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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Conductas absolutamente incívicas y de riesgo para las personas

José Manuel Onieva (Granada)
Redacción
miércoles, 1 de diciembre de 2010, 15:29 h (CET)
Ya es la tercera vez que me veo obligado a escribir sobre este particular y, en primer lugar, me refiero a la insoportable e incívica invasión de bicicletas por las aceras con el grave riesgo que comporta para los peatones de toda edad y condición, que por ellas caminamos, corremos o, sencillamente, paseamos a diario. Ante tal conducta absolutamente reprobable, algunas veces me he dirigido a sus conductores/as y, lejos de pedir una disculpa, se han insolentado conmigo, se han mofado, me han insultado y una vez, de no mediar un ciudadano, me hubiesen agredido. ¿Qué explicación dan, quienes la dan? Pues que no van a poner en riesgo su vida o la de los menores que portan circulando por la calle o la calzada, que es su sitio. El Reglamento General de la Circulación los define como vehículos de tracción humana, de dos ruedas y, como tales, no pueden ir por las aceras. Tampoco podría circular un carruaje de tracción animal.

Estos extremos he tenido ocasión de consultarlos y debatirlos con los responsables municipales y con la Policía Local que han estado plenamente de acuerdo. Inclusive, el Sr. Concejal y el Coordinador del Área me informaron de accidentes, y de sanciones aplicadas por este motivo. No puede haber un agente detrás de cada bicicleta o, en segundo lugar, de tras de cada motocicleta o moto, independientemente de su cilindrada, que también circulan, invaden y aparcan sobres las aceras. Me consta que están estudiando una publicidad clarificadora sobre el tema. Se dan circunstancias tan absurdas, aunque legales, como dos bicis con sus dueños/as charloteando, circulando lentamente por Reyes Católicos o Gran Vía y el autobús urbano y una cola de coches detrás.

Aplaudo tales medidas y la persecución y multa correspondiente, pero tal vez algo muy importante sería inmovilizar la bici y multar y, de ser menores, lo mismo, citar a sus padres e imponerles algún tipo de trabajo o servicio a la ciudad. Ya he dejado muy claro que nada tengo en contra de la peatonalización del centro o de la sostenibilidad del transporte, pero lo que no hay derecho es a poner en riesgo mi integridad física tres veces sólo, y una cuarta, con mi mujer por la acera de Recogidas en dirección a Puerta Real, dónde uno tuvo la osadía de rebasarnos por el interior, casi rozándome a mí y a la pared. Otras veces son ellos los que se caen y ponen en riesgo la suya o la de menores pues algunos circulan de noche y sin luz delantera ni trasera. No voy yo a defender ni a consentir lo de las motos pero, al menos, éstas van con luz y hacen ruido. Las bicis son silenciosas y traicioneras. En suma, sufridos lectores, una monumental falta de respeto a la ley y a la educación. Por ahí sólo se vuelve a la “selva virgen”. Quieren progreso y son cavernícolas a tope. Dedicado a Granada al pedal y demás falsos ecologistas.

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