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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Valles y pájaros

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
sábado, 11 de diciembre de 2010, 23:00 h (CET)
La búsqueda de la sabiduría es un anhelo de los antiguos; un tanto venido a menos con los modernos, viciados con tendencias de otro fuste. Dado que no se trata de un concepto establecido de antemano, nunca está completa su consecución y se manifiestan las carencias con prodigalidad. El poeta árabe Attar, describe esas indagaciones como “Un viaje de los pájaros a través de los siete valles”. Se intuye el posible encuentro con la SABIDURÍA si vuelan por cada uno de esos valles. El primero es de largo recorrido, la “Búsqueda”; el que no indague, encontrará en pocas ocasiones. Discurren también por el idílico “Amor” con su faceta creativa. Al tercero lo denomina percepción mística, aunque yo lo denominaría”Inconformista”, en superación de lo exclusivamente físico. Otro de ellos, el “Desasimiento”, les conduce a la eliminación de fijaciones egoistas y extremas.Con su paso por la “Unidad” se orientan a la comunidad de la especie. Además, en el “Vértigo” descubren las maravillas de las realidades sublimes; sin poder evitar el último valle del “Cumplimiento en la aniquilación”. Si ejerciéramos de pájaros inquietos y con aspiraciones, pensaríamos en los trayectos convenientes para soslayar la bruticie.

Como venía a decir J.L.Borges sobre estas ansias de conocimiento, si uno no lleva saneados sus interiores, encontrará pocas soluciones en los valles. Cada uno lleva dentro parcelas distintas, la necedad y también la correspondiente a la sabiduría; el dominio de una u otra dependerá de mecanismos intrincados. El impulso sale de cada uno, si profundiza por la insensatez incongruente o tiene otras aspiraciones. En el comentario de los siete valles, el elemento distintivo lo buscaremos en la clase de pájaro; bien se trate de un ave inocente, un pájaro humano con buenas intenciones, o de uno de esos PÁJAROS mal encarados que con tanta frecuencia revolotean por las organizaciones sociales. Estos últimos no se contentan con el reconocimiento del valle, hurgan en los MULADARES, dispersan los malentendidos y las porquerías.

Les viene mejor la denominación de pajarracos, pervierten el sentido de los apoyos en busca de la sabiduría suficiente. De tal manera, el primer eslabón de la búsqueda lo han transformado en la arrogante DISPLICENCIA, no les interesan los hallazgos, porque ellos ya se consideran demasiado sabios. Observen no más las declaraciones de los políticos encumbrados, aún en medio de los desastres promovidos. ¿Buscan lo mejor para los ciudadanos? ¿Les interesan los debates aclaratorios? ¿Escuchan a la gente? Si se consideran oráculos, ¿Cómo irán detrás de las consideraciones? ¿Para qué buscar?

Confiemos en que perdure algún resto en los campos del amor, por que las imágenes animadas en los diferentes ámbitos se muestran con un alarde de CRISPACIÓN y ODIO. Basta una diferente orientación sexual o religiosa, para un enfrentamiento enconado; aunque sirven también los pequeños detalles. Los desencuentros en la convivencia, sea doméstica o ciudadana, se plantean a la brava y con aires de exclusión. Las vetas del amor permanecen dispersas por la atmósfera. Deben quedar pocos pájaros de buen agüero para lanzarse por las mejores avenidas del amor. No se entienden las preferencias por los desgarros emocionales, pero ya se llevó a cabo el cambio de actitud.

Estamos ante otra fachada encubridora y muy curiosa. Las grandes preguntas y los deseos de superación se tergiversan, por eso la mística o el inconformismo perdieron su enjundia; entre otras cosas, porque son exigentes, no se adocenan. Se ha optado rotundamente por la INDOLENCIA, cómoda y sin quebraderos reflexivos. Se va a lo positivo y materialista, sin molestarse en mayores disquisiciones. Si no fuera así, ¿Dónde se perdieron los dineros recaudados para la recuperación de Haití? ¿Qué se debiera hacer con la mofa de los asesinos de Marta del Castillo? ¿Llamaremos a los sucedido, interés sincero por los saharauis? Pongamos otros ejemplos, pero la respuesta general es insignificante.

Hoy en día, aquello del desasimiento personal o el bien común, se percibe como irrisorio. Salvo en algunos casos aislados, se desarrolla el fenómeno contrario y con toda su potencia, por que reina la deplorable VORACIDAD inmisericorde, como de lobos famélicos. Podrán ser legales, pero los cargos públicos cuyos patrimonios se incrementaron a toda velocidad, la acumulación de cargos o las desmesuradas ganancias bancarias en tiempos de crisis; se constituyen en fieles demostraciones de un destrozo ecológico que comienza por los humanos que se tragan en su camino. No se limitan al bolsillo, atosigan con los conceptos o las creencias; arramblan con todo lo que se pone a su alcance.

Ja,ja. Se hablaba de explorar en cada recorrido las orientaciones sobre la unidad, con los aspectos fundamentales para el conjunto de los humanos. La brújula también debió de romberse en dicha excursión, caímos en el territorio donde brotan con ritmo acelerado las DIFERENCIACIONES. Lo de haber nacido al este o al norte se fue acentuando hasta los pequeños matices. Ideas religiosas, infundios históricos o mentiras alevosas, sirven para la separación en compartimentos estanco. No existe una buena comunicación entre los diferentes; se silencian o se combaten directamente las entidades ubicadas fuera del marco propio.

De la admiración por las maravillas o los grandes planteamientos, ese vértigo espontáneo por lo sublime, cuando menos como aspiración ideal; voló como dispersa el viento las cenizas. Se decantó la actitud hacia un persistente ATOLONDRAMIENTO castrante, mezcla de vacío y aceleración. En el campo artístico, cada uno puede experimentar lo sucedido; ¿Se degradó o se pulió la condición del arte? ¿Cómo lo ven?Cuando una persona se asoma a la realidad, flaquean sus puntos de apoyo; no porque se multipliquen las subvenciones adquieren mayor consistencia, lo cual contribuye a la desorientación.

La que persiste sin variación, a la fuerza, es la aniquilación trágica del final; ese sino no presenta visos de cambio. Sin embargo, si en ese trance se infundían esperanzas, consuelos, conformidades, o criterios de una asimilación bonancible; la cuestión se ha simplificado. Hasta el extremo de aproximarla a un SALTO al VACÍO de la nada, escueto y como expresión radical del fin. Desnudos de esa guisa, se piensa en provocar ese fin como si tal cosa. ¿No será este otro dogmatismo sin fundamento cuando nos comportamos con esa simpleza?

El meollo de la cuestión se centra en el esfuerzo, debido a que volar por el sitio conveniente y con la orientación adecuada, requiere de la utilización de los recursos personales. De no ser así, la depravación progresa y se refleja en el siguiente indriso:

DEPRAVACIÓN

El esfuerzo nos resulta penoso,
Una vana servidumbre molesta
Enfrente del horizonte brumoso.
Toda enérgica pasión en la gresca,
Como incordio tenaz del perezoso,
Quien de la brega constante protesta.
Ahítos de masa y faltos de seso,
El vulgo disfruta como un poseso.

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