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Pues porque lo dice Dios

Juan García - Filoso Muñoz
Redacción
lunes, 25 de octubre de 2010, 07:48 h (CET)
En 1995, el prestigioso escritor UMBERTO ECO, famoso autor entre otros libros por “El nombre de la Rosas”, mantuvo un dialogo epistolar con el Cardenal CARLOS MARIA MARTINI, Arzobispo de Milán, acerca de diversas cuestione éticas de la historia de la humanidad.

La revista “Liberal” fue el foro en el cual se publicaron las epístolas, donde ambos se intercambiaban preguntas acercas de algunos valores que son vistos de forma diferente por distintos sectores de la sociedad; con el objeto de debatir sus respectivos puntos de vista, uno Laico, el del Sr. Eco y el otro religioso, el del Cardenal Don Carlos Maria

Las cartas pretendía ser un intercambio de reflexiones entre hombres libres e iguales, para buscar los puntos comunes de ambos planteamientos, o poner de manifiesto las verdaderas divergencias, pero siempre respetando las opiniones del otro.

El la carta fechada en octubre de 1995, titulada “Hombres y mujeres según la iglesia” el Señor Humberto Eco formula la siguiente pregunta al Cardenal Carlos Maria. ¿Cuales son las razones doctrinales para prohibir el sacerdocio a las mujeres? El insigne escrito razona que no ha encontrado en la doctrina ninguna razón persuasiva para su exclusión, alegando razones escritúrales, -lo que dice la Biblia, para que nos entendamos- razones simbólicas, que Cristo, como primer sacerdote era varón y por lo tanto esta seria una prerrogativa de los hombres, o los argumentos de la superioridad moral e intelectual del hombre y la impureza de la mujer debido al ciclo menstruatario; auténticos dogmas en la Edad Media, pero hoy claramente atentatorios contra su dignidad como personas y como mujeres

Estaba tan bien hilada la argumentación del Sr. Eco, que mientras leía, me preguntaba a mi mismo acerca de la respuesta que daría el Cardenal, para que esta fuese coherente con los valores de la cultura occidental actual, y a ¿que nos saben ustedes que contesto?, pues contesto que “La iglesias no satisface expectativas sino que celebra misterios”.

Creo que en este momento ustedes pueden sentirse confusos, y se preguntaran: ¿pero cuales son esas expectativas? ¿Y cual es el misterio? Permítanme que lo explique. Las expectativas son las expectativas de la mujer del acceder al sacerdocio, y el misterio es que Dios a querido que solo los varones puedan ser sacerdotes, o para que se entienda mejor, Dios no quiere que una mujer sea sacerdote, y que eso sea así es un misterio que solo Dios conoce y la iglesia no tiene mas remedio que cumplir sus designios.

Su ustedes son medianamente inteligentes y no se dejan embobalicar con cuentos chinos se preguntaran ¿pero cuando Dios dijo eso?, yo les respondo: nuca, y ustedes preguntan: ¿entonces? Y yo contesto siguiendo al cardenal: por que Cristo eligió doce apóstoles en vez de doce “apostolas”. Así de rápido

Pero no tan rápido cardenal, vamos a razonar un poco. Lo que su Eminencia llama misterio es en realidad lo que Humberto Eco en su carta de Introducción denomina razones escritúrales o teológicas. Por ejemplo, la razón de que se consagre el vino en la celebración de la Misa, es debido a que las escrituras dicen que Jesucristo consagro el vino en la ultima cena. El señor Eco alega que si consagro el vino fue por que en el estadio histórico- geográfico donde Cristo llevó a cabo su predicación, el vino era la bebida común entre el pueblo, y si por un designio divino se hubiese encarnado, no en Palestina sino en Japón, en vez de el vino hubiese consagrado el arroz, o el sake, comida y bebida tradicionales en este País. Así mismo el hecho de que las escrituras relaten que solo escogió a hombres para llevar a cabo la misión apostólica, fue porque en la época que les toco vivir, si hubiese elegido a mujeres, sus palabras no hubiesen tenido autoridad alguna, pues éstas no gozaba de predicamento porque eran consideradas seres inferiores con respecto al varón. Todas esas razones, que en aquel tiempo pudieron tener sentido, no lo tiene hoy, y seria absurdo pensar que si Jesús se encarnarse en los momentos actuales habría excluido a la mujer de la labor apostolar.

¿Por que el cardenal convierte una razón escritural, (que los apóstoles fuesen varones), en un misterio (Dios quiere que los sacerdotes sean varones)? pues porque quieren evadirse de la enojosa cuestión de justificar la discriminación hacia la mujer, evadiendo la responsabilidad de la Iglesia remitiéndose a Dios,

Para que sea entendible en el lenguaje de la calle haré una pequeña recreación de un diálogo entre la iglesia y un laico recalcitrante

LAICO: ¿Por qué la Iglesia discrimina a las mujeres?
IGLESIA: Oiga que la iglesia no discrimina a la mujer, nosotros queremos y respetamos a la mujer, figurase si la queremos que una mujer fue la madre del hijo de Dios.
LAICO: Entonces por que no las dejan ser sacerdotes
IGLESIA:…oiga pues porque lo dice Dios.
LAICO: Pero ¿cuando coño dijo Dios eso?
IGLESIA: hombre no lo dijo pero lo insinuó, sino ¿por que no hubo apóstolas…?
LAICO: Creo que usted me toma por tonto y se esta inventando todo esto ¿no?
IGLESIA: que invento ni que invento, si usted hablase con Dios el mismo se lo diría
LAICO: Intento hablar con Dios todos los días pero no me contesta, parece que solo quiere hablar con ustedes
IGLESIA: Es que Dios no habla con laicos ni con ateos

EL AUTOR ACTUANDO DE CORO: Así que ya los saben queridos lectores, Dios no quiere sacerdotisas y la razón es un misterio, y la Iglesia no tiene culpa porque son unos mandaos…. ¿es tener cara o no es tener cara?

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