 ¿El despegue?
Antonio Pérez
Tras una más que un vacilante comienzo de liga, que lo ha situado a un solo punto de la zona de descenso, el Almería parece haber encontrado una pequeña esperanza en una mini-racha de dos partidos a domicilio en el que ha jugado bien, ha defendido con criterio y ha atacado con mucho acierto.
Merced a ello, los de Lillo consiguieron una espectacular victoria en San Sebastián en copa, remontando un marcador al descanso de nada más y nada menos que un 2-0 en contra. La fe, la garra y el acierto convirtieron una probable derrota y, por ende, de la antesala de la destitución de Juanma Lillo (el presidente, “loco por la música”, lleva tiempo buscando un motivo para deshacerse de él) en una magnífica actuación rojiblanca. Y lo que puede ser un punto de cambio de tendencia en la errática trayectoria almeriensista.
Unos días después, sin embargo, vino la confirmación de la buena racha a domicilio. El Atlético sólo había dejado de ganar en su casa este temporada ante el Barça. Ante un Calderón arrebatado (era la festividad de todos los Santos y familias atléticas enteras se desplazaron al Manzanares), los de Flores salieron a arrebato, pero la tenacidad defensiva almeriense y una verticalidad vertiginosa hizo que al final campeara en el luminoso el empate a uno, y gracias, porque el Almería fue a más durante el partido, mientras que los atléticos fueron a menos.
Pero el domingo toca un compromiso complicado. Ahora se presenta el Sporting en casa. El Almería no sabe lo que es ganar esta temporada en su feudo y tanto el club como la afición está con la mosca detrás de la oreja. El partido del domingo a las 17:00 puede suponer mucho más de lo que parece para el Almería. Una derrota pondría a los rojiblancos en puestos de descenso y a Lillo, una vez más, en el disparadero.
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