Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Una expresión muy común: ¡Chacho!

Ángel Morillo (Badajoz)
Redacción
miércoles, 15 de diciembre de 2010, 12:42 h (CET)
Para los que lean este escrito y no sean extremeños o andaluces, les aclararé que el término “chacho” se utiliza con frecuencia en los pueblos de estas dos regiones –desconozco si también en alguna más- cuando se quiere llamar la atención a alguien, generalmente, o mayormente, a niños traviesos que están formando alguna de las suyas. Pero, también se echa mano de él cuando algún mayor comete un atropello desdeñable o es reiterativo en un comportamiento perjudicial para los demás o para una amplia mayoría. ¡Chacho, ya está bien! ¡Maldita sea! Son expresiones muy comunes entre la gente sencilla y humilde que viven en estas tierras maravillosas…, como todas las tierras de España.

Pienso honestamente que lo que está haciendo el Gobierno Socialista, con su Presidente a la cabeza y con sus “Barones” como sostén y esa tropa mal pagada de militantes producto en la mayoría de los casos de la canonjía –aunque, eso sí, trabajando al fin y al cabo, una suerte que añoran cerca de cinco millones de españoles-, sin olvidar la aristocracia obrera, da motivos más que sobrados para exclamar: ¡chacho, ya está bien! ¡Maldita…!

Porque, el Gobierno no para de formarla una vez tras otra para dar rienda suelta a sus fundamentos neoliberales –quien nos lo iba a decir de un Gobierno Socialista- y de protección de las Grandes Corporaciones y de la aristocracia obrera (constituida por obreros altamente calificados que atiborran los dos partidos mayoritarios gracias a la panoplia que supone la ley electoral) a la que Éstas sobornan gracias a las inmensas ganancias.

Así, para no resultar pesado con el catalogo de medidas antisociales, antieconómicas y anti todo lo que pudiera beneficiar a la clase trabajadora –no incluida, por descontado, la aristocracia obrera- que se han dictado desde que surgió el engaño de la crisis, solo me referiré a las dos últimas: la supresión en febrero de los 426 € y la rebaja en el impuesto de sociedades a las empresas (¿PYMES?).

No hace falta resaltar que en las dos regiones citadas al principio de este escrito es donde los trabajadores se van a sentir más afectados por la pérdida de esos famosos 426 € de ayuda para su supervivencia. Y concretamente en Extremadura –donde vivo- se van a ver afectados unos ¡20.000 obreros!, que pueden pasar en breve a la exclusión social; algo que resulta, cuando menos, incongruente si se tiene en cuenta que se acaba de anunciar recientemente que se van a anticipar las ayudas de la PAC a agricultores y ganaderos de la región por un montante de 420 millones de € (rondando los ¡setenta mil millones! de las antiguas pesetas) y que, entre ellos, como no, están la Sra. Duquesa de Alba y un montón de terratenientes y ganaderos millonarios que quizás, aunque no hay forma de que deje de llover (vamos camino de tener otras tres estaciones -otoño, invierno y primavera- como las últimas pasadas), estén afectados por la pertinaz sequía que asola nuestra comunidad, en la que apenas quedan pastos ya y se hace imposible la siembra. ¿No es para proferir: ¡chacho!, ¡maldita sea!?

Del Impuesto de Sociedades, que va a “beneficiar” a unas 40.000 empresas (¿PYMES?) que tendrán rebaja del 30% al 25% si facturan hasta 10 millones de €, sólo daré un dato que ya han revelado en innumerables ocasiones los Inspectores de Hacienda: el Impuesto de Sociedades REAL que pagan las empresas en España ya casi no llega al ¡10%! (cuatro puntos menos que en los últimos años). Por lo que, me gustaría que alguien me explicara cual es el objetivo que se pretende –que no sea “la demagogia del alacrán” chabacana y barata- con esta absurda e innecesaria medida de rebajar cinco puntos a quienes no los necesitan puesto que ya –desde hace muchos años- “pagan” quince menos.

¿No es para volver a maldecir otra vez, ésta mucho más fuerte: ¡chachoooo!, ¡maldita seaaaa!? Perdón..., pero es que son ya tantas las infamias.

Noticias relacionadas

Amigos para siempre

¡A saber cómo vamos a salir de esta!

Que viene, que viene. El ministro Catalá

Y llegó el ministro Catalá, con Lesmes, al desayuno de Nueva Economía Fórum en el hotel Ritz

El olvidado crimen de lesa patria

Entre el PP y JxSí están haciendo de este país un total desastre

El progreso de estos tiempos

18/10/2017 00:00:23

¿De qué depende la auténtica calidad de vida en la vejez?

La esperanza de que las cosas podrían mejorar alguna vez, va esfumándose sobre todo entre los jóvenes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris