Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

De los truculentos trajines de Fernando Sánchez Dragó

Mario López
Mario López
viernes, 29 de octubre de 2010, 22:00 h (CET)
Fernando Sánchez Dragó nos ha venido a demostrar que el facherío, al igual que el sacerdocio, vive obsesionado con la infancia. El vetusto firmante del plomizo libro "Gárgoris y Habidis, una historia mágica de España", cuya autoría se diluye en una pléyade de negros y documentalistas mal pagados por el susodicho firmante, se acaba de ver puesto en un brete que él mismo reconoce insólito en su ya larga existencia ("En mi vida me he visto en tal aprieto", afirma).

En su página web oficial, en referencia a las confesiones que él mismo dejó escritas sobre sus ilícitas relaciones con dos niñas japonesas, hace el siguiente alegato: "Esa anécdota ya había sido referida por mí, al hilo de los últimos cuarenta y siete años, en infinidad de conversaciones privadas, de entrevistas públicas y de algún que otro libro. Puedo demostrarlo. Mi familia, mis amigos y mis lectores ya la conocían.

Nunca motivó reproche alguno. Sólo risas"; en fin, poniendo el ventilador contra su entorno más próximo; allá ellos. Después de desmentirse a sí mismo, afirmando que no mantuvo ningún tipo de relación sexual con las niñas, y que estas bien podían ser mayores de edad, añade la siguiente reflexión: "También es cierto que me gustaron y me excitaron. ¿A quién no? Eran monísimas, simpatiquísimas y coquetísimas". Hay una diferencia importantísima, que no puede escapar a la inteligencia de un ser tan cultivado como Sánchez Dragó, entre la pedofilia y la pederastia: la primera es una pasión mal vista socialmente pero en ningún caso punible, y la segunda es un delito tipificado en nuestra legislación. Lo que nos queda claro, porque así lo reitera en sus últimas declaraciones, es que el presunto pederasta es un pedófilo confeso.

Noticias relacionadas

Respetar la verdad y la autoridad en la materia

Artículo de Carmen de Soto Díez, Consultora de comunicación

Mi discalculia

Algunos profesores de ciencias simplemente se contentaban con recordarme que no “servía para estudiar”

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XIV)

Aunque no sea por convicción sino por estrategia, es mejor no mentir ni ocultar la verdad

Sánchez habla de reconciliación mientras sigue abriendo viejas heridas

Quien salga elegido nuevo presidente del PP deberá aprender del pasado y devolverle, al PSOE del señor Sánchez, golpe por golpe, traición por traición

Pasado, presente y Casado

Diario de una no tan joven promesa a la que se le acaba el tiempo si no se lanza ya a la piscina
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris