Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Las opciones: servilismo o rebelión

Julio Ortega (Pontevedra)
Redacción
viernes, 17 de diciembre de 2010, 15:57 h (CET)
A aquellos que nunca han agachado la cabeza serviles ante los poderosos, a los que ya se han cansado de hacerlo, a los parias del capitalismo, a los padres de familia con la cartera vacía y el corazón congestionado de amargura, a los desempleados, a los que mañana van a estarlo, a los viejos que fueron un ejemplo de valor ante actitudes fascistas, a los jóvenes que no se dejan domesticar por el sistema, a todos… a ti también, hago este llamamiento: Es hora de salir a la calle. Poco importa si los que habrían de organizarnos no se van a atrever porque están jugando una partida encubierta con los que nos pisan día tras día. Nosotros somos los peones, es cierto, lo más fáciles de abatir, pero no olvidemos que hasta la pieza más débil puede comerse al rey. Es el momento de revolverse, de levantar barricadas, de lanzar adoquines contra el poder que nos anula, es el instante de la desobediencia civil ante unas normas escritas con nuestra sangre, porque estamos hartos de ser los que siempre soportan las hemorragias.

El Gobierno ha decidido suprimir a partir de febrero la limosna de 426 euros que percibían los parados que hubiesen agotado cualquier prestación. ¿Qué les quedará a partir de entonces? Nada, absolutamente nada para dar de comer a sus hijos y para hacerlo ellos mismos. Nada para pagar sus casas o sus coches. Nada más que angustia, desesperanza e, ¿impotencia? ¿De verdad nos han castrado la dignidad hasta tal punto que nos dejamos morir sin presentar batalla a quienes nos están aniquilando? Si es así llamémosle por su verdadero nombre: cobardía.

Poco me importa que me acusen de incitación a la violencia. No me preocupa que me califiquen de “antisistema” para demonizarme ante la sociedad. Lo expreso como lo siento y creo que llegados a este límite, la única salida que existe es rebelarse contra la sangría sistemática a la que nos vemos sometidos los ciudadanos, mientras los que detentan el poder económico no se privan de las prebendas otorgadas por aquellos que ocupan el legislativo, al tiempo que unos y otros asisten a nuestra agonía riéndose de la sumisión que mostramos frente a sus desmanes.

Que nadie piense que mis palabras implican confianza en la oposición. De hecho no hay contraste entre pares, sólo competencia por el mando. Populares y socialistas son dos patas de un mismo engendro, cada día más iguales y formando una amalgama de cinismo y totalitarismo. Son como los cerdos y los humanos de “Rebelión en la Granja”, imposibles ya de distinguir.

Si una vez más permanecemos quietos esperando que nos salven las meretrices sindicalistas del régimen, entonces es que realmente nos merecemos que nos hagan esto y mucho más. Y aquel que hoy tenga trabajo que no se crea inmune. El parado sin prestación también tenía uno ayer.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris