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Entre el estancamiento y la incertidumbre
Mario López
Aznar tenía un cuaderno azul, Rajoy una agenda secreta, y mi tía Paz un recetario de su bisabuelo endocrino encima del piano. Ninguno de los tres artículos ha aportado gran cosa a la evolución del ser humano, pero ahí están para el que no tenga otra cosa en que ocuparse. El pánico escénico ha llevado a grandísimos intérpretes a sufrir el ostracismo; a nuestros políticos, a tener a la ciudadanía en vilo. El miedo al qué dirán las urnas está originando una especie de estancamiento político que no se sabe a dónde va a ir a parar.
En el caso de Estados Unidos aún es más grave, pues se trata de un estancamiento por mayorías, de tal modo que las iniciativas del presidente Obama se estrellarán contra la mayoría conservadora de la Cámara de los Representantes y las iniciativas de los conservadores se estrellarán contra la mayoría demócrata del Senado. Así que de los Estados Unidos ya no podemos esperar nada, para bien o para mal. En cambio aquí el atasco político es algo más complejo. Las iniciativas del Gobierno puede que encuentren suficientes apoyos en las Cortes Generales, habida cuenta el secretismo de la agenda de Rajoy, pero nunca se sabe cómo van a acabar, pues depende de la reacción de nuestros socios europeos.
Como esto no es algo que podamos dilucidar mínimamente, pues estamos algo así como en la inopia. Resumiendo: sabemos que Estados Unidos entra en el estancamiento político y Europa en la mayor de las incertidumbres. ¿Se puede salir de esta crisis con la ayuda del estancamiento y la incertidumbre? Sospecho que no, pero me tranquiliza que suelo equivocarme.
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