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El despropósito nacional: suma y sigue
Mario López
Con el conflicto de los controladores aéreos se está sucediendo una serie, al parecer interminable, de despropósitos. El último, la baja masiva por enfermedad de los técnicos aeroportuarios y el consiguiente cierre de los aeropuertos de Madrid, Baleares, vitales para el tráfico aéreo nacional e internacional y algunos otros de menor categoría.
Y, para rematar el dislate, el Gobierno aprueba la militarización de los controladores aéreos. Si las bajas masivas constituyen una huelga encubierta , lo que tiene que hacer el gobierno es despedir a los técnicos implicados en ella e investigar a los médicos que se han prestado a firmar unas bajas de forma fraudulenta. El Gobierno perdió el norte en la política social, está improvisando una política económica al dictado de los mercaderes y ahora quiere adoptar unas medidas disciplinarias que nos retrotraen a épocas oprobiosas que aún nos cuesta olvidar. En estos momentos es verdaderamente complicado no caer en la más profunda desafección por nuestra clase política. Menos mal que si España llega a desesperarse nuestro incombustible héroe de Perejil, el gran metrosexual Aznar, volvería a su rescate. Casi mejor, pensar en otras cosas, que se nos va a atragantar el turrón.
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