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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

¿Desaparecerá el domingo y la navidad?

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 9 de diciembre de 2010, 08:21 h (CET)
A pesar que el Domingo y la Navidad son señas de identidad de nuestra tradición cristiana, es evidente que ambas celebraciones están en crisis. El motivo de su degeneración se debe al hecho de que de su origen cristiano hoy sólo queda una tradición cultural despojada de contenido. Es fácil comprobarlo preguntando a la gente qué es lo que piensan sobre ello. La respuesta es muy decepcionante. La mayoría no sabe nada de su significado.

El Domingo es una festividad básicamente cristiana. Es cierto que el séptimo día de descanso lo instituyó Dios cuando reposó de su obra creadora. El Domingo cristiano es el descanso semanal sabático trasladado al primer día de la semana que recuerda la resurrección de Jesús de entre los muertos. La Navidad, a pesar de que la fecha de su celebración se desconozca, recuerda el nacimiento de Jesús con el propósito de obtener con su muerte el perdón de los pecados del pueblo de Dios.

En un análisis, aunque sea superficial, ¿dónde encontramos a Jesús en ambas celebraciones? Descubrimos que brilla por su ausencia. Ambas festividades que están pensadas para recordar los hechos básicos de la fe cristiana, se han convertido en jornadas para satisfacer los deseos carnales, que pueden ser legítimos si no sobrepasan el amar a Dios sobre todas las cosas.

No basta con mantener los nombres Domingo y Navidad para asegurar la esperanza en una humanidad en la que no únicamente las riquezas materiales sean su norte. Conservar el Domingo y la Navidad sin su sentido original no tiene valor alguno y su destino está en ser absorbidos por el viernes, festividad de un islam que avanza impetuoso como río desbordado por las lluvias torrenciales.
La Navidad no es una fiesta cristiana. En la Biblia no se encuentra la enseñanza de que deba celebrarse el nacimiento de Jesús. Sólo se nos instruye a recordar su muerte en la cruz. Por ello la dejaré de lado y me limitaré a tratar el Domingo.

Como hemos dicho antes, el Domingo recuerda la resurrección de Jesús y traslada el séptimo día de descanso sabático de los judíos al primer día de la semana cristiano. A pesar que son jornadas festivas distintas tienen en común que ambas celebraciones se dedican a Dios. Cuando Moisés transcribió los mandamientos de Dios en Éxodo 20, los judíos tenían que guardar el sábado relacionándolo con el reposo de Dios después de la creación (v.11). Cuando vuelve a citar el mandamiento del descanso semanal en Deuteronomio se encuentra una diferencia por lo que hace el motivo de su celebración: “Acuérdate que fuiste esclavo en tierra de Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de ella con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual el Señor tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo” (5:15). Relacionado con la resurrección de Jesús el salmista escribe este texto que aparece en varias ocasiones en el Nuevo testamento : “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo”. A continuación dice: “De parte del Señor es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Este es el día que hizo el Señor, nos gozaremos y nos alegraremos en el (salmo 11823,24). El salmista deja entrever otro día para dedicarlo a Dios. Si los judíos tenían que recordar el sábado su liberación de la esclavitud egipcia, con mayor motivo los cristianos hemos de recordar el Domingo la liberación de la esclavitud del pecado. “Al amanecer del primer día de la semana (domingo), vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro”. Al saber que Jesús había resucitado “entonces ellas, salieron del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos” (Mateo 28:1,8).

¿Cuántos de quienes hoy dicen ser cristianos sienten “temor y gran gozo” por el hecho de que Jesús ha resucitado de entre los muertos como primicia de la resurrección en el día final? No nos debe de extrañar, pues, que el Domingo en los países llamados cristianos corra el peligro de extinguirse y se convierta en un día de ocio laico que no sirve para “mejorar la protección de la salud de los trabajadores y la reconciliación entre trabajo y vida familiar”, como dice el obispo de Lleida Joan Piris. “Ni la iniciativa de un buen grupo de diputados europeos que proponían en aquel Parlamento la necesidad de una declaración sobre la protección del domingo, resaltando que la fiesta dominical es un pilar esencial del modelo europeo y un componente de la herencia cultural de Europa”, podrá detener el deterioro de la fiesta dominical. Es preciso que quienes se dicen cristianos amen a Jesús sobre todas las cosas. Así se dará ejemplo de fidelidad al Señor guardando el Domingo y manifestando gran gozo por la resurrección de Jesús, porque con su resurrección ha dado testimonio de que su muerte en la cruz sirvió para perdonar el pecado del pueblo de Dios y darle la seguridad de la vida eterna.

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