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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Miedo a la verdad

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
jueves, 2 de diciembre de 2010, 08:21 h (CET)
La inversión de términos y responsabilidades en la sociedad que vivimos es tal que ya no hay por dónde comenzar a entenderla. Pareciera que en una sociedad culta y desarrollada –teóricamente- como la nuestra, no debiéramos tragar carros y carretones sólo porque se difundan desde ciertas cimas del poder; sin embargo, dicen los voceros del poder que hay una crisis por hipotecas impagadas, bonos basura y memeces por el estilo, y la ciudadanía en masa digiere la bola, o se dice que los de Wikileaks ponen en peligro las relaciones entre países o la vida de personas inocentes, y nos quedamos tan panchos. Esto, señores, no hay quién lo entienda.

Ya he dicho muchas veces que esta crisis algún día no van a tener más remedio que explicarla, porque aún estamos en in albis respecto de sus causas verdaderas. Que se dejen de mandangas y términos bursátiles propios de los tiburones de la especulación salvaje, que desciendan al ruedo de la realidad ciudadana y que larguen las verídicas verdades, sean políticamente correctas o no. Por lo pronto, una pregunta: si alguien actuó de mala fe, hizo daño a la economía de miles de millones de personas y ha producido esa especulación o esa falta de ética y profesionalidad un daño tan brutal, ¿por qué no hay miles de detenidos, juzgados y condenados por ello?... Pero no sólo no es así, sino que todo el mundo da por buena una crisis sin una explicación plausible, además que los ciudadanos deben pagarla con desempleo, bajadas de salarios, precariedad y un horizonte más bien negro de mucha penalidad y poco consuelo. La realidad, sin embargo, dicta que a los países “alguien” les presta mucho dinero, éstos se lo ceden a sus bancos y empresas fetén, los países exprimen a los ciudadanos para recaudar esos fondos, los países devuelven a ese “alguien” los dineros prestados con sus intereses (si pueden), y listo; pero ¿y quién les devuelve los dineros a los trabajadores que han sacado esos dineros de su sufrimiento y de sus carnes?... Nadie. Vamos, que los dineros prestados a los bancos y al Estado al final se volatilizan, ciscándose en el postulado de que nada se crea ni se destruye, y tal. Negociete, en fin: ése es el tufillo que tiene esa maniobra global, ¡y a lo bestia! Perdonen mi incredulidad y mi reiteración.

En cuanto a lo de Wikileaks, uno escucha a la señora Clinton y se queda de piedra. Vamos, que según ella los responsables de que la política exterior norteamericana sea un desafuero de mentiras sobre mentiras y manipulaciones que frecuentemente roza con el genocidio, es de los que difunden sus secretos y no de su propia actuación. Eso es tirar balones fuera, sí señor. Porque, vamos a ver: ¿acaso no se han difundido ya cientos de videos públicos en YouTube, documentos y otras lindezas en que se demuestra prístinamente cómo los soldaditos norteamericanos se han dedicado a matar civiles, y aquí no ha pasado nada?... Y eso sin contar con que las enormes matanzas perpetradas y la destrucción de varios países que se montaron en base a mentiras sobre mentiras, pero de las cuales han sacado jugosos resultados las multinacionales de ese país, así vendiendo armas a tutiplén como quedándose por el artículo 33 con los bienes de los países que han expoliado. Al tiempo, por otra parte, queda meridianamente claro que ni las vidas de todos los civiles o militares de esos supuestos países enemigos, al igual que la de sus propios soldados, parecen importarles demasiado, pues que no hay nadie acusado, juzgado o condenado por cometer tales desafueros.

En lo demás que se delata con la nueva emisión de Wikileaks sobre los dimes y diretes de espionaje y decires sobre los presidentes o personalidades de los países aliados de EEUU, pues no hay nada nuevo bajo el sol, a no ser que se hace público el proceder de esa pre-potencia. Adempero, es lo mismo que hacen sus aliados, cada cual según sus posibilidades, porque todo es trampa, sonrisas en la cara y puñaladas en la espalda. Los norteamericanos le llaman a este o ese presidente tonto, pero ¡si superan lo que éstos dicen de ellos!... Lo bueno de todo esto, lo realmente bueno de verdad, es que con Wikileaks se ha abierto un canal por el que cualquier ciudadano con información privilegiada, de forma anónima puede dejar a su Gobierno con el culo al aire, haciendo públicos los secretos inmorales a nivel mundial. ¡La conciencia de quienes están en el ajo comienza a pesar! Creo, y así espero que suceda, que a partir de ahora nos vamos a enterar de muchísimas cosas, y que no tardando vamos a despejar serias dudas sobre lo que ha sucedido en realidad con muchos asuntos oscuros. Como el 23-F, por ejemplo; o el 11-M, sin ir más lejos; sobre la crisis que nos expolia, verbigracia; o sobre cómo se compran o venden voluntades o los intereses que en verdad se esconden tras ciertas maniobras políticas aparentemente inocentes. Hasta es posible que nos enteremos muy pronto de las siniestras militancias de algunos líderes que dan el queo de ser santos varones, porque ya nadie necesitará jugarse el tipo o ser un traidor a cara descubierta para difundir un mensaje de verdad universal, sino que bastará con que lo envíe por email a Wikileaks. La verdad –pues que muchos hombres con recta conciencia están metidos en ella y ahora podrán hacerla valer-, va a comenzar a rodar sin freno, convirtiendo las mentiras de los países en algo obsoleto que se volverá contra los que la pronuncien. Y eso es bueno, muy bueno. Va a ser algo así como si todos tuviéramos telepatía y supiéramos de antemano que sería absurdo mentir con la boca, porque nuestro interlocutor nos está leyendo el pensamiento.

Lejos de coincidir en lo más mínimo con la señora Clinton y el estado norteamericano sobre el asunto de Wikileaks, creo que por primera vez en la Historia los ciudadanos vamos a empezar a recibir la información veraz a la que tenemos derecho y nos han negado los poderes sistemáticamente, y que de aquí en más no tendremos más que tragarnos las bolas que quieran meternos los poderes cuando ponen esas caritas de buenos chicos para sembrar el genocidio o el latrocinio por doquier. Tiene miedo la clase dirigente, y eso es bueno, muy bueno, porque, como dijo Jefferson, “Cuando el pueblo teme a su gobierno, hay dictadura; y cuando el gobierno teme a los ciudadanos, hay libertad.” Bien por Wikileaks. Se van a enterar..., nos vamos a enterar.

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