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Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

“Hay que luchar por despojar a la SGAE del poder inmerecido que le otorga su relación de simbiosis con el estamento político”

Miriam Ruiz, desarrolladora de Debian
Redacción
viernes, 3 de diciembre de 2010, 10:05 h (CET)
“Miriam Ruiz es desarrolladora de Debian, una comunidad de desarrolladores y usuarios que mantiene un sistema operativo GNU basado en el Software Libre. Software Libre es un software que una vez adquirido, previo pago o gratuitamente, puede ser usado, cambiado, copiado, estudiado y libremente redistribuido. Defiende Miriam, y aporta datos para ello, la importancia del papel de las mujeres en el desarrollo de las TIC. Sin embargo, como esta joven feminista no se cansa de repetir, sólo el 1.5% de desarrolladores de Software Libre son mujeres. En el desarrollo tecnológico en general el porcentaje asciende al 20%. Admiradora de Ada Lovelace y Hedy Lamarr, defiende que una baja “autoestima técnica” o actitudes sexistas dentro de las comunidades podrían ser la causa de esta baja participación femenina en proyectos como Debian.

Almudena Negro - Realmente sorprende que sólo un 1.5% de los desarrolladores de Software Libre sean mujeres. ¿Es que somos más torpes o es que aún no está bien visto eso de que sea la niña de la casa la que se dedique a la informática o quiera estudiar Teleco?

Supongo que se juntan muchos factores que se potencian entre sí. Ya desde la infancia se incentiva más a los chicos para que estimulen su creatividad en el ámbito tecnológico, mientras que el enfoque para las chicas se dirige más bien hacia ámbitos como el estético o el social. Esto, unido a que las expectativas sociales para las mujeres generalmente no incluyen la tecnología, hace que desde pequeñas muchas chicas sientan que ese no es nuestro terreno. Incluso, si a pesar de todo lo anterior una niña se interesa por la tecnología y destaca en ese ámbito suele ocurrir que, de alguna forma y generalizando, es castigada socialmente por ello en su entorno social más inmediato.

Posteriormente, al aproximarse a comunidades de desarrollo se encuentra con un mundo absolutamente masculinizado; incluso con una minoría de chicos que se oponen radicalmente a que entremos las mujeres en lo que ellos consideran su terreno. Por otra parte, tengo la impresión de que muchas de las chicas que estamos en el Software Libre estábamos ya previamente acostumbradas por diferentes motivos a movernos por comunidades con mayoría de varones. Otro factor es la diferencia en la forma de comunicarnos de hombres y mujeres, en las escalas de valores, en el comportamiento ante situaciones con un alto nivel de agresividad, etc.

Almudena Negro / SIGLO XXI

También son pocas las mujeres que abren bitácoras. Fíjese que según los estudios como el realizado por bitácoras.com en 2010 el 78% de los blogueros hispanos son hombres. ¿Somos más tímidas o es que consideramos esto de la red como algo menos social de lo que realmente es?

Sí, en ese ámbito también nos queda aún mucho que avanzar. En parte es cierto que por lo general somos más tímidas y nos cuesta mucho más dar la cara en espacios públicos. Estoy convencida de que una gran parte de esto es debido a que se nos educa así y a que eso es esencialmente lo que espera la sociedad de nosotras. En todo caso, es una timidez que se puede y se debe de vencer si queremos que nuestra voz importe, y si queremos evolucionar y desarrollarnos plenamente como personas. Pero también afecta el hecho de que nosotras estemos más expuestas a agresiones, como sucedió en el caso de las amenazas a Kathy Sierra en el 2007 o el acoso sufrido por parte de las participantes de Debian Women y LinuxChix en 2005. Creo que hay muy pocas de mis amigas que no hayan tenido problemas de acoso o de agresiones de algún tipo a través de la red. En este sentido, el desarrollo del CoC (Code of Conduct) de Ubuntu ha marcado, en mi opinión, muy claramente el camino a seguir.

Internet, además, se configura también en dos espacios diferentes: uno público en el que estarían incluidos los blogs, los foros, el microblogging y, en general, todo aquello en lo que cualquiera pueda leer y participar y otro doméstico compuesto por las redes sociales cerradas, la mensajería instantánea, y aquellos servicios en los que tú controlas el entorno que puede acceder a lo que publicas. Y las mujeres tenemos tendencia a sentirnos más cómodas en los ámbitos domésticos, dejando los espacios públicos -que son los que realmente generan opinión- a los hombres.

¿Qué medidas propondría usted para fomentar la participación de las mujeres en las TIC?

Hay muchas cosas que se pueden hacer y que se están haciendo. En primer lugar, lo más importante, confiar en las mujeres. Pero no lo digo de una forma abstracta y generalista, sino muy concreta: confiar en las mujeres que cada uno de nosotros tenemos alrededor. En el caso del Software Libre, por ejemplo, una gran parte de la gente que conozco entró en contacto con él a través de conocidos que ya estaban involucrados. Si animas a la gente de tu entorno a participar activamente en cualquier movimiento participativo no te olvides de incluir también a las mujeres. En esta misma línea juega un papel muy importante el “Efecto Pigmalión”, que consiste en que las expectativas del entorno hacen que alguien se comporte o actúe de una forma tal, que la expectativa se acaba volviendo cierta gracias a su propia influencia. Si el entorno espera que las chicas no participen en las TIC, estas expectativas causarán precisamente ese efecto. Es un círculo vicioso que hay que romper. Muy importante también, en relación con el Software libre, es, no sólo implicar a las mujeres, sino conseguir que éstas mantengan su compromiso.

Respecto a nuestro propio comportamiento, el efecto de los estereotipos de género y la forma de socialización de las mujeres de nuestras sociedades hace que tengamos una serie de hándicaps o deficiencias en diversas áreas, como la proactividad o la asertividad, que dificultan el empoderamiento de la mujer en numerosos ámbitos, incluido el laboral. Otro punto fundamental es el de visualizar a las mujeres que ya están participando y haciendo contribuciones activas. Los roles y modelos de referencia, especialmente en la adolescencia, son muy importantes a la hora de despertar el interés, elevar la autoestima técnica e incentivar a participar activamente en los proyectos. Es muy importante también conseguir una masa crítica de mujeres superior al 20%, aunque sea en entornos concretos, para prevenir el abandono de las mujeres que se incorporen a la comunidad, ya que se ha comprobado que es algo que tiene una gran incidencia.

Otra de las líneas habituales de actuación para disminuir la barrera de entrada a las chicas es desarrollar mecanismos formativos con los que nos sintamos más cómodas. Por último, está la meritocracia, presente en el Software Libre e Internet en general. Quien participa activamente y hace las cosas bien, obtiene más reconocimiento y sus opiniones se valoran más. Aunque también resulta importante tener el perfil adecuado, hacer las aportaciones adecuadas y saber venderse. Y todas estas cosas tienen sesgo de género. En este sentido, la meritocracia en el Software Libre es un objetivo, pero también un mito como lo puede ser la igualdad de oportunidades en las sociedades occidentales o la objetividad en la ciencia.

Sería también importante, de cara a la participación en la blogosfera y en la web pública, la creación de redes sociales de apoyo y colaboración.

¿Realmente estamos ante un problema de machismo o, sencillamente, las mujeres, por el momento, tienen otros intereses?

Supongo que hay un poco de todo. Evidentemente hay machismo, aunque también es posible que el porcentaje sea menor que el que parece, porque el que hay suele ser muy ruidoso y evidente. También hay divergencia de intereses entre hombres y mujeres, por supuesto, imagino que en una gran parte por razones educativas, sociales y culturales, y quizás también por una cierta influencia de la biología. Claro que el componente biológico de la personalidad, que es muy probable que exista, hay que valorarlo con mucho cuidado. De todas formas lo que sí te puedo asegurar, no solamente desde mi experiencia personal, sino también la de casi todas mis amigas, así como de muchas otras mujeres que leo en diferentes foros, es que la barrera de entrada para las mujeres en ciertos terrenos es considerablemente mayor que para los hombres. También lo es la dificultad de permanecer en ciertas comunidades. Hasta que esto no se equilibre, y todo el mundo tenga realmente las mismas posibilidades de desarrollarse personalmente independientemente de su sexo, raza, edad, cultura, etc., no podremos saber realmente la posible influencia de las diferencias, culturales y biológicas, entre hombres y mujeres.

Debian Women, que es grupo de trabajo formado por hombres y mujeres, pasó una temporada muy mala, en que recibían amenazas de muerte. ¿Por algo tan sencillo como querer incorporar a más mujeres a la cooperación con el Software Libre?

Debian Women, para quien no lo conozca, es un grupo de trabajo, dentro de Debian, cuyo objetivo es que haya más mujeres desarrollando éste sistema operativo. Debian es una de las principales distribuciones de Linux, y sobre la que está construida Ubuntu. En 2004 solamente había 4 mujeres desarrolladoras, de un total de unas 1000 personas. De hecho en el Software Libre en general el porcentaje de desarrolladoras mujeres se estima que esté entre un 2% y un 4%. En 2006 era de un 1.5% según FLOSSPOLS. En 2004 Amaya Rodrigo, la primera desarrolladora europea de Debian y Erinn Clark, una chica norteamericana, observaron este hecho y decidieron crear el proyecto Debian Women. Actualmente hay un total de 12 desarrolladoras activas de un total de 873 personas (un 1.3%), con lo que aún queda un largo camino por andar, pero vamos en la buena dirección.

