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El retorno de Felipe y la inexorabilidad de la política liberal
Mario López
Felipe González vuelve a estar de moda. La verdad es que me produjo cierto repelús verle en la foto con aquel peluco Hublot de veinte mil euros arriostrado a su muñeca izquierda; en fin, que el antaño joven de la pana se nos ha convertido a la seda en llegando a la edad provecta.
¿Tendrá el gusto por lo caro algo que ver con decidir que la salida a la crisis es una y trina, y que nada tiene que ver con ser de derechas o de izquierdas? Vaya usted a saber. Pero de lo que no me cabe la menor duda es de que la reforma laboral y las medidas fiscales tomadas por el Gobierno de ZP son neoliberales, de derechas, y que cabía la posibilidad de haber tomado otro camino en el largo viaje a la bonanza. Claro, eso nos hubiera granjeado la incomprensión de nuestros socios europeos y la ira del dios mercado, pero habríamos sido coherentes con el voto que en su día dimos a un Gobierno que decía ser de izquierdas. Si la soberanía nacional está subyugada al poder de Europa y el capricho de los mercados, eliminémosla, pues no hará sino confundirnos. Y en la confusión no se puede vivir. Y mover el banquillo, sin la menor intención de cambiar la estrategia, es trabajo ocioso.
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