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Feliz 2011, ¡ar!

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
miércoles, 15 de diciembre de 2010, 08:18 h (CET)
Estamos un pasito más cerca de la Dictadura: enhorabuena. El PSOE, con la ayuda inestimable de los adversarios de la unidad de España y la insoportable tibieza -¡Dios nos salve de su Presidencia!- del señor Rajoy y su PP, ha conseguido un gran avance en sus metas de establecerse como reencarnación de anti-Franco en lo político y de lo mismo en la realidad, instaurando (al menos durante unos días, aunque ya veremos dónde para todo esto) su sueño de ser amos y señores intocables e incontestables de un enorme chiringuito llamado España, que cuenta, a su retorcido entender, con casi cincuenta millones de esclavos para los a ellos quieran y a ellas les salga de los cojones (Pajín, dixit). Con el respaldo preceptivo y necesario, en fin, la dictadura encubierta del Estado de Alarma, ha sido prorrogado sine die (siempre podrá haber más y más prórrogas, hasta que se declare “por la autoridad competente” la dictadura de facto). Maneras tenían estos chicos, ya lo venía advirtiendo, y maneras tuvieron cuando entonces: estábamos, pues, advertidos.

Enhorabuena, pues, a los de las botas que pisan como Elefantes Blancos nuestros derechos constitucionales, a los tibios que aspiran al poder a como dé lugar, si bien con esta maniobra se les retendrá algunos meses (tal vez años) más de lo que creen en la ribera del otro lado de ese mismo poder, y enhorabuena a todos esos partidos que ni siquiera tienen por qué estar en el Parlamento nacional, de no ser por la absurda e incoherente Ley Electoral que nos subyuga a estos estraperlistas de la Historia y a estos abnegados trabajadores de la destrucción de España. Mi enhorabuena a todos, en fin, y mis más encarecidas felicitaciones a esos facinerosos socialistas que han conseguido sin par victoria en su particular Revolución de Asturias Bis en versión renovada, ahora venciendo al Estado soberano por goleada. A lo mejor los Presidentes Magos les traen de regalo el Estado Stalinista con el que sueñan, quedando así al descubierto el verdadero sentido de esa S del PSOE que trae a mal traer a casi todos los pensantes.

Veo, y no comprendo; escucho, y no me lo creo; pero toco, y estoy despierto. No sé qué les pasa a las gentes de mi país que no se enteran de lo que está sucediendo con su país. Cuando presencio alguno de esos debates en que los opinadores oficiales se ensañan en el linchamiento popular de los controladores –moda del momento en la que se pretende que caiga la sociedad en pleno mientras nos inmovilizan con las cadenas del horror dictatorial-, de verdad que no entiendo si es que les han otorgado el puesto de tales “observadores” a auténticos memos con menos luces que una cueva de murciélagos o si es que están en el ajo a sueldo de los que mueven los hilos: no oyen, no escuchan, no entienden… y están despiertos. Aquí no pasa nada con los controladores más allá de un simple y llano conflicto laboral, por más que se empeñen en preguntar cuánto cobran los controladores -¿cuánto cobran los que preguntan?...; incluso ¿cuánto cobran por ir cada día a esos programas infames?...; o más todavía: ¿cuánto cobran por tratar de distraernos de los verdaderos objetivos de esta movida?...-, porque ya sabemos que todo cuanto dijo el Gobierno para justificar este atropello que no me trago que sea legal, era mentira: que hicieron huelga salvaje..., que se levantaron de sus puestos..., que cobraban cientos de miles de euros al mes..., que fue una plantada de una casta profesional..., etcétera. A estas alturas de la película sabemos sobradamente que fueron empujados por el Gobierno a lo que hicieron, en una maniobra organizada que linda (si es que no está de lleno en ello) con el delito más abyecto, que probablemente los psicólogos del partido habían previsto la reacción de al menos algunos de esos controladores que ya estaban calentitos y bien pasados de vueltas, y que, con este artificio, ya tenían la bala del decreto de la dictadura encubierta en la recámara de sus intenciones de facto, acaso como una versión renovada del 23-F de apariencia más inocua pero de idénticos fines.

Indigna que se nos trate como idiotas, e indigna que unos torpes y trapaceros opinadores machaquen con tal ritmo e insistencia sobre argumentos desenmascarados ya como hueros: los controladores cobran lo que tienen que cobrar, es indigno lo que se ha hecho con ellos y aquí el verdadero problema es que están dando un golpe de Estado, que lo que dice el Parlamento no tiene nada que ver con el deseo de los ciudadanos, que están pretendiendo liarnos al liar a los estúpidos (que no son pocos) y que de lo único que hay que tratar es de cómo pagan la pena del delito que están perpetrando, pues que es ilegal proclamar el Estado de Alarma (dictadura encubierta) por los motivos que se ha hecho, lo diga quien lo diga. Aquí no hay ningún otro asunto pendiente.

Algunos creen que detrás de esta densa cortina de humo se encuentra la estabilidad imprescindible para proclamar el fin negociado de ETA, pero se equivocan, porque lo único que se encuentra detrás de la humareda es un Elefante Blanco que patea el orden constitucional, una recua de pistoleros que apuntan al techo de nuestra convivencia y un fantasmón que nos grita “¡se sienten, coño!”, mientras el pueblo se encuentra parapetado en el suelo, entretanto lincha controladores.

Feliz 2011, ¡ar!: ¡todos al suelo!, ¡ar! La paz, ¡ar!, ha estallado, ¡ar!: ¡por mis cojones, ar!

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