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Etiquetas:   Reportaje   -   Sección:  

Una joya, ese objeto de deseo

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
miércoles, 15 de diciembre de 2010, 14:51 h (CET)
Escribir de joyas siempre es un placer, también un galimatías, al menos para mí pues el mundo de la joyería es complejo y hay que conocer mucho las gemas para adentrarte en él. Con el paso de los años el hecho de regalar una pieza de joyería representaba un valor económico. Nuestros antepasados tenían que gozar de una abultada cuenta corriente para regalar joyas pues las gemas más preciadas estaban catalogadas como caras. Regalar unos pendientes, un anillo, un collar o un brazalete siempre suponía un desembolso alto para quienes acudían a la tienda.




Vasari Sorti, sortija fuego.
Oro, rosa y ambar


La gemas apreciadas y por las que todo el mundo aún suspira son los diamantes, el rubí, los zafiros y las esmeraldas, son las cuatro grandes, luego en otro estantería colocaríamos las perlas. Regalar un diamante era sinónimo de amor y “para toda la vida”, aún hoy en día son catalogados como fuente inagotable para hacer una buena inversión. Los inversores, los que saben manejar su dinero, hace ya muchos años que saben que comprar diamantes, montados o sin montar, son el mejor negocio, su valor nunca va a la baja. Por tanto en el mercado de valores los diamantes son un producto apreciado ya que en caso de ruina, si tienes tres, mejor que uno, pues siempre serán bien valorados.

Diamantes, un valor seguro
Desde que nos apretamos tanto el cinturón a causa de la grave crisis que vivimos se ha extendido la información de que el valor más seguro para invertir es comprar lingotes de oro, el oro también vale un reino pero a diferencia de los diamantes su valor es desequilibrado. Muchas personas en estos tres últimos años han comprado lingotes de oro como inversión, no está mal, pero si su dinero lo hubieran invertido comprando diamantes puros su caudal económico estaría seguro sin los cambios fluctuantes del mercado.

Con todo esto no queremos decir que por tener un pequeño aro de oro nos va a servir para ir a resolver nuestros problemas económicos cuando vayamos al Monte de Piedad, no, hablamos de lingotes de oro y diamantes, tampoco un diminuto diamante nos va a sacar de problemas. Hay piezas de museo que durante años han ocupado las páginas de los diarios y las revistas y se han considerado como piezas únicas de valor incalculable, en Europa, por ejemplo, durante la época dorada de las Monarquía todas las reinas han llevado piezas de museo en sus actos sociales, oficiales o privados, piezas que luego han quedado en la vitrina de Palacio y han servido para que sus sucesoras se sirvieran de las mismas.

Una mujer amada
Wallis Simpson, por citar un nombre al uso, fue amada y adorada por su marido, por muchas circunstancias la más gran prueba de amor que recibió del mismo fue la renuncia al trono de Inglaterra, luego de darle una vida llena de caprichos, tener una relación divertida al máximo, viajar por todo el mundo con mucho placer y sorprenderla constantemente con piezas de joyería que con los años se vendieron y fueron subastadas a precio de inasequible desaliento, es decir un porrón de millones de euros por todas las piezas.

Como el caso de Wallis hay otros en el mundo, recordemos que en unas de las muchas separaciones de la pareja cinematográfica formada por el actor Richard Burton y Elizabeth Taylor él le compró por el “módico” precio de 37.000 dólares en el año 1969 la llamada “Perla Peregrina”, un joyón impresionante, hermoso, una perla por la que cualquier mortal que aprecia las cosas bellas hubiera suspirado, a Elizabeth, que se sumergía en alcohol para olvidar a su amado, este regalo le hizo recapacitar y volvió a los brazos de Richard, la perla sigue en casa de la actriz de ojos violeta, una perla que alguien tendrá que heredar algún día.




Pulsera de Peridoto y brillantes de Puig Doria.


Una nariz pegada en un escaparate
La fascinación que las joyas ejercen en las personas es difícil de explicar, pasar por una joyería y pegar la nariz a ella es una costumbre extendida por todo el mundo y para todos, muy especialmente por las mujeres, pero los hombres no se quedan al otro lado de la calle pues ellos por lo que más suspiran es por los relojes, una joya valorada, pues los hombres, mucho más exigentes que las mujeres en el momento de elegir este obsequio, buscan infinidad de detalles técnicos aparte del ornamental

La evolución del mundo de la joyería ha sido rápida y mucho en los últimos años, los diamantes, los rubíes, las esmeraldas, los zafiros y las perlas son la gran esperanza para los bolsillos deprimidos, antes en la era de los años setenta las actrices españolas emergentes, hoy consagradas la mayoría, hacían sus ahorros y muchas de ellas compraban sus joyas preferidas a plazos, algunas esperaban recibirlas de sus esposos, amigos íntimos, empresarios, había de todo. Las más independientes o las que querían amasar más piezas optaban por comprar las mismas no ya en las joyerías directamente sino también a través de terceros. Hubo unos años en que las joyerías tenían “representantes” comerciales que hacían ofertas ventajosas y así muchas personas, no todas conocidas, con sus ahorros, siempre bastante ajustados, iban llenando su joyero personal con distintas piezas.

