Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Miguelito, el legado político

José Justel
Redacción
viernes, 17 de diciembre de 2010, 16:44 h (CET)
Considerado como un militante social devino en la política. De discurso breve, más bien simple, pero con identificación justicialista; Miguelito, como lo conocían en Las Termas de Río Hondo, ganó las elecciones municipales el pasado 5 de septiembre.

Conocía muy poco a Miguelito, recuerdo que me buscó para ajustar cuestiones del discurso político y entrenar en la oratoria, porque le costaba hablar en público y él consideraba esencial para la campaña. Hice lo que pude porque le faltaba formación, técnica y un conocimiento acabado de política pública. Sin embargo, siempre noté una simpatía y ganas de trabajar por la ciudad, solía decir que al terminar el mandato quería caminar por las calles y que sus hijos no sean acusador por su paso en la intendencia.

El día de su muerte, el pasado lunes 4 de octubre, pasé cerca del hotel familiar ubicado en la calle Francisco Solano, escuché el ruido de sirenas y ambulancias salir del lugar, pero nunca se me ocurrió pensar que se trataba del intendente electo. Un amigo periodista llamó preguntando: “¿Es cierto que Miguelito falleció? Confirme el dato y fui al sanatorio donde estaba internado, un mundo de gente y una familia con signo de derrumbe en sus rostros. Miguelito estaba muerto.

Miguelito había buscado a Luis Ceres, ex intendente, para desarrollar la estrategia de campaña y ganarle a Luis Saleme, último intendente del Frente Cívico, la misión tuvo contundencia. Pero es necesario hacer algunas observaciones de la última contienda electoral.

Saleme, en su último año de mandato, cometió varios errores que luego pagó el costo político con la derrota. Faltó en su gestión comunicación con la sociedad, faltó equilibrio político en su gabinete, que en varias oportunidades tendía al desequilibro y por consiguiente coherencia y credibilidad en la gestión. Aun así corría un rumor: Saleme gana por poco, ya que Miguelito tiene un grupo oscuro que está detrás de él y es el pasado de la política termeña. Las Fuerzas de Saleme y Miguelito llegaban al 5 de septiembre muy parejas y el final era incierto.

El intendente electo fallecido, Miguel Mukdise (h), logró unir al peronismo local, pero algunos justicialistas, que fueron candidatos a intendente, decían: “Miguelito tiene una alianza difícil de digerir”. La manifestación hacía referencia a ciertas personalidades, muchos ex juaristas, que acompañaban al candidato y no gustaba, pero Miguelito era creíble y querido por ciertos sectores populares. Y en esa fracción de votantes iba a gravitar el triunfo de la elección. Así fue, muchos barrios hicieron sentir su peso porque la ingeniería electoral del bastión de Miguelito los atrajo con las viejas prácticas.

Saleme jugó todo pero no le alcanzó. Al día siguiente de la elección dijo que sus amigos y compañeros lo traicionaron porque cobraron dinero y dirigieron las voluntades para adjudicar ganador a Miguelito. Fue un discurso en la emisora FM Eco y sus palabras fueron escuchadas por la cadena nacional.

Pero si se trata de analizar la elección, Miguelito movió la tropa y en las últimas veinticuatro horas compraron la elección con prebendas. Este dato fue comprobado tiempo después. Aunque Saleme también hizo lo mismo. Las partes nunca hicieron público o transparente el momento previó al acto eleccionario. Era ganar y después sentarse a dialogar.

El final
Saleme se retiraba de la municipalidad y corría un rumor: “Deja una deuda alarmante”. Miguelito hizo declaraciones y pidió una entrevista, pero nunca pudo dialogar con el ex intendente. Por ello presentó en el Tribunal de Cuentas una nota solicitando una auditoria, la información enfureció a Saleme, quien esgrimió que el organismo de contralor era ilegitimo por tener dos de sus tres miembros. Faltaba un abogado y hasta el momento sigue vacante.

El lunes 4 de octubre me dirigía al sanatorio donde estaba internado Miguelito y observo bajar una ambulancia y un acompañante, Raúl Marteleur, ex secretario de Turismo y yerno de Saleme, se dirigía a la clínica ubicada en la calle Hipólito Yrigoyen. Saleme estaba enfermo. En la misma noche hubo dos temblores; por una lado, Miguelito fallecía; por otro, Saleme caía grave, tiempo después se confirmó que padecía de Diabetes.

Se enfrentaron un joven y un hombre entrado en años, ganó el menor, pero por poco tiempo.

Mukdise es un apellido con historia en la ciudad, querido y odiado al mismo tiempo. Pero Miguelito logró abrir la puerta de la Municipalidad, cosa que su padre, “Gody”, no pudo. La puerta se volvía a cerrar hasta solucionar la sesión preparatoria en el Concejo Deliberante, programada para el 31 de octubre pasado. Allí se elegiría al presidente del legislativo y éste debía asumir como intendente interino, luego debía convocar a elecciones.

