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Etiquetas:   La delgada línea rija   -   Sección:   Opinión

El Financial Times ataca de nuevo

Antonio Pérez Omister
Antonio Pérez Omister
@esapo1
jueves, 2 de diciembre de 2010, 07:43 h (CET)
El comportamiento torticero de este tabloide británico cada día se parece más al del rotativo ‘Pravda’, legendario aparato de propaganda del régimen soviético. El FT, que no pierde ocasión para atacar y desprestigiar a España, con independencia de quien gobierne, no lo olvidemos, pasa por alto explicar en qué consiste la política de exenciones fiscales a capitales extranjeros radicados en Reino Unido, especialmente a los provenientes de las antiguas repúblicas soviéticas, donde unos cuantos listos se han convertido en millonarios de la noche a la mañana, e invierten generosas sumas de dinero en la compra de clubes de fútbol ingleses.

Pero al tiempo que el FT mira hacia otro lado en este hediondo asunto de los “nuevos millonarios” rusos y de otros países del Este, y no se pregunta cuál es la procedencia de esas fabulosas fortunas, encabeza una furibunda campaña de acoso y derribo contra la vecina Irlanda por aplicar un impuesto del 12,5% a las sociedades que deciden instalarle en la isla Esmeralda. Asimismo, suele olvidar explicar que el régimen de “paraísos fiscales” que Reino Unido mantiene en varios territorios bajo su soberanía, son auténticos ‘lavaderos’ del dinero sucio procedente del narcotráfico. Empezando por la ‘cueva de ladrones’ en que se ha convertido Gibraltar, desde donde se distribuye a escala mundial la práctica totalidad del hachís que llega a la Península desde Marruecos. Una situación anacrónica, fraudulenta y desleal que Reino Unido mantiene con la complicidad de la melindrosa Unión Europea.

Ahora afirma el mismo tabloide inglés que inventó la ‘simpática’ calificación de PIGS (cerdos) para referirse a Portugal, Italia, Grecia y España, que el presidente Zapatero, es “muy valiente o muy estúpido” al decir que los especuladores que atacan a la economía española perderán hasta la camisa. El problema, según el FT es que su comentario suscita la misma cuestión que él desea que desaparezca: ¿cómo de vulnerable es España a la crisis de la zona del euro?”, se pregunta el diario en un comentario, que recuerda que “algunos inversores piensan que España es Irlanda, sólo que en sumas mayores”.

Vayamos por partes. Las maniobras orquestadas que los especuladores están desarrollando contra España e Irlanda, son desleales. Después de los atentados de Once de Septiembre, la Administración Bush hizo un ‘patriótico’ llamamiento a los operadores bursátiles de Wall Street para que se abstuviesen de actuar aprovechando la confusión tras los ataques terroristas. Dicho de otro modo: la especulación bursátil y financiera es otro medio de practicar el terrorismo y de abundar en sus efectos. Lo que el ‘imparcial’ FT nunca investigó fue la poco apropiada relación del ex primer ministro británico Tony Blair con el mefítico Carlyle Group, que sí practicó esas maniobras bursátiles interesadas después de los ataques terroristas del 11-S, y se lucró espectacularmente con ellas.

El FT también recuerda que España sufrió una burbuja inmobiliaria, que sus cajas de ahorro están en una situación difícil que han llevado al Banco de España a recomendar recapitalizaciones y fusiones, y que el problema de Irlanda no fue la incapacidad para conseguir dinero, sino la insolvencia de sus bancos para poder refinanciar sus deudas.

Lo que no recuerda el FT es que la crisis se inició en Estados Unidos, y que se extendió inmediatamente a Reino Unido, que también experimentó una burbuja inmobiliaria similar a la española. Y que cuando el Gobierno de aquel país intervino el Northern Rock para nacionalizarlo salvándole de una bancarrota segura, en España no se hizo ninguna campaña de desprestigio y difamación contra el sistema bancario británico, ni contra los intereses británicos en España. Y no porque no hubiese motivos sobrados para hacerlo.

Se pregunta también el FT: “¿Podrían afrontar los bancos españoles un problema similar al irlandés?”, y cita a Barclays Capital (entidad británica) para afirmar que España necesita 73.000 millones de euros en los primeros cuatro meses de 2011 para hacer frente a su deuda soberana y a la deuda bancaria. Si Barclays, o Bankinter, consideran que el mercado español no es seguro, ¿por qué permanecen en España? Lo más sensato sería retirarse del merado español. Otra cosa es que, con la connivencia del FT y de otros pasquines, además de las siempre oportunas maniobras de los especuladores anónimos, Barclays y Bankinter esperen sacar provecho ejerciendo de pescadores oportunistas en este río revuelto del panorama bancario español, especialmente en el de las cajas de ahorro. Un apetecible bocado al que los bancos británicos echaron el ojo hace bastante tiempo. Cuanta más desconfianza logren generar en el mercado financiero español, es presumible que más asequibles se harán las adquisiciones de cajas de ahorro por parte de entidades británicas.

El FT vive de un inmerecido prestigio, cuando se ha demostrado palmariamente que actúa al dictado de intereses privados anónimos. Si opinan que el mercado español no es seguro, que recomienden a sus entidades marcharse de España. Y, de paso, que le aconsejen lo mismo a Vodafone y a BP (British Petroleum) porque de no estar éstos, entre otros okupas, en nuestro suelo, pagaríamos menos por los servicios de telefonía y por los carburantes. Sobre todo por lo segundo, porque para hacer rentable su presencia en España, y amortizar el desembolso por la adquisición de la refinería de Castellón por parte de BP, los consumidores españoles estamos pagando los combustibles a un precio excesivo. Además, después del desastre provocado por BP en el golfo de México, nos va a tocar a los consumidores de medio mundo resarcirles del oneroso desembolso que ha supuesto sellar la fuga y limpiar las áreas de océano contaminadas con crudo. Lo que, dicho sea de paso, no ha surgido espontáneamente de los bondadosos corazones de los accionistas de BP, sino que le ha sido impuesto a la petrolera británica por el Gobierno de los Estados Unidos.

Si el FT fuese el periódico económico de referencia que pretende ser, habría previsto con la suficiente antelación el ‘crash’ bursátil de enero de 2008, y también la debacle financiera que se produjo en septiembre de ese mismo año. No hizo nada de eso. Así que ahora, algunos le agradeceríamos que metiese las narices en sus asuntos, y que nos dejase a los españoles solucionar nuestros propios problemas sin necesidad de que ellos se encarguen de agravarlos lanzando infundios y bulos interesados para favorecer a unos especuladores que se ocultan tras el anonimato, y de quienes no sabemos si son sus socios en el escandaloso tinglado de esta crisis financiera internacional precocinada. También sería de desear que los británicos demostrasen hacia los demás países el mismo respeto que exigen para el suyo. ¿Es pedir mucho?

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