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Las extrañas decisiones de la UCI
Álvaro Calleja
Hace un par de semanas, la UCI, el máximo organismo del ciclismo, anunció la lista de equipos elegidos en la categoría Pro Tour, la primera división de este deporte. Un total de 18 fueron los afortunados de pertenecer al escalón más elevado durante 2011. Los de siempre más el BMC de Cadel Evans y de Alessandro Ballan, el Vacansoleil de Riccò y Ezequiel Mosquera y el nuevo Luxemburgo Pro Cycling Project, la escuadra de los Schleck.
Hasta ahí, todo es normal, según lo previsto. Pero cuando te das cuenta de que falta el ilusionante Geox, comienzas a preguntarte sobre cuáles son los requisitos en los que la UCI se basa para asignar las licencias.
Si un equipo que cuenta con un importante patrocinador, que ha apostado muy fuerte y que ha modificado una plantilla humilde en una con nombres como los de Denis Menchov, Carlos Sastre, Juanjo Cobo, Mauricio Ardila o David de la Fuente, por sólo citar a alguno de los fichajes, y que tiene el futuro asegurado, no reúne los requisitos suficientes para copar una de las plazas del Pro Tour, es que algo falla.
Con esta decisión, lo único que hace la UCI es dañar aún más el ciclismo, es espantar a empresas, como el caso de Geox, que apuestan fuerte y que se encuentran las puertas de la máxima categoría cerradas.
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