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Nuevos ciudadanos
Rafael Pérez Ortolá
“La condición de la mente es la pluralidad y la interacción de las mentes es la forma concreta de esta pluralidad”. Mihai Nadin
Las redes se multiplicaron, se extienden por doquier. Son muchos los nudos conectados por una enorme cantidad de hilos. El estiramiento de un hilo, mueve los nudos e hilos de las cercanías; pero el movimiento se propaga también a los componentes distantes y con intensidades variables en su transmisión. Si esto lo trasladamos a las vías informáticas, los datos transmitidos van y vienen, lo que aumenta las influencias de unos sobre los otros. Se fraguó la imagen de una COMPLEJIDAD incipiente, se perdieron las independencias absolutas. ¿Las hubo alguna vez? Las apariencias rotundas no engañan siempre. Si a eso añadimos efectos moleculares, magnetismos o quantos de energía irregular, el sistema complejo se transforma en complicadísimo; con una característica primordial, su APERTURA. No será consecuente la concepción de un circuito como cerrado si sus conexiones son infinitas y en gran parte desconocidas.
Se percibe con un simple abrir los ojos, todo está conectado, desde el sol a las galaxias, entre mujeres y hombres, con los átomos y las energías. Pues bien, estamos ante una concepción amplia de la PERSONA; abierta a un sinfín de posibilidades, muy por encima de quienes pretendan lo contrario, esan tiranos crueles, caciques de aldea o de instituciones, enteradillos ridículos, iluminados sin focos de auténtica luz, o toda una caterva de gente empeñada en una mala disposición vital, la del dominio sobre otros seres infinitos; su fracaso actual y final será seguro, aunque se pueda disimular con algunos triunfos momentáneos. La diversidad de las tragedias de cada vida es un final ineludible. Hemos accedido a un buen momento histórico, con facilidades técnicas, profusión de medios y conocimientos, para que un individuo se ubique con una cierta independencia, que ESCOJA su ZONA en las redes de información y tome unas actitudes en consecuencia. ¿Aflorarán las buenas repercusiones derivadas de este enjambre de posibilidades?
Son ambientes de comunicación y contactos de diverso tipo, con una mayor duración de la vida media de las personas, con sus implicaciones. La inmediatez de los datos y noticias es abrumadora, sean culturales, técnicos o de simple entretenimiento; cada particular está incluído en esa red general. Las repercusiones dejan su sello peculiar en cada una de las EDADES del individuo. La enseñanza de los niños sobrepasa la rígida línea escolar, se les abren focos por todas partes, con aportaciones espontáneas. El sueño de aperturas y adaptaciones personales, entraña los riesgos de una asimilación deficiente. Los retos se modifican con rapidez. Los asideros científicos o laborales plantean la exigencia de una actualización permanente y detectivesca, porque se publica de todo; conviene desentrañar la sensatez entre la morralla. La participación de los mayores también se involucra en la nueva convivencia, con modificaciones ventajosas, pero con riesgos de despersonalización o aparcamientos mentales e incluso físicos.
Entre jovencitos y viejecitos, coloquemos a los simplemente talluditos y en el supuesto ejercicio de sus facultades. ¿Añoraremos al buen salvaje, expuestos a las inclemencias, con apenas medios y sin grandes calenturas en la cabeza? ¿Optaremos por las aventuras solitarias, neuróticos e insolidarios? ¿Asumiremos el reto personal con las mejores aportaciones al conjunto? Aunque hay innumerables posibilidades, si tratamos de dibujar un esquema aclaratorio, pienso en la utilidad de basarnos en dos parámetros, el grado de CONVENCIMIENTO alcanzado por alguien a la hora de configurar sus proyectos y actuaciones; a la par que consideremos la calidad de los diferentes ARGUMENTOS en los que se base. De tal guisa podemos aproximarnos a la siguiente distribución:
1. Personas “convencidas” y con muy buenos “argumentos”. Las buenas razones les transmiten esa seguridad de la convicción. Han elaborado los conceptos y sus criterios a través de una selección eficiente de las informaciones y conocimientos a su alcance. Su estandarte es de los buenos, esplendoroso, y resulta difícil buscarle defectos; se efectuó un buen trabajo en su configuración. Ahora bien, las seguridades no parecen de este mundo, los datos y las gentes cambian. ¿Qué se hace con una convicción? ¿Se mantiene? ¿El debate permanece abierto? No perdamos de vista que se asoman los dogmatismos.
2. Aquellos que “no están convencidos”, a pesar de que manejen “argumentaciones” de considerable valor. Los matices son importantes, lo que se muestra como ideal, con frecuencia ofrece reflejos variables que pueden ensombrecer la primera impresión. ¡Qué complicada es la verdad! ¿Hasta qué parte de esas verdades tenemos acceso? Visto así, este grupo se acerca al ideal. Por el contrario, si resultan testarudos ante los razonamientos, los consideraremos de otra manera. No estamos ante compartimentos estancos, en ocasiones se mezclan las tendencias, o cambian en el curso de una vida, o debido a las circunstancias.
3. En ocasiones serán gente “convencida”, aunque “sin argumentos” para la fundamentación de sus propuestas. Les podemos denominar amablemente como papagayos reiterativos, tablones con poca flexibilidad, o personajes dotados de un piñón fijo para sus actividades. Lo que en un mueble resultará una buena cualidad, en una persona no parece muy convincente. ¿Pertenece a este grupo mucha gente? La rutina y la pereza son buenos colaboradores de esta tesitura. Si examinamos las metas derivadas de estas actitudes, pasa de insípidas a venenosas, con posturas intermedias que incluyen salsas variadas.
4. ¡Cómo no! Los hay “no convencidos” y “sin argumentos”. Será necesario conocer su grado de voluntariedad para estar tan desabastecidos. Su permanencia en el frustrante escepticismo les deja al margen de una sensata participación social. Su vacío personal les expone a marejadas variadas. Por otro lado, en el terreno de sus satisfacciones, se intuye un flujo superficial poco nutritivo. Oscilan entre la incapacidad creativa y las posturas picajosas, con expectativas esporádicas e intrascendentes. Su presencia ejercerá influencias diluyentes.
5. Finalmente se aprecia el núcleo emergente de los “agresivos intransigentes”. Confluyen en esta agrupación los elementos SIN FRENO de cualquiera de los grupos anteriores. Y el freno es una esencia en la vida, sin él se desbocan los diálogos, los sentimientos se desparraman y los cerebros se ofuscan. Los argumentos se convierten en rocas de considerable tamaño que pueden aplastarnos. Los convencimientos no pasan de ser simples bayonetas afiladas. Con todo, no dejan de ser una agrupación social con afiliados procedentes de todos los países e ideologías, practicantes acérrimos donde los haya.
¿Nuevos, nuevos; siempre los hubo? Abundan los casos novedosos de cada postura.
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