kosovo y Azerbaiyán?

Para “rematar” la faena, la OCDE sugiere aplicar el tipo máximo del IVA a más bienes y servicios, ya que los impuestos indirectos, según este contubernio con sede en París, tienen un menor impacto adverso en la actividad económica que muchos otros. Decían nuestros abuelos que “los experimentos con gaseosa”. Pero como estos ignorantes patanes hablan en inglés, y a nuestros euroaldeanos todo lo que no entienden les parece “sabio”, ahí queda la perorata de estos fantoches a sueldo de la OCDE. Un sueldazo que pagamos los mismos que vamos a convertirnos en víctimas de sus recortes sociales, y de todos los demás abusos en materia de derechos laborales que ya se están cociendo en esa “cocina del infierno” que se llama Unión Europea.

Asimismo, defiende la OCDE que los incrementos selectivos de estos impuestos podrían ayudar a financiar la reducción de algunas de las contribuciones de las empresas a la Seguridad Social, lo que a su vez permitiría recortar los costes laborales y mejorar la competitividad. Es decir, que con el dinero que se ahorrarán las grandes compañías multinacionales, los ciudadanos de a pie nos acercaremos más a las “felices” condiciones de vida que disfrutaban Oliver Twist y sus amiguitos del orfanato.

Si esto es la Unión Europea… cuanto antes nos salgamos, mejor.

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