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El teléfono roto

Daniel Sanabria
Daniel Sanabria
jueves, 9 de diciembre de 2010, 09:02 h (CET)
El numerito del Real Madrid con las expulsiones teledirigidas en Ámsterdam fue tan evidente que aunque nadie escuchara una sola palabra de lo que se decían unos a otros, es imposible dar otra explicación creíble a aquella cadena de mensajes secretos. Como niños de doce años jugando al teléfono roto, desde Mourinho hasta Sergio Ramos, todos se comunicaron aquel mensaje cifrado a escondidas.

No se necesita ser un agente del CNI para adivinar que aquella consigna secreta de Mourinho tenía como finalidad las expulsiones de Sergio Ramos y Xabi Alonso, que son tan buenos futbolistas como malos actores. El disimulo, que tendría que haber jugado un papel prioritario en aquella escenita, no se adivinó por ninguna parte y ambos jugadores obedecieron al instante las órdenes de su entrenador. El portugués fue el culpable, y Ramos y Alonso los cómplices. Dudek y Casillas sólo fueron los mensajeros.

Forzar dos expulsiones para limpiarse el tarjetero es algo lícito, aunque la UEFA lo advirtió como un gesto antideportivo y por ello la sanción. Lo que no pueden hacer los futbolistas y el técnio del Real Madrid es tomar al auditorio por imbécil. La fingida indignación de Mourinho en la rueda de prensa posterior al partido deja a Pinocho a la altura del betún. No se puede ser más cínico ni más embustero. Si el portugués hubiera reconocido públicamente que forzó las tarjetas para dar descanso a sus futbolistas, seguramente hubiera hecho menos el ridículo que con el numerito en mitad del partido.

Después muchos sectores futbolísticos se quejan de la ola de antimadridismo que se propaga por España y que crece cada temporada. Tomar el pelo al personal de la forma que lo han hecho con este asunto es realmente indignante. Hasta Casillas, que fue un mero intermediario en el tema, tuvo que mentir a pie de campo cuando terminó el partido asegurando que las consignas recibidas por Dudek respondían a otros asuntos deportivos. Días después Sergio Ramos diría lo mismo en rueda de prensa.

Intentar limpiarse de tarjetas para pasar limpio a octavos es comprensible y todos los equipos lo han hecho en alguna ocasión, pero montar el numerito en pleno partido con ese descaro y después poner cara de tonto es algo que sólo puede inventar Mourinho, el personaje más grotesco del campeonato liguero. Señor Mou, hágase el tonto todo lo que quiera, pero no nos tome por tontos a los demás.

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