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Sobre la igualdad y la estulticia
Ángel Ruiz Cediel
En un país como el nuestro, en el que todos los asuntos importantes están manga por hombro, parece mentira que algunos políticos le dediquen tal cantidad de esfuerzos y tiempo en desarrollar estulticias que rayan no en el absurdo, sino en el ridículo más espantoso. En estos friki-tiempos que nos ha tocado vivir hay demasiado aburrido ignorante que, incapaz de dar una a derechas (con perdón) para solucionar los verdaderos problemas que tenemos, se centran en descabalar lo que está ordenado y volver majara a cualesquiera que esté en sus cabales.
Es el peligro del voto, ya lo he dicho en muchas ocasiones, que debería prohibírseles a los caprichosos y los ignorantes, todos esos necios que eligen a quienes nos desgobernarán en base a linduras, colorín-colorines y progresías de más que dudoso jaez. Y, claro, alentados los perceptores de los votos por estos talentos cuyas circunvoluciones están alicatadas por lo nefando y a las órdenes de la publicidad, pues van y que ,oiga usted, nos quieren hacer, o sí o sí, a todos iguales: hombres y mujeres, de aquí en más, seremos de la misma especie. ¡Que Dios ni Dios, ni Madre Naturaleza! ¿Qué sabrán ellos?... Los cientos, miles o millones de años que ha tardado la Naturaleza en conformarnos tal y como somos, estas señoras ministros se lo pasan por el arco del triunfo, se ciscan en la historia y se limpian las zurrapas con la coherencia. Nadie sabe nada, sino ellos. Los que saben de verdad de la buena, son esas señoras ministros que están decididas a implantar lo más descabellado. ¡Lo que se van a reír las nuevas generaciones!... ¡Casi tanto como nosotros lo lloramos!
En fin, el caso es que no contentas con la risión más espantosa lograda con la cosa esa de poner patas arriba la Gramática, también quieren que las niñas sean niños, los niños niñas y todos hermafroditas, u homosexuales (¡a saber para parecernos a quién!), y que no haya diferencias naturales, ni de sexo, ni de ascendencia ni de Dios que lo pintó. En ese absurdo desvarío en que están embarcadas (y atrapadas) las mencionadas ministros, pues que las nenas no pueden jugar con muñecas, que los nenes no pueden jugar a vaqueros, que no se pueden leer ciertos cuentos infantiles de autores consagrados (sin ser pedófilos) en las escuelas -¡Viva la libertad y la cultura!- y que ya no se podrá seguir el rastro a una ascendencia porque han tenido a bien, tras sesudos discurrimientos con la neurona operativa, que los apellidos bailen como si tuvieran el de san Vito, pudiendo ser el primero el de la madre, el del padre o el de Rita la Cantaora.¡Y olé morena! ¿Qué más les dará a éstas la Historia, la cultura, la lógica y hasta la más rudimentaria coherencia?... Hoy, vale todo, se puede perpetrar cualquier desquicio y legislar sobre lo más descabellado sin que eso suponga la intervención de urgencia de los medios de atención psiquiátrica. ¡Viva el lujo y quien lo trujo!
Pues nada, que verán ustedes cómo en un tres por dos estará prohibida la testosterona, que el género masculino tenga folículos capilares en las barbas o en el pecho o que las señoras no puedan rascarse los cojones desde bien chiquitas. De psiquiátrico: esto es de psiquiátrico de urgencia. Sin embargo, ellas, que tienen lo que tienen que tener (desvaríos a manos llenas), están más que dispuestas a cargarse a la Gramática, a la Cultura, a la ascendencia, a la Naturaleza y a la santa madre del Misterio. ¡Pues estaría bueno! La androfobia recalcitrante de estas damas infraestrogenadas con excedentes testosterónicos así lo demanda. Yo conocí a uno que se creía Dios, y, oiga, también disfrutaba lo suyo. ¡Pobrecitas!
Uno, que no es que tenga demasiados años pero que está algo instruido y algo viajado –y harto de que mi país sea el hazmerreír del mundo gracias este PSOE que nos vuelve tarumbas-, a veces no puede ni creérselo. Si alguna vez, antes de esta legislatura, alguien me hubiera dicho que íbamos a llegar a estos extremos de ridículo sin que quienes lo perpetraran fuera detenidos ipso facto y conducidos a una celda acolchada, vamos, es que le parto la cara; pero no, aquí está la señora realidad con todos sus dislates, ensalzando a estas criaturas que más y mejor precisarían una terapia intensiva que un cargo político. Les digo y les repito que ya no hay despropósito lo bastante aberrante como para que no lo perpetre este partido pseudosocialista. ¡La locura al poder!
Y, mientras, el país haciendo aguas por todas partes: millones de personas en la miseria gracias al PSOE, mantenidas por la Iglesia a la persiguen el PSOE (¿lo habrá hecho aposta para desgastarla?); protectoras de animales defensoras del aborto humano; cultura literaria de divos pedófilos; corrupción política (y de la otra) por doquier a manos llenas; quiebra del país entretanto se dilapida el Erario en la locura del mandamás de turno (Zapatero, Gallardón, Aguirre, etc.), y, si falta dinero, se suben los impuestos; planes de empleo que crean desempleo a lo bestia; parados en la indigencia que, en realidad, son para el PSOE trabajadores de la patria porque se están formando (en la desesperación); planes de educación diseñados para enriquecer a las editoriales de los amiguetes o del mismo partido; chunda-chundas e impuestos truculentos a los aparatos electrónico-informáticos (y todavía hay idiotas que compran discos o películas) para sostener a mafiosos de Sociedades Generales y de la Ceja; poderes estatales sostenidos por los que quieren destruir el Estado; aberraciones lingüísticas propiciadas por las señoras ministras que se ciscan en culturas y lenguajes; sangrientos y sañudos terroristas protegidos y defendidos por quienes debieran perseguirlos; cárcel para los inocentes o los pequeños chorizos, y libertad para grandes mangantes de cantimpalo y los peores asesinos; niños y niñas fabricados como andróginos sexópatas en las escuelas ,merced a las políticas de estas señoras orates; bajada de sueldos a los que tienen un salario y derroche a manos llenas en mapas clitorianos, cursos de ligue o masturbatorios (por si fracasa lo primero), o, aún, obsequio de preservativos (de sabores, eso sí) y lecciones de Ananga Ranga y kamasutra en las escuelas, además, claro, de sugerencias a los nenes de que lo prueben todo, incluso darse el lote, filete, refriega, hacer alguna que otra felación o lo que tengan más a mano (¿lo cogen?..., ¡pues suéltenlo que da asco!) con otros niños del mismo sexo; y un sin fin de despropósitos que han hecho de mi país algo que ni siquiera se parece de lejos a mi país. Voten PSOE, señoras y señores: voten, que así nos va. Crudo lo tiene el PP si gana las próximas elecciones (si es que no se acaba el mundo antes de fin de año –recuérdenlo-), que sólo con deslegislar no le va a quedar tiempo para otra cosa. ¡Socorro! ¡Snif!: yo quiero que gobierne mi mamá.
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