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La adolescencia de la iglesia
Mario López
"Vivimos la cristianofobia del laicismo beligerante y la barata facilidad con la que la Iglesia es sometida a befa y mofa". El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, hizo estas declaraciones en respuesta a la nueva política de puentes tendidos del ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui. Hay adolescentes que odian que sus padres les den dinero; no son muchos afortunadamente, pero los hay. Son jóvenes que creen que la prodigalidad de sus progenitores responde, más que a un sentimiento amoroso, a un perverso afán de dominación. La iglesia española parece estar pasando por su adolescencia en democracia. Cualquier acción del gobierno que no se corresponda con lo que la Conferencia Episcopal estime conveniente -cosa que tampoco tiene nada clara-, aunque se les esté regalando dinero público a espuertas, será tenida por los obispos por una acción cristianofóbica del laicismo beligerante.
Pero, como ocurre con esos adolescentes que tienen el acné subido, el dormitorio hecho un Cristo y se creen que lo saben todo, cuando no le han visto el culo a un pollo, no va a haber laico, como no hay padre, que se muestre beligerante con ellos porque la sociedad civil está en otra cosa y la importancia de lo religioso en este país es ya muy relativa; desde luego, nada dramática. Los curas han perdido protagonismo, están ronchas, y se sienten sometidos a befa y mofa. Igual que el adolescente al que no le puedes decir ni guapo ni feo, porque le digas lo que le digas le va a sentar como una patada en la boca. A estos curas no hay que hacerles caso, ya se les pasará en cuanto se hagan mayores.
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