Un diseñador de joyas
Las tiendas que se dedicaban a este tipo de negocio eran pocas y sabían que la venta quedaba restringida a los anillos de pedida, a los anillos de boda y a los pendientes de la primera comunión. Estas tiendas cambiaron de rumbo como cambió el mundo y se profesionalizaron ya no sólo con piezas importantes y en el mercado empezaron a entrar los diseñadores y éstos comprendieron que el mercado podía llegar a la clase popular a través de diseños atractivos de mucho menor precio y para ello trabajaron con piedras semipreciosas que según el montaje y el diseño eran atractivas para el nuevo usuario.

La aguamarina, una piedra de azul transparente como el mar atrajo la atención, de eso ya hace muchos años, de todas aquellas personas menos pudientes que querían lucir una joya, dentro de esta categoría encontramos también la amatista, una piedra de color lila con una sorprendente leyenda. Amatista es el nombre de una ninfa, escribe la historia antigua, de gran belleza que tuvo la desgracia de despertar la atracción del dios Baco en una de sus orgías, Amatista, horrorizada ante la idea de tener que compartir la pasión de tal amante rogó con mucha fuerza a la diosa de la castidad para que la librara de Baco, la diosa la transformó en una gema brillante cuando Baco se acercó a abrazarla y sorprendido y humillado, le dio a la joya su color preferido, el del vino, y en recuerdo de la bella Amatista decretó que todas las piedras violetas tendrían el poder de proteger contra los efectos de la embriaguez.

La Amatista hecha leyenda
La Amatista tuvo tanta fama en sus tiempos que pasó a ser considerada como un amuleto contra los efectos del alcohol y Aristóteles dijo que colocada sobre el ombligo de un borracho tiene la capacidad de absorber los humos del vino y de devolverle la lucidez. También se ha escrito que en el anillo que le regaló San José a la Virgen María había una amatista, esto es mucho menos creíble teniendo en cuenta lo que dicen las Sagradas Escrituras, San José y toda la familia que conforman el “pessebre” eran pobres de solemnidad, ¿cómo San José le regaló un anillo a la Virgen?, difícil, lo que si es cierto es que todo el cuerpo cardenalicio ama la amatista y la usa durante años tanto en anillos como para decorar piezas de la iglesia.

Es habitual en estos días que se hable del poder de las piedras semipreciosas sobre el estado de las personas, los poderes son tantos que alrededor de ellas y con ellas hay colecciones a la venta verdaderamente atractivas y más permisivas para el bolsillo, un collar de esmeraldas no es normal llevarlo para ir a la oficina, para ir en metro o viajar en bus, en cambio un anillo de plata montado con un cuarzo o con un ámbar es más fácil de usar, atrae mucho además de ser muy actual. Hace años si alguien hubiera regalado un anillo de estas características la persona que lo hubiera recibido habría cogido un considerable mosqueo.




Anillo de Reina Saba diamantes.
Oro Rosa de Durán.


Piezas intercambiables
Son mil maneras las que ahora existen de crear una joya con piedras que valen apenas nada, lo que las hacen llevables es la forma de diseñar el brazalete, el anillo, el collar. Este año los joyeros madrileños Durán han presentado una colección que se llama Reina de Saba, la estética del anillo mantiene el estilo barroco y está realizada con materiales nobles como el oro y los brillantes. Es una muestra de lujo y grandiosidad, la misma que el personaje en quién se inspiraron.

En sus volúmenes encontramos siluetas sinuosamente enredadas que nos remiten a las más características formas de la naturaleza, presentes en las olas del mar, las ramas y hojas de las plantas y los árboles e inclusive en las más espesas nubes del cielo. Es una pieza importante, estos joyeros que ya forman la cuarta generación, son proveedores de la Casa Real desde 1899 y tienen una larga historia como joyeros también artesanos, han creado otra colección llamada Durán Exquse que en su colección de “combinables” hay piezas en plata, oro, y oro rosa combinado con piedras de cuarzo de distintos colores, en esta colección se pueden hallar pendientes, anillos, brazaletes y lo curioso es que se pueden cambiar y mezclar. Es una colección divertida, alejada del “señorío” de la Reina de Saba, hay clientela para ella y además resulta más asequible que una pieza importante.

Elementos naturales
La joyería Vasari ha centrado la colección de piezas para estas Navidades en anillos verdaderamente espectaculares y su punto de inflexión se halla en el agua, el aire, el fuego y la tierra, la naturaleza ha sido su inspiración. Por ejemplo la sortija que representa al fuego está diseñada en oro rosa y sus lenguas abrazan un gran ámbar central, este anillo representa, según sus creadores, la fuerza y la pasión por la vida. La de Agua es de oro blanco y se inspira en la espuma de las olas del mar y alberga un cuarzo rutilado con cristales en su interior simulando hielo. Han creado también una sortija que le llaman Cuatro Elementos que se ha realizado en plata y los cuatro elementos están simbolizados en cada uno de sus cuatro brazos los pájaros como aire, las llamas del fuego, las ramas y hojas de la tierra y las olas del mar, juntos sostienen un cuarzo rutilo de color negro.

Zafiros multicolores
La tercera generación de los barceloneses Puig Doria, formada por padre e hija, Josep María Puig Doria y su hija Cristina, llevan adelante las riendas del negocio que empezó el abuelo y sus piezas, especialmente brazaletes trabajados en una línea muy art decó, forman parte de un legado que está ahí, maravilloso y casi inalcanzable, pero para este año han creado una colección de zafiros naturales y multicolores, hay para escoger en azul, rosa, amarillo y en rojo, la pieza central y más espectacular es una pulsera de peridoto en color verde claro y brillantes.




Pendientes gota con rubí y dos diamantes blancos de Rabat.


Un rubí para toda la vida
Los joyeros catalanes Rabat, que hace años conocen a la perfección el complicado mundo de los diamantes, en sus dos tiendas en el Passeig de Gràcia de Barcelona y en la recientemente inaugurada en Serrano en Madrid atienden a un amplio abanico de personas que aman tener una de sus piezas. Los Rabat tienen piezas de su propia creación, también el mundo de las piedras se encuentra representado en sus vitrinas, pero no es escudan en nada y pueblan sus ofertas las piezas únicas y para toda la vida así como las pulseras y los anillos divertidos con piedras grandes, de creación creativa pero para bolsillos menos exclusivos. A destacar, sin duda, los pendientes que en rubí, talla pera, han realizado para personas con mayor poder adquisitivo. Un rubí también es para toda la vida, hay quienes aseguran que éstas piedras preciosas son tan caras porque están en extinción, otros dicen lo contrario, en realidad nadie se pone de acuerdo es como la leyenda que acompaña a esta piedra, tan hermosa, tan roja y tan transparente, eso cuando es auténtica, entre otros muchos datos.




Collar con perla de Temps de Luxe.


Joyero contemporáneo
Jordi del Toro, en su Temps de Luxe, trabaja en este mundo desde hace más de treinta años, siempre había trabajado para grandes nombres, para joyerías de renombre internacional y nacional, cuando llegó la crisis se lió la manta a la cabeza y decidió abrir su tienda en la calle Santaló de Barcelona, un pequeño espacio que acaba de cumplir su primer año de vida. En su espacio Jordi decidió tener de todo un poco, incluso en su mundo creativo realiza piezas de atención minuciosa, sus collares creados con zafiros azules en degradé y combinados con perlas de Tahití son originales y llevables, lo que más atrae hoy en joyería, también es curioso ver cómo monta los rosarios, es Jordi un joyero revoltoso y por eso todos los días piensa en piezas contemporáneas y su máximo objetivo es evitar precios excesivos, él siempre asegura que quiere vender, quiere ganar, pero poco a poco y es por ello que los márgenes de venta de cada una de sus piezas están muy ajustadas.

Un regalo sin maleficio
Nadie habla del maleficio de las perlas, las perlas son hermosas, Coco Chanel, aunque de bisutería, las puso en el ruedo de la moda, aún hoy los modelos de Chanel se reconocen por sus perlas, por su estilo impecable en las chaquetas y por sus camelias que se sujetan en cualquier parte del vestido. Dice la leyenda que las perlas traen lágrimas y que por esta razón las novias nunca las deberían llevar en el día de su boda con el fin de tener una vida hermosa, otros aseguran que las perlas al ser orgánicas es posible que a algunas personas les afecten para mal o para muy bien. No hay constancia de ello, lo que si es cierto es que todas las leyendas que hay acerca de unas y otras desaparecen si alguien te las regala, el “quid” de todo es recibir lo que sea como un presente por parte de otra persona, entonces todo el mal fario, si que éste existe, desaparece. La gloria, un diamante, un rubí, un zafiro, una esmeralda y todas las piedras con las composiciones posibles, ello sirve, aseguran, para mejorar nuestro estado de ánimo y salir cada día a la calle con nuestra mejor sonrisa. Me gustaría que fuera cierto.

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