Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

A vueltas con el dinero

Mario López
Mario López
viernes, 10 de diciembre de 2010, 08:02 h (CET)
Cuando se habla del Estado, del gasto social, de los impuestos, estamos hartos de oír decir a los liberalísimos como Esperanza Aguirre que el dinero hay que dárselo a los ciudadanos.

¿Por qué ahora ponen el grito en el cielo cuando se convoca a la ciudadanía a sacar sus ahorros del banco? ¿En qué quedamos? A diferencia de los liberalísimos, yo estoy de acuerdo con tener un Estado fuerte que garantice las necesidades básicas de todo el mundo y también en que, efectivamente, el dinero lo tengamos los ciudadanos y no... la banca. En primer lugar, por cuestión de higiene. La historia del dinero es verdaderamente apasionante. Desde sus orígenes hasta hoy en día, ese gran señor que lo puede todo pasó por las más variadas vicisitudes hasta acabar convirtiéndose en el ectoplasma de sí mismo.

Gracias a la informática, al protocolo TCP/IP y la ingeniería financiera, el dinero ha escapado de su cuerpo físico para volatilizarse en un espacio imposible de precisar. Los libros de los bancos han pasado de ser registros contables a cuentos de hadas, y no creo que eso sea nada bueno.

Los gobiernos están ofuscados en darle una solución a algo que el sentido común dice que no la tiene; han caído en un bucle mortal, en un campo vectorial con tres tristes vectores: inflación, recesión y deuda; las tres manos que persiguen a ese pez huidizo y extraordinariamente escurridizo que un día valía su peso en oro y ahora apenas sabemos qué cosa es. Los mercaderes han rizado tanto el rizo, han exprimido tanto el limón que lo sensato es que la ciudadanía les quite su juguete favorito: el dinero en efectivo, el emitido por la Casa de la Moneda. Posiblemente eso nos lleve a la ruina; nada nuevo, en la ruina ya estamos muchos. Así que mejor con el dinero en el colchón: conoceremos todos nuestra verdadera riqueza y gastaremos nuestro dinero sensatamente.

Noticias relacionadas

Velocidad de la alegría

Necesitamos agilidad mental para el cultivo y disfrute de la alegría crítica y constructiva

En busca del bien común

D. Martínez, Burgos

La Diagonal, inutilizable

M. Llopis, Barcelona

Su misión somos todos

P. Piqueras, Girona

Problemática implantación del Artículo 155

J. Cruz, Málaga
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris