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Fútbol

Etiquetas:   Análisis Villarreal C.F.   -   Sección:   Fútbol

Efecto Garrido

Manuel Monfort Marzá
Manuel Monfort
lunes, 20 de diciembre de 2010, 23:00 h (CET)
Estamos en época de turrones, villancicos y cava. Llega la Navidad y al 2010 le quedan los últimos coletazos. Para algunos ha sido un año positivo y para otros no tan bueno. En el seno del Villarreal estos 365 días han estado predominados por una sonrisa, una alegría que ha venido motivada, en parte, gracias a un hombre de la casa. Juan Carlos Garrido es el artífice del éxito que vive el ‘submarino amarillo’ al saber plasmar de manera brillante un estilo propio, de toque y ofensivo, que ha hecho encaramar a una ciudad de 52.000 habitantes a cotas muy altas.

Destitución de Valverde y llegada de Garrido
Pero, el capitán del Submarino es consciente de que para llegar a las aguas dulces, primero ha tenido que cruzar las amargas. Justamente, así se encontró a la tripulación del búnker amarillo cuando subió a bordo la temporada pasada. Garrido vio a un grupo desdibujado en lo anímico y desorientado en lo deportivo. Los jugadores no fueron capaces de adaptarse al libreto del antiguo capitán, el ‘Txingurri Valverde’, y Fernando Roig decidió destituirlo en la jornada 20 tras caer 0-2 ante Osasuna, previa eliminación en Copa del Rey ante un Segunda, el Celta.

La ascensión
Garrido cogió al equipo décimo y terminó la Liga en un séptimo puesto que le permitió, a la postre, disputar la Europa League tras la expulsión del Mallorca. Por lo tanto, la recuperación fue evidente y así quedó demostrado en una segunda vuelta en la que se ganaron nueve partidos, se empataron tres y se perdieron seis. Así se sentaron las bases de un proyecto que se ha maximizado en al presente campaña, en la que el Villarreal cierra el año tercero y se sitúa a cinco puntos del cuarto, el Valencia. Un bagaje inmejorable y que supone el mejor final de año de la historia.

El Madrigal, una odisea para los rivales
El mayor mérito de Garrido, amén de que ha sabido reeditar el concepto que en su día instaló Pellegrini, es que ha hecho de El Madrigal un auténtico bunker. Desde su debut en casa ante el Athletic (2-1) el 13 de febrero, ha sumado 14 victorias, 1 empate y 1 derrota entre esta temporada y la anterior. Un registro impresionante. En el presente curso, tan sólo el Valencia ha sido capaz de sacar un punto. Los demás rivales que han pasado por tierras castellonenses han caído uno detrás de otro. La última derrota data del pasado 1 de mayo, cuando el Barcelona se impuso por un contundente 1-4 en la jornada 35 de la 2009/10. Desde entonces, los tres puntos no se han escapado en ninguna ocasión del feudo amarillo, lo que le ha convertido en un de los estadios más complicados para los rivales.

Hombres clave
Por otro lado, cabe destacar también la apuesta que ha hecho el club por las categorías inferiores. En verano se prescindió de hombres importantes, como Godín y Llorente, y se apostó por el plantel más canterano de la historia. Tan solo se incorporó a Marchena y Borja Valero, dos fichajes muy acertados pues ambos están siendo piezas fundamentales en el esquema de Garrido. El central internacional aporta mucha seguridad atrás y el mediocentro aporta esa dosis necesaria de último pase que tanto beneficia a Nilmar y Rossi.

Precisamente, el brasileño y el italiano están viviendo una temporada de ensueño y suman ya diez y nueve goles, respectivamente. Nilmar es la velocidad pura y Rossi el desequilibrio. Ellos dos forman, junto a Borja Valero y Cazorla, un cuarteto ofensivo muy peligroso que es un incordio para los rivales, pero el resultado no sería tan bueno de no ser por Bruno. El mediocentro de Artana crece partido a partido y es el equilibrio del Submarino. Recupera muchos balones y no se complica a la hora de pasar. Marcos Senna ya tiene sustituto y ese es él. Pero, un buen ataque debe tener también una buena defensa. En este caso, un buen guardián. Ése es Diego López. Esta temporada interviene menos, pero cuando lo hace es decisivo. Sus paradas dan puntos y sus guantes detienen lo imposible. Con él, el equipo se siente seguro.

Buenas vibraciones para 2011
El 2010, en el cómputo general, ha sido un año muy bueno en el que la presencia de Garrido ha sido fundamental para seguir con la progresión que ya se empezó hace unos años. El subcampeonato de Liga fue muy bonito. Llegar a unas semifinales de Champions fue estupendo. Pero el club quiere más. El sueño es levantar un título. Eso pasar por la Europa League o la Copa del Rey, donde el Villarreal jamás ha hecho nada grande. Precisamente, esa es la parada inmediata, concretamente Mestalla. Ganar en Valencia sería la guinda perfecta para soñar con algo grande para el 2011. Puede que el fútbol recompense a este equipo. O puede que no. Pero lo que nadie le quitará a la afición es soñar…

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