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¿Se puede ser optimista aquí y ahora?
Mario López
Estos últimos días, al hilo de los últimos datos oficiales sobre el empleo, se habla de cierto optimismo. La verdad es que las cosas están muy mal, y están muy mal más allá de que el paro supera el 20% de al población activa, de que el fracaso escolar ronde el 30% de la población escolar o de que el 20% de la población española viva por debajo del umbral de la pobreza.
El mal fundamental que padecemos es el sistema político que ha convertido a nuestros administradores y a los más potentados en seres capaces de mantener sus privilegios a costa de condenar a la miseria al resto de la población. Los ediles nos endeudan a los ciudadanos y dejan de pagar a sus proveedores, sin renunciar a sus sueldos; y viven en esa infamia con la mayor naturalidad del mundo, sin que se les borre la sonrisa de esos labios que merecerían el sello de una buena sepultura. Los grandes empresarios, tampoco pagan a sus proveedores. Incluso particulares que disfrutan de un buen empleo y un importante patrimonio se excusan de hacer frente a sus pagos. Sin ir más lejos, el director de la Cadena Ser, Daniel Anido, le debe desde hace meses doce mil euros a mi amigo Bruno por una reforma que le realizó en su lujosa mansión. Los ricos ya no pagan ni siquiera sus caprichos. Mientras tanto, los trabajadores que aún contamos con un empleo precario vivimos con el alma en vilo sin saber cuándo nos van a pagar nuestros empleadores. Así va a ser difícil que la paz social dure mucho más tiempo en nuestro país. Dejo los datos estadísticos a periodistas y políticos que están bien alimentados. Los datos que a mi me llegan vienen directamente de la calle, que cada día está más amarga.
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