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Etiquetas:   Reportaje   -   Sección:  

Santa Eulalia, dos siglos de elegancia

Teresa Berengueras / Rafa Esteve-Casanova
Teresa Berengueras
@berealsina
miércoles, 22 de diciembre de 2010, 08:02 h (CET)
Decir Santa Eulalia es decir elegancia, desde 1843 esta casa viene vistiendo a los más elegantes y no sólo de Barcelona ya que a su tienda del Passeig de Gràcia llegan clientes desde diversas ciudades seguros de que allí van a encontrar lo que desean. Son ya cuatro la generaciones que han estado al frente de Santa Eulalia desde que en 1843 abrió su primera tienda en el Plá de la Boquería, desde un principio tuvieron muy claro que la principal dedicación de la empresa iba a ser la Alta Costura y el equipo de diseñadores de la misma con Pere Formosa, cuñado del propietario, ya en 1926 hizo realidad el que sería el primer desfile de Alta Costura de Santa Eulalia.




Mesa navideña.

Durante la guerra civil la tienda fue colectivizada e incluso se llegó a plantear cual era en aquella época la necesidad de la Alta Costura en aquellos aciagos momentos. Terminó la guerra y ya en 1941 Santa Eulalia da el salto al Passeig de Gràcia inaugurando en el número 60 de esta avenida la que sería su primera tienda en dicha zona ya que tres años más tarde, en 1944, abre las puertas de la tienda que se ha convertido en el buque enseña de la firma sita también en el Passeig de Gràcia número 93.

Los talleres de la firma trabajaron durante años las creaciones de la Alta Costura y la sastrería de caballero y entre el personal de tienda y talleres la nómina de Santa Eulalia a principios de los años sesenta sobrepasaba los 700 empleados que abastecían con su trabajo a los clientes que pasaban por el Passeig de Gràcia e incluso, durante algunos años, por la tienda que la firma mantuvo abierta en la ciudad marroquí de Tánger donde incluso se llevó a cabo algún desfile de Alta Costura en el Hotel Minzah acogido con éxito por la selecta población internacional que entonces vivía en la más cosmopolita de las ciudades marroquíes.

En el año 1995 se celebró el último desfile de Alta Costura de Santa Eulalia, el prêt à porter había llegado y la empresa se adaptó a los nuevos tiempos sin dejar nunca ese marchamo de elegancia que le había caracterizado a lo largo de siglo y medio. Por la tienda del Passeig de Gràcia 93 han pasado desde el Rey Juan Carlos hasta lo más selecto de la sociedad barcelonesa sabiendo que serían atendidos con toda exquisitez y que no dejarían la tienda sin haber encontrado aquello que buscaban. Pero un buen día nos enteramos que en el número 93 del Passeig de Gràcia iban a comenzar obras en todo el edificio y llegamos a pensar en la desaparición de Santa Eulalia o su traslado a otro lugar. Afortunadamente esto no ha sido así y el traslado ha sido de pocos metros y tan sólo por los meses en que se esté acondicionando el antiguo local a la nueva estructura interior que se le está dando.




Detalle candelabros mesa.


La nueva Santa Eulalia
Hace un par de años Amancio Ortega, dueño de Zara entre otras cosas, compró el edificio del Passeig de Gràcia donde está instalada Santa Eulalia con la intención de construir pisos de lujo aunque respetando la fachada original, en principio se especuló sobre la posible ubicación de una tienda de la cadena Zara en los bajos del edificio pero la incógnita pronto fue despejada por el mismo Amancio Ortega que se puso en contacto con Lluis Sans, de Santa Eulalia, par garantizarle la continuidad de la tienda en los mismos bajos donde había estado ubicada hasta la fecha. Para seguir atendiendo a la clientela Santa Eulalia se trasladó unos metros más allá donde en Febrero de 2009 se inauguró una tienda sostenible en la que todos los materiales empleados podrán ser reciclados una vez desaparezca para volver a la ubicación original.

Y fue durante la comida navideña a la que fuimos invitados algunos periodistas por Lluis Sans y su mujer Sandra Domínguez donde nos enteramos y pudimos ver in situ las obras de acondicionamiento de la “nueva” Santa Eulalia que, si no pasa nada ajeno a los deseos de sus propietarios, reabrirá sus puertas el 21 de Marzo próximo con la llegada de la primavera.

Antes de sentarnos a comer hicimos, tocados del preceptivo casco protector, un amplio recorrido por los 2.000 metros cuadrados que tendrá ahora la tienda ya se ha ganado espacio con la utilización del sótano, vimos algunos de los 19 amplios probadores que estarán a disposición de los clientes, el espacio de la futura cafetería con unas mesas talladas en forma que recuerdan las esquinas del Eixample barcelonés, una barra de los años 20 comprada a un anticuario de Toulouse y una pequeña terraza en la que poder tomar desde un desayuno o una merienda a una comida. En esta reconstrucción se han recuperado elementos que ya estaban en la antigua tienda como una señorial escalera con pasamanos de madera noble o los elementos del antiguo ascensor recolocados en el nuevo.




Visitando las obras.

En el sótano quedará instalado el taller de sastrería masculina que contará con el detalle de tener un ventanal por el que los clientes podrán ver el interior del taller donde se estarán confeccionando las prendas aunque todo ello de manera que no interfieran unos con otros. Con tanto deambular por las futuras instalaciones de esta Santa Eulalia renovada se nos había abierto el apetito y la sorpresa llegó cuando detrás de una cortina y en el amplio espacio donde se instalará el prêt à porter femenino apareció una mesa imperial elegantemente montada con una mantelería en brocado rojo, con candelabros, centros y pétalos de rosa y una magnífica vajilla con su correspondiente cristalería, todo ello nos hacia recordar las puestas en escena de muchas de las película del desaparecido Visconti. Si el envoltorio era exquisito la comida fue digna del marco en el que estábamos: Crema de calabaza con trufa blanca, Pularda con salsa suave al champagne y puré de boniato, Macedonia fina con fresitas del bosque, y para finalizar este ágape navideño café, Panettone Pancracio y Turrones de Oriol Balaguer. La Chef Silvia Quintero, que es quien llevará adelante la cafetería que se instalará en la tienda, se llevó todos los aplausos y nos dijo que en el espacio culinario de Santa Eulalia se encontrará lo mejor como, por ejemplo los cruasanes de Sacha, los panettones de Pancracio o el salmón de Semon. Entre compra y compra será un placer descansar y tomar fuerzas en las mesas de este nuevo espacio gastronómico.

En nuestro paseo por las obras de la tienda vimos que quedará mucho espacio libre y es que, cómo Lluis Sans nos dijo, para ellos “El lujo es el espacio”. Con la primavera Santa Eulalia volverá a abrir las puertas en su ubicación de siempre, según sus propietarios a partir de entonces será una tienda donde pasarán cosas que habitualmente no ocurren, con estas obras se han renovado las paredes pero también el concepto de tienda. Ahora tan sólo nos queda esperar que, como las flores, cuando llegue la primavera la “nueva” Santa Eulalia abra sus puertas a la elegancia como lo viene haciendo desde el siglo XIX.

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