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Del surrealismo, el PP, Esperanza Aguirre y el pederasta Sánchez Dragó
Mario López
Las instantáneas que vives durante el día el sueño las convierte en cuadros surrealistas; es como si todos lleváramos un Dalí metido en la cabeza. Lo que por el día es un café que se te cae en el pantalón, por la noche es un tsunami colombiano; o el sueño de Juan Luís Guerra ("Ojalá que llueva café en el campo"). El discurso de los dirigentes del PP, en lo tocante a don Alfredo Pérez Rubalcaba, es un sueño de vigilia. Ahora les viene a las mientes que el buen hombre es la bestia que alumbró, escondió y justificó al mismísimo GAL.
A buenas horas, mangas verdes, que hubiera dicho el formidable monarca Enrique VIII; y digo formidable porque lo mismo te escribía el bellísimo adagio de" Mangas Verdes" como le rebanaba el pescuezo a la rencorosa Ana Bolena o confinaba hasta su muerte, en el castillo de Kimbolton, a nuestra joven princesa Catalina aragonesa (que, sin ganas de ofender, valía mucho más que la asturiana Letizia, más que nada porque una periodista en la corte es como un lobo en la granja).
En fin, que hasta la libérrima lideresa Esperanza ha tenido que destituir al pederasta, politoxicómano, alcohólico, pedante y farsante escritor (no ha escrito ni la mitad de lo que ha firmado) Fernando Sánchez Dragó. Decía el gran novelista Chesterton que había hombres que nacieron poetas y otros que vivieron poemas. El libérrimo charlatán residente en Soria y recientemente defenestrado de Telesperanza es de los segundos. Dragó es un personaje de la clásica picaresca española capaz de eludir multas y presidios, con una habilidad portentosa.
Se le conocen más negros que libros, más borracheras que recatados ágapes, alucinaciones varias y diversas, de todos los colores y procedencias, y él mismo ha reconocido haber cometido el craso delito de pederastia. Pues ahí está el hombre tan campante, como si no hubiera roto un plato en su vida, como mi vecino el del huerto de rábanos dulces. Doña Espe hizo tres fichajes de relumbrón en su vida: Hermann Terstch (o como se escriba), Jesús Neira y Fernando Sánchez-Dragó. Sobran más comentarios, salvo decir que a la lideresa no le llega la paga a fin de mes, y no es de extrañar; el sentido común no le llega ni al esternocleidomastoideo.
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