El caso de las amenazas de muerte contra algunas de las primeras participantes en Debian Women y contra varias de las chicas de LinuxChix en 2005, que luego se repitieron en 2008, realmente es solo un ejemplo de lo que comentaba antes respecto a que hay más agresiones en la red contra las mujeres.

Afortunadamente no me consta que en su momento ninguna chica abandonara ninguno de estos dos proyectos por ese motivo.

Además de colaborar con Debian es usted una ciberactivista de las que ponen nervioso a Teddy Bautista. ¿Qué hacemos con la SGAE?

La SGAE no está precisamente dentro de la lista de organizaciones de las que soy fan. En mi opinión se han ganado muy a pulso el ser una de las organizaciones más odiadas de España. Por una parte, es una organización privada que, bajo la coartada de una supuesta carencia de ánimo de lucro, explota desproporcionadamente a diversos colectivos para extraerles todo el dinero posible. De hecho, realizan esta tarea casi en régimen de monopolio. Están en los tribunales por ello. Por otra, percibo que el funcionamiento de la SGAE no es transparente. En 2009, según los medios de comunicación, el 75% del dinero que repartió la SGAE fue a parar a un grupo muy pequeño de autoras y autores: el 1,73%.

Además está el tema del Canon, que es clarísimamente y sin lugar a dudas abusivo; una especie de impuesto que recauda y gestiona una entidad privada cuyo funcionamiento es absolutamente opaco.

Aunque, evidentemente, no toda la culpa es exclusivamente de la SGAE, sino en gran parte del gobierno y de las administraciones públicas -no solamente en España, sino en numerosos países, y muy especialmente USA y la administración Obama- que participan activamente de este juego, favoreciendo descarada y caprichosamente los intereses de esa organización privada. Lo que realmente colma el vaso es la actitud mafiosa por parte de ciertos organismos públicos, entre los que destaca por méritos propios el Ministerio de Cultura. Así, hemos visto injustificados cierres de páginas web que luego los jueces han anulado porque eran perfectamente legales. Hemos visto registros domiciliarios de dudosa legalidad…

¿Qué hacemos con la SGAE? Pues, supongo que luchar por despojarla del poder inmerecido que le otorga su relación de simbiosis con el estamento político. Hay que darse cuenta que el pago de los favores que les hacen a los políticos quienes se autoelevan a la categoría de líderes de opinión en base a su cualidad como artistas tiene un alto coste para toda la sociedad, tanto económico como cultural, llegando al extremo del intento de asfixiar a los movimientos culturales y a los paradigmas de creación que no concuerdan con sus intereses. Por ejemplo, quieren asfixiar todo lo que rodea al Software Libre, a las licencias Creative Commons, al Conocimiento Libre y al Procomún. Y somos tan creadores como ellos, aunque no tengamos su misma capacidad de lobby y su influencia política.

¿Y con Ángeles González Sinde?

Otra que tal baila. Una ministra absolutamente parcial, denunciada por la Asociación de Internautas por conflicto de intereses. Una ministra que es conocida sobre todo por ampliar las subvenciones al cine español, por la existencia de acusaciones de fraude respecto a estas ayudas y, sobre todo, por ser la cara visible de la promoción de la primera ley de censura administrativa en España -es decir, saltándose el poder judicial-, desde la llegada de la democracia. Para ser justa, de todas formas, mi impresión personal es que Sinde es la cabeza de turco de una orden que viene de más arriba, del propio presidente del gobierno, a lo que hay que añadir la fuerte presión que está ejerciendo la administración de Obama que, a pesar de que en otros aspectos puedan estar teniendo muchas mejores intenciones, en el ámbito de la propiedad intelectual son abiertamente hostiles a la libertad del conocimiento.

¿Se conseguirá parar ACTA?

Realmente no soy demasiado optimista al respecto. Me gustaría pensar que sí, pero visto que ni siquiera el Parlamento Europeo es capaz de defendernos, es muy probable que se acabe aprobando. Realmente me parece un tema muy preocupante. En mi opinión, el punto esencial de la lucha contra ACTA debería ser no permitir que el Estado español firme ese tratado. Una vez firmado, cuando se vayan a modificar las leyes nacionales para ajustarse a él será demasiado tarde y solamente nos quedará la opción de la desobediencia civil.

En realidad, lo peor, es que tengo la impresión de que con todas las leyes y tratados que se firman se produce algo parecido, solo que la mayoría de las veces no hay tanta gente alerta y no nos damos cuenta. Cada vez somos más las personas que tenemos la impresión de que no estamos viviendo realmente en una democracia, sino en un despotismo ilustrado, en el que las élites que están en el poder nos tratan sistemáticamente como a menores de edad, ignorando a propósito nuestras opiniones y defendiendo únicamente sus propios intereses. Luego se preguntarán por qué no nos interesa la política, y por qué no creemos en ellos.

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