Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

La dictadura de los mercados

Mario López
Mario López
martes, 21 de diciembre de 2010, 08:06 h (CET)
De un tiempo a esta parte se viene diciendo que los políticos no nos gobiernan, que son los mercados los que lo hacen sustrayendo al pueblo su soberanía. Bueno, no creo que sea una novedad que en un país capitalista gobierne el dinero; esto nunca ha dejado de ser así. Y en lo tocante a la soberanía popular, yo nunca he creído en su existencia.

El sistema democrático liberal provee a la sociedad de unos mecanismos, más formales que efectivos, para equilibrar los diferentes poderes fácticos, pero al final el que decide siempre es el que tiene la sartén por el mango. Hablar de los mercados, por otra parte, me parece un tremendo eufemismo.

Los mercados son sistemas de intercambio de bienes y, como tales sistemas, no tienen ninguna capacidad de decisión; es como si afirmáramos que la que decide hacer café es la cafetera. Son los mercaderes los que deciden el comportamiento de los mercados, luego son los mercaderes los que nos gobiernan; y lo llevan haciendo desde hace siglos. Lo que ocurre es que esta última crisis sistémica ha puesto la tramoya de la farsa en la que vivimos al aire. La luz se ha colado entre bambalinas y se ha visto los hilos que mueven a los políticos; incluso, las perchas a las que están sujetos y, un poco, las manos que las mueven. Ante esta situación no cabe esperar más que una profunda desafección de la ciudadanía por sus instituciones. No es que haya fallado la democracia; es, simplemente, que nunca ha existido.

Aunque el mono se vista de seda, mono se queda. Pues eso es lo que pasa con nuestro modelo de convivencia. La dictadura de mercado se vistió de democracia, pero nunca dejó de ser ella misma. Salir de este berenjenal es punto menos que imposible, parece más sencillo que Cuba progrese hacia un socialismo democrático que nosotros hacia vaya usted a saber qué nueva forma de tiranía. Afortunados cubanos que de ellos es el reino de este mundo. A Occidente aún le queda mucho camino de servidumbre, vasallaje, exclusión social. Todo por no reconocer que vivimos en el más disparatado engaño.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris