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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

PSOE: nunca mais

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
martes, 7 de diciembre de 2010, 09:40 h (CET)
Ya está aquí la última ocurrencia de Zapatero: Estado de Alarma en plena democracia, antesala de lo que será el Estado de Sitio y, consecuentemente, de la limitación de las libertades constitucionales para acallarnos a los que creemos firmemente que el PSOE (Zapatero) quiere mantenerse en el poder a como dé lugar y de la forma más permanente posible. Quien sabe si con una dictadura. Ya dije que Zapatero y su gobierno tenía tiempo todavía no sólo de destruir lo que quedaba en pie de España, sino de Europa y, por extensión, de Occidente.

Que en los tiempos que corren un gobierno supuestamente democrático declare el Estado de Alarma, sólo puede significar que se ha perdido el Norte, el Sur y todos los demás puntos cardinales, a excepción de la angurria por mantenerse en el poder. Habrá que saber si esos norteamericanos a los que según Wikileaks les informa y sirve con tal prolijidad nuestro Ejecutivo han autorizado esta movida, o si es nada más que un acto descabellado para limpiar la empresa de gravámenes y asalariados inconvenientes para que los nuevos amos privados que se han hecho con esa empresa, en acuerdos nada claros o públicos, obtengan beneficios más enjundiosos. De ser lo primero, muy malo; y de ser lo segundo, muy malo, también. Lo segundo es más probable, sin embargo, especialmente si consideramos que todo parecía orquestado, que los controladores han sido empujados a esta acción mediante maniobras perfectamente dirigidas y que éstos están siendo convenientemente satanizados ante la opinión pública, usando para ello unas fechas que serían irracionales para una acción coherente de este tipo por parte del Gobierno, pero que les dará cobertura para recibir la comprensión de la mayor parte de la ciudadanía, toda ésa que vota mucho y piensa poco. Una maniobra retorcida y maquiavélica muy propia de APR y sus maneras stalinistas: Zapatero, en un alarde de aparente responsabilidad, que no ha tenido ni de lejos durante los seis infaustos años que lleva de gobierno, se queda en España en vez de ir a ridiculizarnos por esos mundos de Dios; se dice sorpresivamente en el congreso, unos días después de la reunión de la Moncloa entre los grandes tiburones de España y el flébil Zapatero y unos días antes de esta sucia maniobra, que hay un nuevo plan de acción que considera la venta de algunas de las pocas joyas de la abuela que nos quedan, que incluyen la empresa que gestiona esos aeropuertos de mis pecados; y se reaviva de forma irracional el conflicto enquistado con los controladores, forzándolos de la noche a la mañana a un plante que, ¡oh, casualidad!, desemboca en un maniqueo “Estado de Alarma”. De uno u otro modo, ya lo ven, el gobierno de Zapatero va a dejar niquelada la empresa que ha vendido a estos “intereses privados” para que arramplen con toda suerte de beneficios. Recuerden qué hicieron otros gobiernos españoles con Viasa, Aerolíneas Argentinas y tal, y apliquen el cuento. Ya les decía en mi artículo del otro día, cuando comentaba esa reunión de la Moncloa, que estuvieran atentos porque los movimientos eran claros e íbamos a enterarnos de qué, exactamente, se había hablado y qué se había acordado; pero ahora les animo a que no aflojen, porque todavía hay más, mucho más.

No le ha importado en absoluto al Gobierno conculcar todos los derechos de los trabajadores –les guste o les desagrade a quien les guste o le desagrade, los controladores tienen derechos y nunca han cobrando lo que no está firmado y sellado por convenio con la empresa-, ni recurrir a artimañas stalinistas de extremado riesgo, ni dejarnos en ridículo ante un mundo donde ningún gobernante, por friki que sea, se ha atrevido nunca a tanto en democracia, ni ponernos nuevamente a la ciudadanía civil y desarmada frente a los uniformes del Ejército, precisamente en este país en el que a los uniformes de nuestro Ejército los tenemos instalados en los pánicos más cervales de nuestra alma, sumergiendo al estamento militar de vuelta en lo más tétrico de nuestros pavores y eliminando de un plumazo el respeto que en los últimos treinta años poco a poco se iban ganando. ¡Joder qué miedo! Hoy, los militares van desarmados y reparten mantas en los aeropuertos, pero es posible que pasado mañana comiencen ir armados y a detenernos, y quién sabe qué vendrá después, que aquí ya se sabe que hay listas en las que algunos estamos apuntados con muchas crucecitas por reincidencia en la libre opinión y les somos muy poco simpáticos a los chicos del PSOE; y aquí, hoy, vemos muchos uniformes con marciales aposturas en los predios civiles, pero ya veremos cuántos se ven mañana en Melilla, ante la nueva Marcha Verde morita que la asediará. Como allá por cuando entonces, el Ejército y el Gobierno se muestran muy fuertes, inflexibles y arrogantes con los conflictos civiles interiores (que se solucionarían acordando pacíficamente y cumpliendo lo se pacta) y extremadamente flébiles con los enemigos de España que pudieran hacer alguna pupa. ¡Qué valientes con civiles desarmados! Ya dije que el peligro de los Ejércitos que no son peligrosos, radica en el interior de sus países, nunca en el exterior.

En resumen, militarizar civiles es un tic de dictadorzuelos de poca o ninguna monta, y azuzar el Ejército contra la población civil, un atropello que sólo el PSOE se podía atrever a perpetrar. Los militares a sus cuarteles, ya, inmediatamente, y el PSOE fuera del Gobierno ya, sin más demora, o aquí acabamos como tres por cuatro calles: están empeñados en que la sangre llegue al río, y lo va a conseguir, ya lo verán. A Zapateo no le echa del poder ni el mismo Dios ése al que persigue con tal inquina. Lo que sea para mantenerse en el poder. Ya dije en otro de mis artículos que el paralelismo entre Franco y Zapatero iba mucho más allá de lo aparentemente anecdótico, y los hechos una vez y otra no dejan de darme la razón. Provocar un Estado de Alarma, tal y como han hecho, es un acto desquiciado propio de quien ha perdido la cordura. Tomen nota, tomen nota, porque esto no acaba aquí; y, si por milagro divino lo hiciera, por favor, “PSOE: nunca mais.”

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