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El sicariato arzobispal

Luis Agüero Wagner
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
sábado, 4 de diciembre de 2010, 23:00 h (CET)
En una de sus obras George Orwell escribe que no se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura, y tal pareciera ser lo que viene ocurriendo en Paraguay desde que los curas salieron de sus monasterios, para acabar implantando el sicariato arzobispal.

Mariano Jara, dirigente campesino del Movimiento Campesino Paraguayo (MCP), fue asesinado el 26 de noviembre en la comunidad Santa Catalina del distrito de Curuguaty, departamento de Canindeyú, a través de un sicario que fue hasta su casa en horas de la siesta, y con total impunidad le disparó nueve tiros en presencia de su familia.

Estos episodios se han vuelto frecuente en el interior del Paraguay, desde el advenimiento del ambiguo y claudicante gobierno del cura Fernando Lugo, más preocupado en complacer y acatar las órdenes de la derecha que en cumplir con sus promesas realizadas al campesinado.

A estas prácticas acompañan otras iniquidades, como las detenciones ilegales y arbitrarias, de las al parecer, hoy nadie está a salvo en la idílica república burguesa del obispo de los pobres.

Detención ilegal
Mariano Ayala y su esposa Adilfina Avalos, por su parte, denunciaron que fueron víctimas de una detención ilegal y arbitraria en un procedimiento efectuado por agentes de la comisaría 8ª de Remansito, de Villa Hayes, Chaco, el pasado 17 de noviembre. Alegaron que también fueron torturados.

El denunciante y su esposa afirmaron que los agentes dirigidos por el comisario Juan Ortega los hicieron bajar a la fuerza del ómnibus en que viajaban y fueron subidos a una camioneta roja particular. Dijeron también que los uniformados los torturaron y despojaron de 380.000 guaraníes.

El espionaje y la represión
De acuerdo a los últimos documentos accesibles a través de Wikileaks, se sabe que nada escapa en Paraguay a la atenta mirada de la embajada norteamericana. Los datos requeridos demuestran, al contrario de lo que la burguesía fraudulenta e intermediaria quiere hacer creer, que Estados Unidos tiene mucho interés en el Paraguay, su territorio, sus fuerzas productivas, sus fuerzas políticas, su legislación, el funcionamiento de su justicia, sus fuerzas militares, el funcionamiento del crimen organizado y demás, inclusive en los principales líderes políticos y sus datos personales como cuentas de tarjetas de crédito, escaneo de iris, huellas dactilares y ADN de los candidatos presidenciales y los altos mandos militares. Esta información cobra peligro al recordar los varios magnicidio intentados o perpetrados por la CIA.

De acuerdo a una circular del Partido Comunista paraguayo, alcahuete del cura Fernando Lugo, “En el Paraguay, los yanquis controlan todos los datos del Departamento de Identificaciones; tienen el control de la inteligencia de la policía con un agente a su servicio como Carlos Altemburguer; direccionan la política de criminalización de la lucha social desde la Fiscalía – el Fiscal General alabó el espionaje norteamericano diciendo que Paraguay debía emularlo - y el Ministerio del Interior; tienen el control de toda información relacionada con salud a través de su inserción en el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social; manejan la política fiscal y económica a través de Dionisio Borda y tiene una influencia decisiva en personas como Federico Franco, Rafael Filizzola, Héctor Lacognata, Hugo Estigarribia, Miguel Carrizosa y otros, que deberían ser investigados por el tráfico de influencia e información en desmedro nuestra soberanía y de nuestros intereses como patria, como Nación”.

Les faltaría agregar, en honor a la verdad, el nombre del fraudulento referente moral y falso izquierdista, el obispo Fernando Lugo, el presidente más ridiculizado de la historia del Paraguay, que añadió sus bochornosos escándalos a la corrupción que sigue campante.

Sobre la política represiva del gobierno, el siguiente documento emitido por el marxista Partido de los Trabajadores, resulta ilustrativo:

Piden frenar sicariato arzobispal
Desde el Partido de los Trabajadores (PT), manifestamos nuestra rotunda condena ante el vil asesinato del compañero Mariano Jara, dirigente campesino del Movimiento Campesino Paraguayo (MCP), ocurrido el pasado 26 de noviembre en la comunidad Santa Catalina del distrito de Curuguaty, departamento de Canindeyú, en donde un sicario fue hasta su casa en horas de la siesta, donde le disparó nueve tiros en presencia de su familia.

El sicariato es una práctica harto común de los capitalistas, de los terratenientes, de la burguesía rural, en contra de los movimientos campesinos y de sin tierras, con el único fin de amilanar y aplacar la lucha por la tierra, asesinando impunemente a honestos dirigentes sociales.

Estamos delante de un crimen político, que se suma al asesinato de varios otros compañeros en circunstancias similares. Ya superan la centena los dirigentes campesinos asesinados en el marco de la lucha por la tierra tras la caída de la dictadura. El asesinato del compañero Mariano forma parte de un operativo represivo orquestado por los latifundistas, ganaderos, y sojeros de la zona, para amedrentar y desmoralizar al movimiento campesino en la zona.

Responsabilizamos al gobierno de Fernando Lugo y el PLRA, que a través del Ministerio del Interior permite y mantiene impune los crímenes contra los movimientos sociales. Aprovechamos para denunciar la política represiva del gobierno que profundiza la criminalización de las luchas sociales desde que asumió, dando continuidad a los gobiernos anteriores.

De la misma forma, denunciamos el rol cómplice y encubridor de la fiscala Ninfa Aguilar y del ex diputado Julio Colmán –hoy concejal de Curuguaty- y del Concejal Pío Ramírez, que hicieron de todo para liberar al único sospechoso, un ciudadano brasileño que dice llamarse Luiz Carlos Faustino.

Llamamos a todas las organizaciones campesinas y sociales en general a permanecer alertas, a coordinar las luchas y movilizar a nuestras fuerzas contra la criminalización de las luchas para salir a exigir al gobierno Lugo/PLRA castigo a los culpables.

El asesinato del compañero Mariano sólo refuerza nuestro compromiso de lucha en contra de la burguesía explotadora, en contra del latifundio y el agronegocio, madre y padre de estos horrendos crímenes en contra de las y los luchadores sociales. Se renuevan fuerzas para seguir luchando contra este modelo sometido al imperialismo y a un puñado de terratenientes, en su mayoría extranjeros, que mantiene en la miseria a miles de paraguayos ¡No nos detendrán!

Expresamos, finalmente, toda nuestra solidaridad con la familia del compañero Mariano y con los compañeros y compañeras del MCP. El mejor homenaje a nuestro dirigente caído, es seguir firmes en la lucha por una reforma agraria radical.

¡Castigo a los autores morales y materiales!

¡Basta de criminalización de las luchas campesinas y sociales!

¡Movilización unificada para exigir justicia!

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