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La siesta del PP se torna en pesadilla
Mario López
Como muy afortunadamente ha afirmado el simpático periodista parlamentario Miguel Ángel Aguilar, hay cabezas que piensan y otras que envisten. En la bancada popular del palacio de San Jerónimo sestean unas cuantas que, cuando son raptadas del sueño vegetativo por el sueño de la razón, envisten ciegamente contra ellas mismas.
Una de esas testuces, almas de canto, dio en declamar, refiriéndose al vicepresidente del Gobierno señor Alfredo Pérez Rubalcaba: "usted pierde el pelo pero no el vicio". Debió sentir la acémila una especie de respingo de emoción al verse capaz de formular tan ingeniosa sentencia. La grey parlamentaria del PP pone a diario en valor el aforismo: "la inteligencia tiene un límite, la estupidez no". Se ve que están acongojados con el efecto causado por la última crisis de gobierno.
Se pensaban ellos que les bastaba con sestear y guardar la mierda propia debajo de la alfombra para salir victoriosos de las próximas elecciones generales. Cuando uno sueña, lo que en definitiva hace es distorsionar la realidad vivida durante la vigilia. De tanto sestear, lo que ha hecho la grey popular es distorsionar aún más las imágenes soñadas. Hasta hace apenas una semana daba por hecho que don Mariano Rajoy iba a ser nuestro próximo presidente del Gobierno. Hoy ya no estoy tan convencido. Ya ha llegado el momento de que el registrador gallego cambie el pijama por el mono de currante y, para empezar, empiece a repartir esparadrapo entre sus correligionarios para que condenen los pozos por donde dicen hablar.
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