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Traslación del conocimiento
Rafael Pérez Ortolá
El conocimiento tiene dos alas potentes. Una de ellas bate para una mejora progresiva de la calidad de vida, mientras que su compañera se centra en la reducción de riesgos, en el intento de evitar los sobresaltos y complicaciones. Son dos motores de la mayor importancia. Sin embargo, la DIRECCIÓN y el SENTIDO del trayecto precisan de una adecuada orientación; de lo contrario, sus pretendidas bondades se tornan equívocas, generan inconvenientes, se desvían hacia las actuaciones maliciosas y pierden la magia inicial. Los ejemplos de malos enfoques han sido patentes a lo largo de generaciones; y se renuevan, basta con la observación de las decisiones ministeriales, nos pesan como losas.
El dilema es permanente, para afrontarlo se exige un dinamismo y atención enérgicos. Hay que mantenerse despiertos. Su complejidad se deduce de su extensión, dado que abarca a todas las actividades. Los saberes se amplian constantemente y las novedades abren retos insospechados. Por lo tanto, parecerá lógica la atención prestada en diferentes foros y publicaciones, dedicada a las variadas evoluciones, a los procesos relacionados, en torno a la generación y transmisión de los conocimientos. Centran la idea en el CONCEPTO denominado “Traslación del conocimiento”, en sus diferentes avatares a través de la sociedad. En sus aplicaciones sanitarias, la Canadian Medical Association publica un magnífico perfil de la idea. Otra cosa es el desinterés mayoritario por estos temas; como consecuencia, las mentiras y tergiversaciones proliferan.
La ciencia infusa, sin esfuerzo, quién la tuviera; pero no es real. Hemos de ceñirnos a la laboriosa obtención de los saberes; se trata de un procedimiento con 4 FASES primordiales. A. Estudio e investigación creadora. Muy a pesar de los iluminados de pacotilla. Ni tan siquiera el deseo de saber es suficiente. Es un esfuerzo de búsqueda y algún hallazgo de realidades. B. Exprimirle el jugo a los primeros descubrimientos, desgranando las diferentes características del mismo; se comprende y asimila su contenido. C. Comunicación y difusión de los resultados obtenidos. A través de numerosos intermediarios, con las trabas o exageraciones derivadas de las presiones sociales. D. Aplicación práctica de los aprendizajes obtenidos. El simple parloteo dicharachero no está incluido en ninguna de las fases citadas.
Aquí no valen las componendas fundamentalistas, paranoias de líderes nefastos, ocultamientos, silenciamientos o barbaridades caprichosas. La AMPLITUD de matices origina diversos conocimientos. Se descubren cosas intrascendentes, de escasa aplicación, pero con una presencia de acompañamiento, cierta y abundante. Existen saberes un tanto misteriosos, esotéricos, que apenas atisbamos. Como también surgen hallazgos importantes, cruciales, para el desarrollo vital de las personas; de aquellos cuyos efectos provocan cambios radicales en las áreas afectadas, físicos, biológicos, culturales, como la escritura o la cibernética. Unos se palpan directamente en las prácticas de cada persona, mientras los hay que se atrincheran en las profundidades, accesibles con el esfuerzo y las actitudes de mayor inteligencia o tenacidad. Menos mal que los poderosos no copan ese conjunto.
No existe un establecimiento al que nos podamos dirigir sin más a comprar esos conocimientos. Cada día, son innumerables los nuevos resultados. Como ejemplo, en el Medline se indexan a diario más de mil publicaciones; es imposible la captación del grueso de informaciones. Se impone la necesidad de una buena selección, síntesis y asimilación de lo detectado. Los intervinientes en el PROCESO se multiplican, incluyen a la diversidad de profesionales, investigadores, estudios universitarios, técnicos, divulgadores; sin olvidarnos del componente más numeroso, los receptores del material y aplicaciones, cada individuo en concreto. El marco de actuaciones es grandísimo.
No extrañarán los RIESGOS ante tantos procedimientos, porque entran en la escena las necesarias financiaciones, subvenciones; habrá presiones directas derivadas de las intenciones encontradas de unos y otros. La misma educación y propagación de los saberes se modifica con subterfugios rebuscados, pocas veces es libre y abierta. Es decir, la perversión del razonamiento dispone de un amplio margen para sus maquinaciones. Qué conozcamos al final los ciudadanos, gripe A, tramas de corrupción o cualquier otra mandanga; se encargan de agrandar los riesgos citados, y con ellos, nos alejan del proceso básico decisorio.
Los riesgos y las dificultades no quedan en meras palabras airosas. Las estructuras nos ahogan hasta el jadeo apurado, sus aportes positivos se ensombrecen por el desdén con que tratan al ciudadano anónimo y común. Con la mencionada transmisión del conocimiento se producen 3 ENGAÑOS o DESVIACIONES gravosas de una frecuencia inusitada. La “estadística” se usa como arma de la mayoría, si usted está en los porcentajes bajos, emprenda la huída. El 1 ó el 15 % ni se miran. Otra falacia tendenciosa es que nos dan a conocer los efectos principales de unos resultados, mientras se silencias sus “efectos colaterales”, que quizá perjudiquen a una buena parte de la ciudadanía; aunque no sea el efecto principal, no deberían esconderse. La tercera trampa se centra en el “olvido de las situaciones locales o particulares”; la bondad, en líneas globales, no justifica los atropellos. Energía nuclear, presupuestos o política militar, pueden servir de ejemplos improcedentes.
Pretenden conducirnos por las vias de supuestas evidencias, conocimientos de 1ª y 2ª generación o parecidas expresiones rimbombantes, pero en palabras de Melissa Brouvers en la citada publicación, es duro que se hable de transmisión del conocimiento, sin auténtico conocimiento. No sólo es duro, es tener el rostro de cemento, duro e insensible. Son las llamadas ZONAS VACIAS, desconocidas, (Gap); y ello por simple incapacidad. No podemos evitar su presencia, no se abarca todo, existen y surgen cada día sectores en los que no conseguimos profundizar. Eso es natural y habitual. Lo despreciable es el engaño, que nos quieran presentar como verdades, lo que son agujeros desconocidos. Veánse sino algunas declaraciones de gobernantas y gobernantes. Pienso que no sería mal ejercicio si comenzáramos las declaraciones por lo que no sabemos, pero será pedir mucho.
El genial Miguel Ángel Buonarroti avisaba: “El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestra meta sea muy alta y no la logremos, sino que sea tan baja que la alcancemos”. Se acabaron las soluciones dogmáticas engañosas, somos menesterosos, estamos expuestos a los timos con toda suerte de artimañas. Las barreras se multiplican y los abismos siguen profundos. Por eso es necesario que extraigamos de nuestras intimidades el mejor espíritu CRÍTICO y una sana AMBICIÓN superadora, para no dejarnos embaucar por aquellas transmisiones, que frecuentemente están emponzoñadas, reclutadoras de gente dócil y servil. Querremos una meta superior o nos diluiremos en la masa informe.
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