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Etiquetas:   Fórmula 1 / GP Corea. Carrera   -   Sección:   Motor

Alonso rompe el Mundial en la chapuza coreana

Los dos Red Bull comparten fiasco y no logran puntuar. Los problemas de drenaje y visibilidad estuvieron a punto de arruinar la carrera. Hamilton ha vuelto.
Redacción
domingo, 24 de octubre de 2010, 08:59 h (CET)
Tuvo que ser la escasa fiabilidad del RB6 la que arreglara el esperpento vivido en el circuito de Corea. Fernando Alonso, tras esta victoria, sale con once puntos de ventaja a falta de dos grandes premios y se coloca en la pole del campeonato. La debacle Red Bull vuelve a poner en duda la capacidad del equipo austríaco para lograr algo grande.

Roberto Carrera / SIGLO XXI

Fernando Alonso se aúpa a la primera posición del Mundial (© Russell Boyce/Reuters/Europa Press)


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Se ha roto el estereotipo en Yeongam. La tradicional eficacia asiática ha quedado en entredicho en un GP caótico, con un asfalto deficiente que no pudo soportar el diluvio caído en Corea esta mañana. El lamentable drenaje obligó a la interrupción constante de la carrera, dejando claro una vez más el predominio del aspecto económico sobre el deportivo en la F1.

Por fortuna, el tiempo dio tregua y los pilotos consiguieron completar un Gran Premio que puede convertirse en el punto de inflexión más importante de la temporada. La victoria de Alonso deja a Ferrari (con doblete en el podio) como favorita clara al título Mundial de pilotos, además de acercarla a McLaren en el de constructores. El rojo triunfó en Corea.

El gafe del RB6 dejó primero a Webber en la estacada, para terminar con Vettel y su enésimo problema mecánico. Los monoplazas de la bebida energética tienen al enemigo en casa, y por mucha superioridad que demuestren sus coches, es difícil aguantar el tirón con tantos errores críticos.

El Mundial está en su momento álgido. La tragicomedia coreana ha permitido dejar el guión en su momento más caliente, y Fernando ha demostrado que es cuando más se le necesita donde mejor responde. El asturiano podría incluso proclamarse campeón en Brasil. Mucho se debe corregir para volver a este escenario el año próximo. Pero aún con todo, despropósitos incluidos, qué grande es la F1.

Agua que no has de beber…
Lo que no pudo frenar una construcción a marchas forzadas, deficiencias estructurales y de accesos, acabó por convertirse en realidad con la aparición de la lluvia. El diluvio asiático protagonizó su propia novela con final agridulce. La duda entre gomas intermedias o extremas se resolvió ante la decisión de salir detrás del coche de seguridad. Demasiado sencillo para la epopeya de Yeongam. El drenaje del asfalto pronto se mostró ineficaz, y la bandera roja hizo aparición sobre la piscina asiática con apenas cuatro giros completados.

Una hora de retraso padecieron los sufridos aficionados coreanos hasta que el Mercedes SLS AMG de Bern Maylander volvió a dirigir el desfile de modelos. Nada menos que diecisiete vueltas (se iguala el récord de Fuji) tuvieron que soportar los pilotos para reiniciar una carrera eterna. Charlie Whiting no es un hombre de riesgo, y ni las plegarias de un Hamilton encendido evitaron una espera estúpidamente larga.

La tuerca pudo decidir
En la reanudación los cambios no se hicieron esperar. Apenas dos giros aguantó en pista el RB6 de Webber. El australiano pisó verde y su coche no superó el test acuático del piano, con el consiguiente trompo y abandono de carrera. La víctima, un inocente Rosberg al que el monoplaza austríaco dejó sin escapatoria.

El despropósito de Yeongam se vio reflejado en el protagonismo inevitable del ‘safey car’. Hasta dos veces más haría acto de presencia. El accidente de Buemi llevó a boxes a todos los pilotos, con susto en el garaje de Ferrari incluido. Una tuerca rebelde permitió a Hamilton adelantar a un Alonso que veía como se le complicaba extremadamente su carrera. El inglés, sin embargo, devolvió pronto el regalo con una salida de pista. Todo seguía igual.

Se confirma el desastre RB
Vettel lo tenía controlado. Alonso se acercaba pero siempre al ritmo que marcaba el joven alemán. “Visibilidad peligrosa”, decían desde el box de Red Bull. Y lo decían con toda la razón del mundo. Tan negro se puso para la escudería de Chris Horner que el motor de Sebastian dijo basta. El mejor coche del campeonato, nuevamente fuera de los puntos por fiabilidad. ¿Qué pensará el bueno de Newey con todo esto?

El GP pasó de chapuza a milagro en España, con una primera posición que lo convierte en líder sólido de un Mundial esquizofrénico. Hamilton vuelve a la lucha, y sólo Button parece decir adiós al hasta ahora grupo de los ‘cinco magníficos’.

Al ‘Circo’ le quedan dos funciones. Dos pruebas de infarto para concluir el Mundial más intenso de la historia. En dos semanas, el espectáculo viaja al circuito talismán de Fernando Alonso para disputar el GP de Brasil. Interlagos vio ganar al asturiano sus dos campeonatos, presagio esperanzador en la despedida final a los madrugones intempestivos. Toca estar muy despiertos para disfrutar con la resolución de una lucha que dejará huella en la historia de la F1.

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