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Incitación al liberalicidio y alabanza de la revolución cubana
Mario López
Los votantes de izquierdas deben estar muy desilusionados con la política del gobierno de Rodríguez Zapatero. No es mi caso porque aunque me considero de izquierdas, no soy votante. El problema de los votantes de izquierdas, posiblemente, es que no acaban de comprender que ningún partido con opción a gobernar va a llevar a cabo políticas de izquierdas. La economía manda sobre la política, y sobre la economía manda el mercado o, para ser más precisos, los mercaderes. La democracia liberal es un montaje bastante complicado que se ha construido para ocultar la identidad de los individuos que realmente nos gobiernan, haciéndonos creer que los gobiernos sirven a nuestros intereses.
La democracia parlamentaria sostiene falazmente que la soberanía reside en el pueblo y que para garantizar los derechos constitucionales de la ciudadanía así como la independencia de la justicia, la democracia se fundamenta en el Estado de derecho que garantiza la independencia de los tres poderes por los que se rige nuestra convivencia: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial. Pero la experiencia nos viene demostrando, sin ninguna excepción, que el poder ejecutivo está sujeto a los dictámenes del poder económico, que el poder legislativo -obediente a la disciplina de voto y a la mayoría parlamentaria propiedad del ejecutivo- no hace otra cosa que refrendar las medidas económicas que elabora el gobierno siguiendo los dictados del poder económico.
Por último, el poder judicial está absolutamente controlado por los partidos políticos mayoritarios. Todo este montaje nos cuesta mucho dinero a los contribuyentes y, ya digo, su única función es hacer creer a los ciudadanos que el poder económico está sometido a la soberanía popular. Esta engañiza, además de profundamente antidemocrática y criminal, supone un insulto a la inteligencia absolutamente inadmisible. En las dictaduras burguesas nos gobernaba el poder económico -los mercaderes- apoyado en el ejército. En las democracias burguesas nos gobierna el poder económico -los mercaderes- apoyado en un gobierno, un parlamento y un poder judicial.
Sinceramente, no sé en qué hemos avanzado con respecto al reinado de Carlos III. La única democracia real es la popular, es decir, el comunismo. Animo al pueblo cubano a que siga avanzando en su revolución, cambiando todo lo que sea necesario para disfrutar de una sociedad respetuosa de las libertades individuales, incluidas las de participar en actividades económicas que no colisionen con el interés general, y verdaderamente comprometida con la participación popular en las decisiones de gobierno; pero, por supuesto, lejos de toda tentación liberal.
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