Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar   -   Sección:   Opinión

Derechos humanos y derecho moral

Francisco Rodríguez
Francisco Rodríguez
miércoles, 15 de diciembre de 2010, 07:42 h (CET)
Con la Declaración de los Derechos Humanos, firmada hace sesenta y dos años, no hay duda que la humanidad avanzó por el camino del progreso. También fue un avance el que consiguió Martin Luther King al obtener la integración racial en los Estados Unidos o el que obtuvo Mandela al suprimir el apartheid en Suráfrica. La abolición de la esclavitud, la supresión de la pena de muerte, la caída del muro de Berlín y los tratados para evitar las guerras, el hambre o las enfermedades, son pasos en la dirección adecuada: el progreso moral de la humanidad.

El acelerado desarrollo científico que ha hecho posible, como en las olimpiadas, llegar más alto, más rápido, más lejos, poner cada vez más fuerzas al servicio del hombre, comprobar que cada descubrimiento abre nuevas perspectivas y nuevos interrogantes, es una estupenda tarea que sólo será verdadero progreso si es progreso moral.

Ya pudimos comprobar que la energía atómica, convertida en arma formidable, si era utilizada sin frenos morales, nos pondría a todos en peligro y aunque hasta ahora haya sido conjurado, no estamos libres de su amenaza.

La idea del progreso, como marcha imparable hacia un mundo cada vez más desarrollado y mejor, no es aceptable si al mismo tiempo no hay un progreso moral. Es necesario el impulso permanente y sostenido a ser mejores, lo que implica esfuerzo personal, respeto por el otro, dominio de sí mismos frente a los olvidados pecados capitales: la soberbia de creernos por encima de otras personas u otros pueblos, la avaricia que nos incita a enriquecernos a costa de los demás, la lujuria como búsqueda ilimitada de placeres, la gula por la que tratamos de comer y beber sin tener en cuenta a los hambrientos, la envidia por la que odiamos a nuestro prójimo si creemos que tiene más que nosotros y la pereza que nos lleva a abandonar todo esfuerzo y querer vivir a costa de los demás.

Pero si no se progresa se retrocede irremediablemente. No es progreso moral eliminar el esfuerzo en la educación, ni repartir preservativos entre los adolescentes, ni incitar a la sexualidad sin responsabilidad, ni promocionar el aborto como una medida legal, ni desproteger a la familia facilitando su ruptura ante cualquier dificultad.

No es progreso moral querer imponer la ideología relativista, con sus dogmas de género, su feminismo y su ecologismo radicales, con su catecismo de educación para la ciudadanía, mientras se intenta reprimir la libertad religiosa.
No es progreso moral querer eliminar el nacimiento de los niños discapacitados o ir creando el ambiente propicio para facilitar la muerte de los viejos.

No es progreso moral querer manipular la educación en una sectaria tarea de ingeniería social, marginando a los padres.

No es progreso moral eliminar controles y responsabilidades de los que mandan, utilizar la mentira sistemática y el eufemismo como formas de propaganda política, no poner freno a la corrupción y tantas y tantas cosas que harían interminable este comentario.

Noticias relacionadas

Xavier Domenech, ni una cosa ni la otra

Perfiles

Reinicio del Sporting

La plantilla del Sporting representa también a Gijón

Penumbras cuánticas

La farándula nos hipnoyiza si no prestamos atención a las conexiones perversas que subyacen

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris