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Etiquetas:   The Washington Post Writters Group. Asesinato en Teherán   -   Sección:   Internacional

Asesinato en Teherán: ¿puede detener la acción encubierta el programa nuclear de Irán?

Jackson Diehl
Redacción
viernes, 3 de diciembre de 2010, 07:52 h (CET)
La noticia del gusano informático Stuxnet, que podría haber inutilizado parte de las centrifugadoras que enriquecen el uranio del programa nuclear de Irán, ofreció una débil esperanza: que la acción encubierta podía detener de alguna forma el apetito del régimen por la bomba de forma pacífica -- e inteligente.

Las noticias que llegan hoy de Teherán, sin embargo, traen un recordatorio de que la acción encubierta -- que es sabido que tanto Estados Unidos como Israel llevan a cabo -- podría tener una faceta oscura. Dos científicos nucleares iraníes fueron víctima de explosivos mientras se desplazaban a trabajar con sus esposas; uno perdió la vida y el otro está herido de gravedad.

El Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad acusa rápidamente a Estados Unidos y a Israel de la autoría en una conferencia de prensa; era de esperar. En realidad, no es implausible que las bombas pudieran haber sido una operación interna; el movimiento opositor Verde sugiere que el régimen es el autor material. El movimiento de los Muyahidínes del Pueblo ha sido responsable tanto de asesinatos políticos como de la salida a la luz de secretos nucleares de Irán, de manera que no se puede descartar.

Estados Unidos, sin embargo, ha dialogado anteriormente con un científico nuclear iraní por lo menos, aunque no de forma mortal. Un joven científico que responde al nombre de Shahram Amiri habría desertado al parecer en marzo a Estados Unidos - Irán dijo que estaba secuestrado - antes de volver voluntariamente junto a su familia en Teherán en julio.

Israel, por su parte, es sabido que no comparte la aversión estadounidense a los asesinatos en el extranjero. A principios de este año un equipo compuesto por sus agentes salía a la luz tras asesinar a un importante militante de Hamás en un hotel de Dubai. La operación del lunes - en la que unos hombres en moto adhirieron los explosivos a los vehículos de los científicos y se alejaron antes de que detonaran -- fue una operación sofisticada claramente.

Como describe Irán, los dos científicos también sonaban a objetivo probable. El caballero que perdió la vida, Majid Shahriari, se rumorea que estaba "a cargo de uno de los grandes proyectos" de la Organización de la Energía Atómica a las órdenes del responsable de la institución. El herido, Abbasi Davani, fue objetivo de las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU a causa de su trabajo para el ministerio de defensa y su pertenencia a la Guardia Revolucionaria, que se sabe controla el programa de armas nucleares.

Así que estos caballeros eran probablemente peligrosos -- pero también eran civiles. ¿Tendrían excusa los enemigos de Irán para seleccionarlos como objetivos? La respuesta está, en parte, en lo que logran esos asesinatos. Si detienen el programa de Irán -- poniendo fin a una crisis volátil que podría terminar con el tiempo en guerra -- entonces puede que el fin justifique los medios.

Hasta el momento, sin embargo, los resultados de la operación encubierta contra Irán parecen ser relativamente modestos. El uranio enriquecido de la planta de Natanz lleva en vía muerta los últimos meses - y Ahmadinejad parecía admitir el lunes por primera vez que el gusano Stuxnet pudo haber causado problemas. "Fueron capaces de inutilizar de manera limitada parte de nuestras centrifugadoras a causa del software instalado en el equipo electrónico", le cita la agencia France Press. Y añade: "Nuestros especialistas impidieron eso y no podrán volverlo a hacer".

En la práctica, los inspectores de la ONU han informado que aunque Natanz sufrió un paro inesperado de un día de duración este mes, el procedimiento del enriquecimiento de uranio se está desarrollando más o menos al mismo ritmo que a principios de este año. Mientras tanto, la planta nuclear de fabricación rusa en Busheir está cebando al parecer el combustible y preparándose para entrar en funcionamiento en enero.

La acción encubierta, en pocas palabras, no es plausible que vaya a ser la panacea que detenga el programa nuclear de Irán. Eso se puede decir en el caso de artefactos del siglo XXI como el Stuxnet - y es probable que se aplique a los ataques despiadados a la vieja usanza contra científicos iraníes.

*Jackson Diehl es periodista del Washington Post Writters Group, del que SIGLO XXI tiene los derechos de publicación en exclusiva para periódicos digitales españoles.

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