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De pedófilos y pederasta
Mario López
Sánchez Dragó, en cambio, parece desmentir esta feliz realidad. Me resulta profundamente inquietante que la gente incrimine por igual a pedófilos y pederastas. Una cosa es sentir atracción sexual por un menor y otra muy distinta abusar sexualmente de él o ella. La pedofilia puede ser un sentimiento repudiable, pero, precisamente por ello, tendríamos que sentir compasión por el que la sufre. Un pedófilo está condenado a renunciar a la única indiscutble gracia que nos da la vida: el sexo.
El ser humano, afortunadamente, se ha empeñado a lo largo de su historia en buscar solución al sufrimiento. En ese camino debemos seguir trabajando. El pedófio es una víctima de un padecimiento que no ha buscado libremente, sino que le ha sobrevenido nadie sabe por qué. Otra cosa bien distinta es el pederasta, que da satisfacción a sus sentimientos pedófilos arruinando la existencia de otras personas. No todos los heterosexuales abusan de las mujeres. No sé por qué tenemos que pensar que todos los pedófilos abusan de las menores. Está demostrado que la mayoría de los pedófilos no son pederastas. Pues no confundámoslos, porque si lo hacemos estaremos actuando como perfectos fascistas.
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