|
Paquetes bomba y globalización
Mario López
En pocos días nos están llegando noticias de paquetes bomba encontrados en diferentes legaciones diplomáticas, sedes gubernativas, dirigidos a distintos líderes mundiales. Me da la impresión de que esto es sólo el principio de una moda que va a causar furor en breve. De aquí a nada, y de no mediar un giro copernicano en la manera de gobernarnos, van a proliferar los paquetes bomba como campos de amapolas.
Y ya no se podrá ir a Afganistán a controlar la producción de opio o a Colombia a poner coto al cultivo de cocaína. Ni siquiera se podrá actuar, como hasta ahora, contra traficantes de armas como Kashogui o Monzer al-Kassar. No. La cosa va a resultar algo más complicado que poner puertas al campo. Una vez que cunda la idea, la famélica legión de la que hablaba el himno comunista, atomizada en cientos de miles de individuos solos, anónimos, invisibles, repartidos por toda la superficie y cloacas del globo terráqueo, de Mogadiscio a Ciudad Juárez pasando por Bagdad, pondrá en circulación una cantidad de paquetes-bomba capaz de poner patas arriba el universo conocido. Tengo para mí que estamos empezando a abrir un nuevo capítulo en la novela de la globalización. Quizá, el último capítulo de la humana condición.
|