Corrió mucha agua por debajo del puente de la impunidad. Se enfrentaron el grupo de Livio Olmedo, concejal electo, y los Mukdise. La familia histórica estaba acompañada por cuatro concejales del partido Bases Populares. Esta expresión política era mayoría en el Concejo Deliberante, cuatro hombres y cuatro mujeres, pero con la muerte de Miguelito quedaron divididos por la mitad. Masculinos por aquí, femeninos por allá.

Dividido
Le adjudicaron a Miguelito la virtud de unir, pero la muerte causó quiebre y desunión. Por un lado peronistas con la fuerza política Bases Populares; por el otro, Mukdise de extracción radical con algunos justicialistas. Volvía la vieja antinomia histórica: peronistas versus radicales. Ricos contra pobres.

Llegó el día 31 de octubre, luego de planteos judiciales se conoció la nulidad de la sesión preparatoria, Livio Olmedo debía dejar la Municipalidad, pues la justicia resolvió que el viejo peronista y ex intendente, no era presidente del legislativo y por consiguiente se debía hacer otra sesión para elegir autoridad. Aunque Olmedo presentó un recuso de “No Innovar”, la justicia desestimó el planteo.

Allí aparece otra figura en la puja por el poder, Roxana Ponce, quien es elegida el primero de noviembre como autoridad del órgano legislativo y, después, intendenta interina.

Roxana Ponce respondía a los Mukdise; la edila había declarado públicamente que llamaría a elecciones. También dijo e hizo diferencia con sus compañeros de la lista a concejales por Bases Populares, que la división era producto de una acción desmedida de poder por parte del grupo de Olmedo.

La ciudad observó una lucha sin cuartel por controlar la Municipalidad desde el 31 de octubre hasta el 3 de noviembre. Hubo planteos judiciales, quema de neumáticos, rostros amargados y otros sonrientes. La división se agudizó hasta tal punto que el gobernador Gerardo Zamora tuvo que intervenir para frenar el conflicto de intereses. En las calles se escuchaba: “Que venga la intervención al municipio”. El hecho fue significativo porque puso de manifiesto la debilidad de las instituciones en la ciudad termal.

Faltan ocho días para la elección a intendente. Se enfrentarán dos hombres grandes. Olmedo, médico; Mukdise, arquitecto. Ambos tienen un vínculo familiar y bronca acumulada; porque la familia Mukdise en el día de la primera sesión preparatoria calificó duramente al hombre de la medicina. Nunca hubo perdón público y se desconoce alguna acción legal pidiendo la reparación del honor lesionado.

La muerte de Miguelito generó amor y odio; enfrentamiento por el poder; la separación entre radicales y peronistas; la figura recurrente de ricos y pobres; el cumplimiento del proyecto político; vieja y nueva política; legalidad e ilegalidad; amor por la ciudad; entre otras expresiones.

Al final de esta crónica digo que Miguelito abrió un camino indeleble. Quedará en la historia de la ciudad. Un joven soñó con ser intendente, algo parecido a la celebre frase “Tengo un sueño” de Martin Luther King; aunque no estaba preparado para tanta presión. Intentó convencer a la población con una plataforma escrita de gobierno y trabajar en equipo. Sin embargo, tuvo una debilidad insanable, juntar a personas con prestigio con otras que perdieron su buena imagen al pasar por la función pública. Es un hecho no menor.

Digo esto para seguir reflexionando porque en toda actividad humana hay costos que pagar. Dependerá mucho de saber relacionarse con las personas adecuadas en el momento justo y de plantear a la sociedad el camino del cambio o del progreso. Por eso en la batalla por la intendencia, a Miguelito le faltó pensar más en el día después.

Recuerdo que me dijo una noche: “La elección la gano. El primer tiempo lo juego con los peronistas, pero el segundo debo jugarlo con el equipo técnico”. Esta especie de estrategia deportiva era riesgosa porque no resultaría fácil alejarse de aquellos que trabajaron por el triunfo, ya que éstos pretendían formar parte del gabinete. El hecho es claro, Miguelito cae desplomado la noche que se discutía la integración del equipo de colaboradores. Todos no serían técnicos porque los viejos políticos querían una fracción del poder.

Miguelito no era ingenuo como suele decirse, sabía de los riesgos, pero nunca pensó que su salud iba a conspirar contra él.

El legado es atreverse, jugarse por construir un destino mejor y vencer la idea dominante que “todo sigue igual y nada cambia”. Pero la prudencia debe ser la espada a empuñar. Los jóvenes tienen abierta la puerta para dirigir en el futuro el destino de la ciudad termal. Habrá batalles que ganar y otras que perder. Pero nunca encerrar a la imaginación y animarse a seguir soñando por una ciudad grande y pujante.

Noticias relacionadas

El olvidado crimen de lesa patria

Entre el PP y JxSí están haciendo de este país un total desastre

El progreso de estos tiempos

18/10/2017 00:00:23

¿De qué depende la auténtica calidad de vida en la vejez?

La esperanza de que las cosas podrían mejorar alguna vez, va esfumándose sobre todo entre los jóvenes

El buen pastor

Una persona si no es guiada por el Buen Pastor está expuesta a ser absorbida por un extremismo ideológico

Puigdemont no cede

La carta de Puigdemont a Rajoy es más de lo mismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris