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Fifth Avenue, un desfile kitsch
Tersa Berengueras
La noche del jueves tuve una cita en el Gran Hotel Florida de Barcelona, situado en la montaña del Tibidado y lejos de la ciudad desde él se puede ver toda la inmensidad de la metrópolis barcelonesa con el mar a lo lejos y en una noche despejada como aquella contemplamos en toda su magnitud una Barcelona iluminada a lo largo y ancho de toda su amplitud y que cada día nos cautiva más. El diseñador Peter Aedo, un chileno afincado en Catalunya desde casi toda la vida, presentaba su colección primavera-verano 2011, al mismo tiempo los invitados podían contribuir comprando papeletas para una sorteo de regalos donados por diversas empresas, el importe de la recaudación le fue entregada al representante de la empresas Palson, que esponsorizaba una parte del acto con el fin de que lo donara a la ONG Intermón-Oxfam y esta lo dedicara a paliar las necesidades de los damnificados por las últimas inundaciones producidas en Pakistán. Una vez más la moda y la solidaridad se daban la mano, y no era la primera vez en que el diseñador lo hace, iniciativa que aplaudimos.
En la primera fila vimos a Marta Ferrusola, vestida de Peter Aedo con un modelo que ya ha lucido en otras ocasiones, Elena Rakosnik, esposa de Artur Mas, Albert Rivera, el político más joven de Catalunya que conmigo habla en catalán y abandera el castellano como lengua única en Catalunya desde Ciutadans , era la primera vez que le veía en un desfile, al preguntarle si le interesaba la moda me dijo un sí titubeante, lo mismo hizo cuando le pregunté si el día 29 iba a ir al Camp Nou para seguir “in situ” el partido de la máxima, F.C.Barcelona-Real Madrid C.F.: “Bueno…no sé, quizá…..” para después asegurarme que antes sí le preocupaba que el Barça perdiera pero viendo lo que ganan los jugadores ahora ya le da lo mismo, también siguió el desfile el Conseller de Comerç, Roger Pallarols.
Los asistentes al desfile, de mediana edad hacia arriba, veían a las modelos pasar rozando las sillas en la que estaban sentados ya que no se colocó pasarela alguna en los dos salones por los que desfilaron las modelos con lo que éstas y las prendas que lucían nos eran muy cercanas pudiendo ver con todo detalle cada uno de los diseños mostrados donde se mezclaban minis espectaculares y pantalones fluidos con bordados, los tops eran de seda y casi todas las propuestas eran acompañadas por chales de distintos colores. La colección era un canto al color y al lujo.
Todo mezclado, pero, a mi manera de entender, de forma desigual y sin sentido. Vi una colección que no era “vintage” pero sí anclada en el pasado, se pudiera pensar que esa es la marca de la casa y el estilo y forma de trabajar del diseñador, quizá, pero desde que empezó y recordemos sus desfiles en la Pasarela Gaudí nada ha evolucionado. Ya ven que no digo cambiado, los diseñadores que han acuñado su personalidad y su estilo no cambian, evolucionan, en esta colección, inspirada en las norteamericanas que trabajan y van de fiesta, el diseñador las ha vestido de forma “kitsch”, nada nuevo, nada bien combinado, nada atractivo. Lamentablemente, pensé, cuánta tela malgastada y tanta gente que nace en el mundo de la moda esperando tener su ocasión para acuñar su talento.
En otros diseñadores hemos visto tendencias donde se unían faldas de encaje con un sucinto y escueto top de diseño casi minimalista, en Peter Aedo eso no es así, la falda se come al top y al revés, en algunos de los modelos presentados en el desfile la solución ofrecida para la parte superior del cuerpo pasaba por un top elaborado en seda metalizada, en un guiño a un barroquismo sin llegar a ser ese toque barroco atractivo cuando se usa y mezcla bien. En la colección a la que hacemos referencia se quedaba todo a medias, ya nadie usa los degradé y esa noche los vimos en abundancia, chaquetas sencillas cosidas con lentejuelas luego las conjuga con pantalones que nada tienen que ver con ellas y ni por tanto casan.
Hubo abundancia de fluidos pantalones de gasa a los que parecía faltar tela o bien las modelos elegidas eran demasiado altas ya que les llegaban a los tobillos, quizá para que se vieran los zapatos de Cuplé, pero mal vamos si una colección está sujeta a los modelos que visten los pies, un desacierto. Si los pantalones son ligeros, suaves, ¿qué mejor dejarlos llegar hasta el suelo?, me parece más elegante.
A mi manera de entender fue una colección llena de despropósitos, cuando asistimos a un desfile siempre ponemos nuestros deseos en que sea maravillosa, equilibrada, actual, bien construida, con volúmenes estudiados y bien proporcionados, cuando eso no es así o nos callamos, yo ya llevo mucho haciéndolo o bien lo escribo y esta es mi opción, sé por años que el trabajo siempre está ahí, hay que reconocerlo, yo me equivoco, mucho, los otros también.
Para mayor gloria del desfile las modelos en su peinado querían recordar a Jackie O. esa mujer icono de la moda desde hace tantos años, generalmente las copias no son buenas y ésta era un desastre. Los años que nos precedieron vuelven, en moda todo vuelve, igual que en otros campos de la vida, pero estamos hablando de moda, lo que sucede es que no se puede copiar igual e idéntico un peinado llevado por Jacqueline Kennedy, hay que sacar una idea y traspasarla a nuestros días, pues no, esa noche las modelos llevaban un postizo, o eso parecía, en donde por la parte de atrás salían los pelos cardados y las melenas se les caían, un desastre, de verdad.
Muy bien por las amigas de Peter que además de clientas ese día se convirtieron en sus modelos, unas señora maravillosas que lucían vestidos del modista, iban peinadas y maquilladas a su manera, muy bien, y recorrieron la metafórica pasarela con naturalidad, una de ellas Helena Presas, esposa del convergente Jordi Vilajoana. En realidad los trajes que llevaban eran los que no se pusieron las modelos, en ellas quedaban muy bien, pero siempre, siempre, “kitsh”, a lo mejor lo “kitsh” vuelve de forma desaforada y todavía los que andamos de una parte a otra pendientes de las pasarelas más actuales no hemos tenido tiempo de darnos cuenta. Miren a Almodóvar que ha llenado su cine de “kitsh” ganando premios y mucho dinero, una cosa no está reñida con la otra. Pero cuando se trata de ver una nueva colección hay que ser serios y yo, se lo juro, lo soy, aunque disguste la realidad.
A mi me llamaron poderosamente la atención las joyas que lucían las modelos, lo mejor de la noche. Luego se sirvió un cóctel y ahí me di cuenta de donde llega la crisis, es grande, mucho, todas aquellas personas que estaban sentadas en las sillas a las que se les intuía un alto poder adquisitivo en el momento de acceder a las mesas para servirse el arroz lo hicieron a empujones, a codazo limpio y algún que otro chillido al no llegar a tiempo, en un plis plas todas las bandejas quedaron limpias. Estamos en crisis y como antaño, en tiempos que nunca viví pero que he conocido por la prensa y los libros, muchos de los asistentes al desfile se lanzaron como una jauría de lobos hambrientos a por la comida con la mente puesta en que esa noche ahorraban en el presupuesto familiar los gastos de la cena.
La otra noche casi todo el mundo andaba desbocado como si nunca hubiera comido, en la zona reservada a los VIP estaban los señores Palson, esta especial y reservada zona estaba separada por una cuerda del resto de la sala y en ella habían mesas y sillas para mayor comodidad de los que allí pudieran estar, un espacio ordenado con camareros al servicio de los asistentes y sin que nadie tuviera que agolparse para poder tomar un canapé o un platillo de arroz. Todo lo vi desde fuera, al otro lado de la cuerda, un hombre joven llamado Mohamed me dijo que no podía pasar al recinto de los elegidos porque así se lo habían dicho, y al preguntarle por activa y por pasiva quién le había dado esas órdenes no decía nada más, él hacia su trabajo tan respetable como el mío, al final vino la relaciones públicas de Peter Aedo y me explicó que las invitaciones habían superado sus cálculos y que llamaba a un camarero para ofrecernos unos canapés, ¿ustedes le han visto?, yo tampoco.
A la salida un Range Rover nos devolvió a la ciudad con la esperanza de que el mundo de la moda vuelva a ser lo que fue, mal andamos si el futuro que se nos depara es así a partir de ahora.
Merienda en Oxìgen
Estrella Pujol, la dueña del centro de estética Oxígen, es una mujer sencilla, tímida, alegre, educada y con unas manos especiales para trabajar el cuerpo humano, Estrella hace años que creó su centro y le puso un nombre muy acertado Oxígen ella, mejor que nadie, sabe la importancia que tiene en el ser humano el hecho de que respiremos bien y de que nuestro cuerpo este oxigenado. Es perseverante e intenta que las personas de las que se ocupa lo sean, todos sabemos que un tratamiento del cuerpo para que éste quede bien esculpido y moldeado no se hace en un día, no es como la creación de Adán y Eva, un cuerpo de barro, un soplo y ¡a vivir¡, Estrella siempre aconseja tranquilidad, moderación y tiempo para conseguir un cutis de terciopelo o bien rebajar unas cartucheras. En su centro este mantra cotidiano lo conocen todas las personas que hacen posible que sus clientes-as acudan con la seguridad de que al salir siempre habrá observarán una mejora en su vida.
En estos tiempos de estrés Estrella y su gente hacen que con un masaje en la espalda se recupere la energía, para conseguirlo hay que ser muy profesional nadie puede poner las manos en otro cuerpo si no hay profesionalidad y buenas vibraciones.
Desde el pasado año ha decidido invitar a sus clientas, amigas, amigos y a todo su equipo a una merienda en el Restaurante-Pastelería-Charcutería La Farga, situada justo enfrente de su centro y también cerca de tiendas emblemáticas de moda en la ciudad como L’Ortiga y Jofre.
Esa tarde acompañaron a Estrella actrices como Silvia Abril, ahora trabaja en El Hormiguero pero tiene una larga trayectoria y la recordamos con mucho humor cuando hacia de gitana en el programa de Andreu Buenafuente su compañero en la vida, también estaban allí Agnès Busquets y Mireia Porta, actrices también, que triunfan en el programa de humor de TV3, Polonia, la presentadora Alejandra Prat que luce una figura estupenda después de haber tenido dos hijos y que ha empezado a aprender a hablar catalán, le gusta la ciudad y dice que para mantener su silueta hace deporte, cuida su dieta y una parte es que su ADN le facilita mucho las cosas pues pronto se pone al día cuando se pasa un poco.
Tarde agradable en donde todos merendamos de todo, incluso dulces, cava, vino, ideal para que al día siguiente nos pasáramos por Oxígen para recuperar la silueta perdida en la merienda, poca cosa, pero por ahí se empieza.
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