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Barack Obama: El Boabdil norteamericano

Ben Tanosborn
Ben Tanosborn
viernes, 10 de diciembre de 2010, 08:27 h (CET)
Y colorín colorado todo este cuento de “cambio” con Obama parece haber acabado. Bajo la apariencia de acuerdos mutuos, este malversador de esperanza, y prometedor de cambio, está permitiendo que la nación sea saqueada, dejando a la gran mayoría de norteamericanos con su símbolo de “sueño americano” hecho jirones. Obama, por su cuenta, ha “negociado” un tratado, digamos se ha rendido, sin contar con su partido.

Granada tuvo su Boabdil... y EEUU tiene su Obama. Boabdil rindió el ultimo bastión de dominio árabe en Europa, el Reino (Emirato) de Granada, a los Reyes Católicos en 1492, señalando el comienzo del nuevo imperio español, apenas siete meses antes de que Colon zarpara rumbo a Las Indias, y el subsiguiente saqueo y explotación por los europeos de los pueblos indígenas que habitaban el continente “descubierto”. Obama hoy en día está rindiendo los vestigios de un moribundo “sueño americano” a la elite militar-industrial-capitalista que tiene al 80 por ciento de la ciudadanía norteamericana bajo su puño.

Pero el pobre Boabdil tenia todas las de perder, Granada sitiada por fuerzas cristianas muchísimo mas numerosas. Sin embargo, Obama desde el primer momento en que tomó las riendas del país lo hizo en cuna de oro: con grandes mayorías de su partido en ambas cámaras del congreso, y el pulpito de la Casa Blanca desde donde poder sermonear la verdad... y poner en vergüenza cualquier obstrucción Republicana por una minoría vitriólica que abusara de la existente regla antidemocrática que requiere, en ciertos casos, el 60 por ciento del voto para asegurar el que se promulguen leyes. Obama fracasó de forma lamentable al no ejercer ese poder para traer tan necesitado cambio en el país, bien fuera por su falta de visión y habilidad, o por asesoramiento desacertado. Esta semana estamos siendo testigos a la última rendición en esa serie de capitulación y “acuerdo mutuo” que estamos observando durante casi dos años.

El martes, 7 de diciembre, aniversario del ataque japonés a Pearl Harbor hace 69 años, Obama, como Boabdil lo hiciera medio milenio atrás, rindió parte del patrimonio de las clases modestas norteamericanas – en vez de las llaves a Granada – al partido político que representa la elite de EEUU: el partido Republicano. Lo que dijera Roosevelt acerca de ese 7 de diciembre de 1941 encuentra su eco el martes con la rendición, sin muestras de lucha, por nuestro “capitulador”-en-jefe, Barack Obama: “Fecha que vivirá en infamia”... algo que hoy se repite sin ataque por fuerza extranjera.

Obama y aquellos en su partido que insisten en auto-envenenamiento con seudo-acuerdos masoquistas, comenzando por el vicepresidente Biden, nos someten a una campaña de relaciones publicas en la que se dan crédito por haber obtenido “concesiones” para la clase media... todo motivado por la paliza que recibieron en las ultimas elecciones. Pero tales resultados tuvieron poco o nada que ver con un viro del país a la derecha, mas bien fue un referendo sobre Obama y el congreso Demócrata. La verdad sea dicha, no fue el éxito de los leales Republicanos y sus seguidores del Partido de Té, mas bien fue la ausencia de apoyo de esa base que eligió en el 2008 a Obama... ahora desalentados por la forma en que Obama está obrando.

El obsequio económico que Obama ha otorgado incluye la extensión por dos años del nivel presupuestario que se promulgó durante el gobierno de Bush, y que cesaría el 1 de enero del año entrante, nivel que asegurará la continuación en la redistribución de riqueza del pobre al rico; así como la imposición de impuestos sobre herencias que sobrepasen $5 millones, con una tasa del 35 por ciento, exactamente lo que exigían los Republicanos, en vez del limite de $3,5 millones con una tasa del 45 por ciento que requerían los progresistas. Como concesión, los Republicanos ofrecen el que a los desempleados cuya fecha de beneficios ha expirado, se les extienda beneficios por otro año. Nuestra sociedad conservadora aparentemente está dispuesta a despojarse del desempleado como piltrafa humana, sin voz ni voto. Claro que esto acarreará un aumento en el déficit de casi un billón de dólares (si, doce ceros a la derecha), algo que los conservadores echaran en cara a Obama y su partido en las próximas elecciones.

Hace dos años, sin haber aun tomado las riendas del gobierno, Obama ya se había rendido en materia de guerra ante el Pentágono (Afganistán e Irak); poco después se rindió ante Israel y un sionista-complaciente Departamento de Estado en materia de paz (entre Israel y Palestina); y ahora capitula ante caballeros y escuderos de la elite económica. Los estadounidenses parecen haber sido castrados de todo idealismo, la guerra para ellos como un mal necesario que ocurre en otras partes... concernidos tan solo con la deterioración en su Standard de vida, actuando como si fuesen victimas dopadas de un consumismo poco caritativo.

Según la leyenda, Abu’Abd Allah Muhammad ibn’Ali (Muhammad XII), nuestro Boabdil, al salir de Granada rumbo al exilio, cuando coronaba una colina, volvió la cabeza para ver su ciudad por ultima vez y lloró, a lo que su madre, la sultana Aixa comentó: “llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”. Esa colina, debido a ello, hoy se le da el nombre de Suspiro del moro lugar que muy bien serviría de inspiración a Obama durante los dos años que le quedan en la presidencia... con pocas, muy pocas, posibilidades de reelección.

Este presidente norteamericano, no importa su don de palabra o simpatía, carece de dos atributos fundamentales en el liderazgo político: visión y coraje. Obama nunca se quedó corto en hablarnos de esas dos virtudes, pero su historial en la presidencia indica claramente que carece de ambas. Esta última ronda de incompetencia ha sellado el destino político de Obama como irrelevante, y debiera servir como toque de atención para los Demócratas para empezar a demandar, desde los precintos comunales para arriba, un nuevo liderazgo en el partido que les permita la oportunidad de continuar habitando la Casa Blanca después de las elecciones del 2012. Políticos como Russ Feingold, o Dennis Kucinich, o una docena de personajes menos conocidos con mente y corazón para poder traer el tan necesitado cambio en EEUU. Progresistas de verdad... si, ya se, una idea inverosímil, por ahora; pero la realidad del estancamiento económico está ayudando a una apertura política con mas diversidad.

¡Pudiera ser que por fin los norteamericanos estemos recibiendo el castigo merecido!

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